Mi autoestima sube y baja varias veces en el mismo día

A las 10 eres un genio. A las 12 un fraude. A las 3 no sabes qué eres. Tu autoestima funciona como una montaña rusa sin frenos.

A las 10 de la mañana publiqué algo y le fue bien. Me sentí un crack. Un genio. El mejor creador de contenido de habla hispana. A las 12 alguien dejó un comentario criticándome y pasé a ser el peor. Un fraude. Un tío que no tiene ni idea de lo que hace. A las 3 comí bien, se me pasó un poco, y volví a sentirme normal. A las 6 vi el éxito de otro creador y me hundí otra vez.

Todo en el mismo día. Sin que pasara nada extraordinario. Solo un día normal en el que mi autoestima decidió hacer lo que le dio la gana.

Y lo peor no es que suba y baje. Lo peor es que en cada momento lo sientes como si fuera la verdad absoluta. Cuando te sientes genial, de verdad crees que lo eres. Cuando te sientes un fraude, de verdad crees que lo eres. No hay término medio. No hay perspectiva. Solo la emoción del momento, que es la más intensa del mundo hasta que llega la siguiente.

¿Por qué mi autoestima depende de lo que pase cada hora?

Porque tu autoestima no está anclada. Está flotando. Y cualquier ola la mueve.

Una autoestima estable es como un barco con ancla. Llegan olas - críticas, éxitos, fracasos - y el barco se mueve un poco, pero vuelve a su sitio. Porque el ancla está ahí.

Tu autoestima es un barco sin ancla. Cada ola lo lleva donde quiere. Un comentario bueno te lleva al cielo. Uno malo te lleva al fondo. Un like te sube. Un silencio te hunde. Y pasas el día entero navegando entre extremos sin saber nunca dónde vas a estar dentro de una hora.

Y esto tiene todo que ver con la desregulación emocional. Porque la autoestima no es un pensamiento. Es una emoción. Y si tu cerebro no regula emociones, tampoco regula cómo te sientes contigo mismo. Cada estímulo externo tiene el poder de cambiar completamente la imagen que tienes de ti.

¿Es síndrome del impostor o es algo más?

Mucha gente lo llama síndrome del impostor. Y parte lo es. Pero el síndrome del impostor clásico es una sensación constante de "no soy suficiente". Lo mío no es constante. Es intermitente. Es peor.

Porque con el síndrome del impostor al menos sabes a qué atenerte. Te sientes un fraude todo el rato y aprendes a convivir con ello. Pero cuando tu autoestima sube y baja 4 veces al día, no tienes base. No sabes quién eres. ¿Soy el tío que se siente genial a las 10 o el que se siente un fraude a las 12?

Ambos. Ninguno. Depende del momento.

Y eso es agotador. Porque cada vez que alguien te critica, no es una crítica. Es un terremoto en tu identidad. Y cada vez que algo sale bien, no es un logro. Es un alivio temporal que sabes que no va a durar.

¿Cómo se estabiliza algo que cambia cada hora?

Mira, voy a ser honesto. No tengo la fórmula mágica. Porque esto es algo con lo que llevo años lidiando y todavía me pasa. Pero he encontrado cosas que ayudan.

Lo primero: dejar de buscar validación externa para saber cómo me siento conmigo mismo. Más fácil de decir que de hacer. Pero cada vez que noto que mi autoestima depende de un like, un comentario o una cifra, me paro y me digo: "Esto es ruido. Tú eres el mismo que ayer. Los números no te definen."

¿Me lo creo siempre? No. Pero decirlo ayuda.

Lo segundo: tener una lista de hechos. No emociones. Hechos. Cosas que he hecho. Proyectos que he terminado. Personas a las que he ayudado. Cuando la autoestima baja, leo la lista. Porque los hechos no cambian con el humor. Están ahí. Son reales. Y mi cerebro necesita hechos para contrarrestar las emociones.

Lo tercero: entender que la emoción del momento no es la verdad. Esto es lo más difícil. Porque cuando te sientes un fraude, tu cerebro te presenta pruebas de que lo eres. Y cuando te sientes genial, te presenta pruebas de que lo eres. Pero son las mismas pruebas. Tu cerebro simplemente las interpreta según la emoción del momento.

Y si esto te pasa todo el rato - si tu autoestima es una montaña rusa y tomas decisiones impulsivas basadas en el momento emocional en vez de en la realidad - hablar con un profesional puede ser la diferencia. Porque la autoestima inestable muchas veces es síntoma de algo más grande que tiene nombre y que se puede trabajar. Y que te cuesta más que a los demás no es tu culpa.

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