El mercado latinoamericano no es como te lo cuentan

Muchos emprendedores españoles miran Latinoamérica como la salida fácil. Ni es fácil ni es lo que esperabas. Pero puede funcionar si entiendes cómo.

El discurso es siempre el mismo. España y Latinoamérica comparten idioma, comparten cultura, el acceso es natural, es el mercado perfecto para expandirse sin el problema del inglés.

Sí. Y no.

El idioma ayuda. La fricción de comunicación baja. Pero hay diferencias que nadie te cuenta cuando te venden la expansión latam como si fuera enchufar un cable.

¿Qué diferencias reales hay que afectan cómo vendes?

El poder adquisitivo no es uniforme. Latinoamérica no es un mercado, son veinte mercados distintos con realidades económicas muy diferentes. El cliente mexicano de clase media-alta tiene una capacidad de gasto muy distinta al cliente argentino en un contexto de inflación del ochenta por ciento. El cliente colombiano que trabaja para empresas internacionales cobra en dólares. El cliente venezolano en la diáspora también. El mismo precio puede ser accesible para uno e inalcanzable para otro.

Eso significa que antes de lanzarte a "vender en Latinoamérica" tienes que decidir en qué parte de Latinoamérica y a quién exactamente. Si no defines eso, estarás haciendo marketing para un continente con doscientos millones de personas y acertando con ninguna.

Nichar para vender a todos es no vender a nadie

¿Qué ventajas reales tienes como emprendedor español en ese mercado?

El acento. La procedencia. El "viene de Europa" que en algunos contextos latinoamericanos todavía funciona como credencial de calidad. No lo digo con orgullo, lo digo como dato. Si estás en un mercado donde eso suma, suma. No lo desperdicies.

También la distancia de seguridad. El cliente que compra a alguien de otro país tiene unas expectativas diferentes. El vínculo es más transaccional, menos emocional. Eso puede ser una ventaja cuando tu cerebro con TDAH mezcla relaciones personales con relaciones profesionales de formas que te complican la vida. Con un cliente que está en otro continente hay una separación natural que a veces ayuda.

Y la posibilidad de cobrar en dólares o euros a clientes que prefieren hacerlo así porque les protege frente a la devaluación de su moneda local. Hay clientes latinoamericanos que buscan activamente proveedores extranjeros para pagar en moneda dura. Ese es un nicho real, no una fantasía.

¿Cómo empezar sin perderte en la complejidad?

Igual que con cualquier mercado internacional. Un cliente.

No "una estrategia de expansión latam". Un cliente. El que te llegue primero de ese mercado, el que encuentres en una comunidad online, el que te recomiende alguien.

Trátalo bien. Aprende de esa relación. Ajusta lo que no funciona. Busca el segundo.

Pivotar sobre lo que funciona en lugar de planificar sobre lo que podría funcionar

El mercado latinoamericano no es la salida fácil que te cuentan. Pero tampoco es el laberinto imposible que te imaginas cuando llevas tres semanas leyendo sobre ello sin llamar a nadie.

Es un mercado. Con sus reglas. Que se aprende vendiéndole, no estudiándolo.

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