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El miedo a que descubran que por dentro todo es caos: TDAH y la fachada

Por fuera pareces funcional. Por dentro es caos puro. El miedo a ser descubierto con TDAH tiene nombre y raíces más profundas de lo que crees.

tdah

Por fuera pareces funcional. Por dentro es un caos total.

Y vives con el miedo constante a que alguien se dé cuenta.

Yo he estado en reuniones donde todo el mundo asentía y yo estaba calculando mentalmente si había cerrado la puerta del coche, si había contestado el email de las 10, y si la mancha de mi camiseta era lo bastante pequeña como para que nadie la viera. Todo a la vez. Mientras asentía también.

Cuando terminó la reunión alguien me dijo "tío, buen punto lo que has dicho sobre los plazos". No tengo ni idea de qué dije. Improvisé algo que sonaba bien mientras mi cerebro estaba en cinco sitios a la vez. Y funcionó.

Ese día no pensé "qué crack soy improvisando". Pensé: "otro día más que no me han pillado".

¿Por qué tengo miedo a que descubran que soy un caos por dentro?

Porque llevas años construyendo una fachada. Un personaje. La versión de ti que el mundo puede aceptar.

Llegas puntual (con taquicardia, porque has salido corriendo). Entregas a tiempo (porque la noche anterior no dormiste). Sonríes en las reuniones (mientras por dentro estás repasando las 14 cosas que se te han olvidado hoy). Llevas máscaras todo el día y cuando llegas a casa no te queda energía ni para quitártelas.

Y la trampa es esta: cuanto mejor actúas, más miedo te da.

Porque si la fachada se cae, no es solo que vean el caos. Es que vean que les has estado "engañando". Que la persona competente que conocen no existe. Que por dentro eres un desastre. Y que todo lo bueno que han pensado de ti era mentira.

Eso no es ser dramático. Eso es el síndrome del impostor con motor de TDAH.

¿Y si el caos no es un fallo?

Aquí viene la parte que tu cerebro no quiere escuchar.

El caos es real. No te lo estás inventando. Sí, por dentro es un desorden de ideas, olvidos, impulsos y listas de tareas que nunca terminas. Pero eso no significa que seas un fraude.

Significa que tu cerebro funciona diferente. Y que has desarrollado un sistema de compensación tan bueno que nadie se da cuenta. Es como si corrieras una maratón con una mochila de 30 kilos y la gente te dijera "oye, buen tiempo".

El tiempo no está mal. Pero el esfuerzo es brutal.

Y como nadie ve la mochila, nadie entiende por qué llegas a casa destrozado. Por qué cancelas planes. Por qué hay días que no puedes ni hablar. Piensas que es porque eres débil. Pero es porque llevas todo el día actuando un papel que te consume entera la batería.

Lo que pasa cuando la fachada se mantiene demasiado tiempo

Pasan dos cosas.

La primera es que empiezas a creer que el personaje eres tú. Que si algún día no puedes mantener el nivel, es que has fallado como persona. No como actor de una obra absurda, sino como ser humano. Esa culpa de no ser normal se mete dentro y echa raíces.

La segunda es que acumulas una rabia silenciosa. Porque nadie te ayuda. Nadie te pregunta "¿estás bien de verdad?". Claro que no te preguntan: les has convencido de que estás perfecto. Y encima te enfadas con ellos por no darse cuenta.

Esa ira silenciosa

¿Y qué haces con esto?

No te voy a decir "sé auténtico" como si fuera un póster motivacional de oficina.

Te voy a decir algo más útil: elige una persona. Una sola. Y cuéntale la verdad. No toda la verdad, no un monólogo de dos horas sobre tu infancia. Solo una rendija. "Oye, hoy estoy frito. Me cuesta mucho más de lo que parece hacer las cosas que hago."

Eso es todo.

Porque el miedo a ser descubierto se alimenta del secreto. Mientras nadie lo sepa, el miedo crece. El día que alguien lo sabe y no pasa nada, el monstruo se hace un poquito más pequeño.

No desaparece. No te voy a mentir. El cerebro con TDAH tiene una tendencia natural a pensar que todo lo bueno que hace es suerte y todo lo malo que hace es su culpa. Eso no se arregla con un párrafo bonito en un blog.

Pero sí se arregla con información. Con saber que lo que te pasa tiene nombre. Que no eres un fraude. Que el caos de dentro no invalida los resultados de fuera. Y que hay millones de personas que ahora mismo están leyendo esto y pensando "me cago en la leche, este soy yo".

Sí. Eres tú.

Y no pasa nada.

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