Por qué soy tan desorganizado aunque lo intento todo

Intentas organizarte, compras agendas, descargas apps. Nada funciona. Quizá el problema no es tu método sino tu cerebro.

He comprado más agendas que libros en mi vida. Y te juro que no exagero.

Agendas de papel. Agendas digitales. Bullet journals. Apps de productividad. Notion. Trello. Todoist. Google Calendar con 14 colores distintos. Una pizarra blanca que compré en IKEA con toda la ilusión del mundo y que lleva 8 meses en la pared con una lista de tareas de enero que nunca tachó nadie.

Y sigo siendo un desastre.

No es que no lo intente. Es que lo intento tanto que a veces el propio intento de organizarme me desorganiza más. Porque dedico más tiempo a planificar cómo organizar mi vida que a vivir mi vida organizada. Es como ese tío que pasa tres horas configurando la app de ejercicio y luego no hace ni una flexión.

¿Por qué nada de lo que pruebas te funciona?

Pues mira, hay una posibilidad que nadie te ha planteado. Y es que el problema no es el sistema. El problema es el cerebro que intenta usar el sistema.

Imagina que tienes un teléfono con la batería rota. No importa qué cargador uses. No importa si es de carga rápida, inalámbrico o con cable. Si la batería está dañada, no va a cargar bien. Puedes cambiar de cargador 47 veces. El resultado va a ser el mismo.

Con la organización pasa algo parecido. Si tu cerebro tiene un problema de base con la función ejecutiva - que es la parte que planifica, prioriza y ejecuta tareas - ningún sistema externo va a compensar eso por sí solo. Es como pedirle a tu cerebro que funcione como no funciona.

Y no lo digo para desanimarte. Lo digo para que dejes de culparte.

¿Te suena esto?

Abres la mañana con un plan. Tres tareas. Solo tres. Pan comido.

A las once de la mañana has hecho cero de las tres. Pero has reorganizado un cajón de la cocina, contestado 12 mensajes que no eran urgentes, buscado vuelos para un viaje que no vas a hacer y leído un artículo sobre la historia del café en Etiopía.

Y cuando llegas a la tarde piensas: "¿Pero qué he hecho hoy?"

Nada. Todo. Nada útil. Todo lo que tu cerebro decidió que era más interesante que las tres puñeteras tareas que habías apuntado con toda la intención del mundo.

Esto no es ser vago. Es tener un cerebro que calcula mal los tiempos y que decide sus propias prioridades sin consultarte.

El sistema perfecto no existe si tu cerebro no coopera

A ver, no estoy diciendo que los sistemas no sirvan. Sirven. Pero sirven como herramientas, no como soluciones mágicas.

Si tienes un problema neurológico con la organización - y hay millones de personas que lo tienen sin saberlo - puedes tener el mejor sistema del mundo y seguir perdiéndote las citas, olvidando las llaves y llegando tarde a todo.

Es como ponerle GPS a un coche sin gasolina. El GPS sabe adónde ir. Pero el coche no se mueve.

Hay cerebros que necesitan algo más que un sistema. Necesitan entender por qué no pueden ejecutar lo que planifican. Y eso empieza por mirarse por dentro y, si hace falta, hablar con un profesional. Esto no sustituye el diagnóstico de un psicólogo o psiquiatra, ojo. Pero si te reconoces en cada frase de este post, quizá valga la pena explorar qué pasa ahí arriba.

Lo que de verdad me ayudó

No te voy a engañar. No fue ninguna app. Fue entender cómo funciona mi cabeza.

Cuando entendí que mi cerebro necesita novedad para activarse, dejé de luchar contra eso. Empecé a rotar sistemas. Un mes Notion. El siguiente papel. El siguiente pizarra. No porque ninguno funcione, sino porque todos funcionan solo un rato. Y saberlo me quitó la culpa.

La culpa de pensar que era un desastre sin remedio. Que me faltaba disciplina. Que todo el mundo podía organizarse menos yo.

No. No todo el mundo tiene el mismo cerebro. Y no todo el mundo necesita lo mismo.

Si llevas toda tu vida probando sistemas que se desmoronan a los tres días, puede que no necesites otro sistema. Puede que necesites entender qué hace tu cerebro con los sistemas.

---

Si eres de esas personas que lo han intentado todo para organizarse y nada funciona, tengo un test de 43 preguntas que puede darte bastante claridad sobre cómo funciona tu atención. Gratis, sin compromiso, y sin vender humo. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo