Multitarea con TDAH: la mentira que tu jefe se cree y tu cerebro paga
No estás haciendo varias cosas a la vez. Estás cambiando de tarea cada 90 segundos y ninguna está acabada. Multitarea TDAH en el trabajo.
Mi jefe me dijo que era "muy bueno haciendo varias cosas a la vez".
Lo dijo como un cumplido. Con una sonrisa. Como si me estuviera dando una medalla.
Lo que no sabe es que no estoy haciendo varias cosas a la vez. Estoy cambiando de tarea cada 90 segundos y ninguna está acabada. Tengo 11 pestañas abiertas, el email a medio escribir, un Excel con tres filas rellenas de diecisiete, un documento de Word con el título y nada más, y Slack parpadeando con un mensaje que ya he leído pero no he contestado porque mientras lo leía me acordé de otra cosa.
Eso no es multitarea. Eso es un cerebro con TDAH rebotando entre estímulos como una bola de pinball.
Y mi jefe, desde fuera, ve actividad. Ve a alguien que se mueve rápido, que tiene muchas ventanas abiertas, que parece estar en todo. Y piensa que eso es productividad.
No lo es.
¿Por qué tu cerebro salta entre tareas sin parar?
Porque está buscando dopamina.
Así de simple. Un cerebro con TDAH tiene un sistema de recompensa que funciona diferente. No libera dopamina con lo que "debería" hacerlo, como terminar un informe o responder un correo. La libera con lo nuevo. Con el cambio. Con el estímulo que acaba de llegar.
Por eso cuando estás escribiendo un email y te llega una notificación, no puedes ignorarla. Tu cerebro ya ha decidido que esa notificación es más interesante que el email. Y para cuando vuelves al email, ya no te acuerdas de por dónde ibas. Y ahora necesitas releer lo que habías escrito. Y mientras lo relees, ves otro email que no habías abierto. Y lo abres. Y ya estás en otra cosa.
No es falta de voluntad. Es neurología. Tu cerebro no elige quedarse en una tarea aburrida cuando hay algo nuevo brillando en la esquina de la pantalla. Igual que el hiperfoco no elige en qué se engancha, la dispersión tampoco elige cuándo aparece. Los dos son la misma moneda. En una cara, 8 horas sin levantar la cabeza. En la otra, 8 horas sin terminar nada.
El coste invisible del "task switching"
Hay un dato que me voló la cabeza.
Cada vez que cambias de tarea, tu cerebro necesita entre 15 y 25 minutos para volver al nivel de concentración que tenía antes del cambio. Eso es en un cerebro neurotípico. En uno con TDAH, multiplica por dos. O por tres. O acepta que directamente no vuelves.
Haz la cuenta. Si cambias de tarea 20 veces al día, y cada cambio te cuesta 20 minutos de recuperación, son 400 minutos. Más de 6 horas. En una jornada de 8.
Es decir: llevas todo el día "trabajando" y has producido el equivalente a hora y media de trabajo real. El resto ha sido tu cerebro intentando recordar dónde estaba, qué estaba haciendo, y por qué tenía abierta esa pestaña de Wikipedia sobre la historia del ketchup.
Y tú, al final del día, estás destrozado. Porque has trabajado 8 horas. Tu cerebro ha estado encendido 8 horas. Pero el resultado es el de alguien que ha trabajado una.
La sensación es brutal. Cansancio extremo y la certeza de que no has hecho nada. Eso es exactamente lo mismo que pasa cuando tienes 47 tareas pendientes y no puedes empezar ninguna. Tu cerebro las ve todas a la vez, intenta atenderlas todas a la vez, y al final no avanza en ninguna.
¿Por qué tu jefe cree que eres bueno en multitarea?
Porque la multitarea parece productividad.
Desde fuera, alguien que cambia rápido entre tareas parece eficiente. Parece ágil. Parece que "está en todo". Y en un entorno laboral donde estar ocupado se confunde con ser productivo, el TDAH pasa por un superpoder.
Hasta que llega la entrega.
Hasta que alguien pregunta "oye, ¿acabaste el informe?" y tú dices "casi" cuando en realidad lo que tienes es el título y dos párrafos. Hasta que el proyecto se retrasa y no puedes explicar en qué has gastado la semana. Hasta que te das cuenta de que has estado corriendo todo el día sin avanzar un metro.
Y tu jefe, que antes te felicitaba, ahora te mira raro. Porque no entiende cómo alguien que "está en todo" puede no terminar nada. Y tú tampoco lo entiendes. Y empiezas a pensar que eres vago. O incapaz. O que simplemente no das la talla.
No es eso.
Es que la multitarea no existe. No para nadie. Y menos para un cerebro con TDAH.
¿Qué puedes hacer si tu trabajo te obliga a "hacer de todo"?
Primero: aceptar que tu cerebro no va a cambiar. No vas a "aprender" a hacer multitarea. Nadie puede. Lo que puedes hacer es dejar de fingir que la haces y montar un sistema que funcione con tu cabeza, no contra ella.
Bloquear tiempo. En serio. Coger una tarea, ponerle 25 minutos, y cerrar todo lo demás. Todo. Slack, email, el móvil boca abajo, las notificaciones desactivadas. Tu cerebro va a protestar los primeros 5 minutos. Va a intentar saltar a otra cosa. Pero si aguantas ese muro inicial, hay una posibilidad real de que entre en modo foco.
Hacer listas cortísimas. No una lista de 20 cosas. Tres. Las tres cosas que necesitas terminar hoy. Si haces esas tres, el día ha sido bueno. Si haces más, perfecto. Pero las tres primero.
Dejar de ir a reuniones que no necesitas. O al menos, dejar de ir a las que puedes evitar. Porque tu cerebro se apaga a los 7 minutos de una reunión y todo lo que pasa después es tiempo que podrías haber usado en hacer trabajo de verdad.
Y sobre todo: dejar de castigarte por no ser bueno en algo que ningún cerebro humano hace bien. La multitarea es un mito. Para todo el mundo. Solo que los neurotípicos lo disimulan mejor.
La mentira que nadie desmonta
Vivimos en una cultura laboral que premia estar ocupado. Que premia tener muchas cosas abiertas. Que premia decir "estoy hasta arriba" como si fuera una medalla de honor.
Y para alguien con TDAH, esa cultura es una trampa perfecta. Porque tu cerebro ya hace eso solo. No necesita que nadie le pida que salte entre tareas. Lo hace por defecto. Y cuando el entorno lo aplaude en lugar de cuestionarlo, tú piensas que así es como se trabaja.
No lo es.
Trabajar bien no es hacer muchas cosas a la vez. Es hacer una cosa, terminarla, y pasar a la siguiente. Y eso, con TDAH, requiere estructura, herramientas, y dejar de creer que tu caos es productividad solo porque tu jefe lo dice.
Tu jefe no vive dentro de tu cabeza. Tú sí.
Y tú sabes que al final del día no queda nada terminado. Que estás agotado sin saber por qué. Que la sensación de haber corrido una maratón sin cruzar ninguna meta es lo normal para ti.
No tiene por qué serlo.
Si tu jefe piensa que eres bueno en multitarea pero tú sabes que por dentro es puro caos, quizá no es un talento. Es un síntoma. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico, pero es un buen punto de partida para entender qué le pasa a tu cerebro. 10 minutos.
Sigue leyendo
Segundo matrimonio con TDAH: lo que aprendiste y lo que tu cerebro olvidó
El primer matrimonio falló por cosas que ahora tienen nombre. El segundo empieza con más información pero el mismo cerebro disperso.
Phelps vs Biles: dos atletas con TDAH, dos formas de dominar
Phelps necesitaba rutina. Biles necesitaba intensidad. Ambos TDAH confirmado. ¿Tú eres más Phelps o más Biles?
Tu primer empleo con TDAH: el choque que nadie te preparó
Horarios, reuniones, emails. Tu cerebro llevaba 20 años en modo libre y de repente le ponen una correa. Así es empezar a trabajar con TDAH.
¿Tenía Will Smith TDAH? Impulsividad, energía y la bofetada
Will Smith tiene una energía desbordante, impulsividad documentada y un incidente en los Oscar que toda persona con TDAH reconoce. ¿Coincidencia?