Mis apuntes no los entiende ni yo una semana después

Tomas notas con toda la intención del mundo. Una semana después las lees y parecen escritas por otra persona en otro idioma.

El otro día encontré una libreta en un cajón. Estaba a medias. La abrí. Página uno: una lista de tareas con tres puntos tachados y dos sin tachar. Sin contexto. Sin fecha. Sin saber si se refería a este mes, a este año o a 2019.

Página tres: un diagrama con flechas que conectaban palabras sueltas. "Funnel", "contenido", "email", "URGENTE" subrayado tres veces. No tengo ni la menor idea de qué era urgente ni por qué.

Página siete: una frase suelta. "Hablar con M sobre lo del martes". ¿Quién es M? ¿Qué martes? ¿Hablar de qué?

Página doce: una lista de la compra. Eso sí lo entendí. Aunque ya no necesito comprar huevos.

Y esta no es la primera libreta que encuentro así. Tengo cuatro. Cuatro libretas a medias, llenas de notas que parecen escritas por un espía borracho que tenía cinco segundos para codificar un mensaje antes de que le pillaran.

El momento en que las notas tenían sentido

Lo peor es que cuando las escribí, tenían todo el sentido del mundo. En ese momento, "Hablar con M sobre lo del martes" era clarísimo. Yo sabía quién era M. Sabía qué pasó el martes. Sabía exactamente lo que tenía que decirle.

El problema es que mi cerebro no almacenó esa información. Almacenó la nota. El puntero. La referencia. Pero no el contenido al que apuntaba.

Es como guardar un enlace a una web que ya no existe. Tienes el enlace, pero al hacer clic te da error 404. Y eso es exactamente lo que pasa cuando abres la libreta una semana después. Error 404 en cada página.

Esto pasa porque cuando tomaste la nota, tu cerebro estaba en contexto. Tenía toda la información cargada en la memoria de trabajo. Y asumió que siempre estaría ahí. Que no necesitabas escribir más detalles porque "eso es obvio". Claro que es obvio. Ahora. No dentro de una semana.

La trampa de "ya me acordaré de qué significa esto"

Es siempre la misma trampa. Estás en una reunión, en una clase, en medio de una idea brillante. Y tu cerebro va más rápido que tus manos. Así que anotas palabras clave. Abreviaturas. Flechas que solo tú entiendes. Porque en ese momento, entiendes.

Pero tu cerebro no funciona como un disco duro. Funciona como la memoria RAM. Lo que está ahí ahora, está ahí ahora. Pero en cuanto cambias de tarea, de contexto, de día, esa memoria se borra. Y te quedas con unas notas que son como jeroglíficos sin piedra Rosetta.

Esto es especialmente brutal en personas con TDAH, porque la memoria de trabajo - esa memoria temporal que guarda las cosas "en primer plano" mientras trabajas con ellas - tiene una capacidad reducida. Es uno de los síntomas menos conocidos del TDAH en adultos, pero de los más incapacitantes. No es que seas tonto. Es que tu cerebro tiene menos espacio de almacenamiento temporal. Y cuando intentas capturar una idea, captura la versión comprimida. La versión que necesita el contexto original para descomprimirse.

Sin ese contexto, son letras en un papel.

El cementerio de las libretas a medias

Tengo libretas. Tengo apps de notas. Tengo una carpeta en el ordenador que se llama "Notas" y dentro tiene una subcarpeta que se llama "Notas nuevas" y dentro tiene otra que se llama "Ordenar" y dentro no hay nada ordenado.

Mi escritorio digital es un reflejo de cómo funciona mi cabeza. Caos por fuera, caos por dentro. Y cada intento de organizar las notas es un intento de organizar mi cerebro que dura exactamente tres días.

Porque eso es lo que hacemos. Empezamos una libreta nueva, juramos que esta vez será diferente, que vamos a escribir notas claras con fecha y contexto, y la primera semana es impecable. La segunda ya estamos escribiendo abreviaturas. La tercera ya hay flechas misteriosas. La cuarta hemos comprado otra libreta nueva porque "esta vez sí".

Es el ciclo de los sistemas de organización que abandonamos. Pero con libretas.

Lo que aprendí a base de errores 404

No voy a decirte que tomes mejores notas. Si pudieras, ya lo harías. Lo que te voy a decir es lo que a mí me ha medio funcionado:

Escribe como si se lo explicaras a un amnésico. Porque el tú de dentro de una semana es, en términos prácticos, un amnésico. No sabe quién es M. No sabe qué pasó el martes. No sabe por qué algo es URGENTE.

Concreto: en lugar de "Hablar con M sobre lo del martes", escribe "Hablar con Marcos sobre el presupuesto que me pidió el martes 14 para el proyecto de la web". Son cinco segundos más. Pero esos cinco segundos son la diferencia entre una nota útil y un jeroglífico.

¿Es perfecto? No. ¿Lo hago siempre? Tampoco. Pero cuando lo hago, las notas funcionan. Y cuando no lo hago, tengo una libreta más para el cajón.

Lo importante es saber que esto no es dejadez ni falta de inteligencia. Es un cerebro que funciona diferente. Que tiene una memoria de trabajo que se vacía más rápido de lo normal. Y que necesita sistemas adaptados a su forma de procesar, no los sistemas que funcionan para todo el mundo.


Si tus notas parecen escritas en otro idioma, tus libretas mueren a la tercera semana y tu cerebro borra el contexto de todo lo que escribes, tengo un test de 43 preguntas que puede explicarte por qué. Es gratis, tarda 5 minutos y te puede dar las respuestas que llevas años buscando. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo