Me distraigo hasta comiendo: necesito ver algo mientras como
Si no puedes comer sin el móvil o una serie, no es un vicio. Es tu cerebro pidiendo estimulación a gritos. Y tiene explicación.
Estás comiendo solo en casa.
Tienes el plato delante. La comida huele bien. Y aun así, a los diez segundos ya tienes el móvil en la mano. O has puesto una serie. O estás leyendo algo. O las tres cosas a la vez mientras comes sin probar nada porque tu cabeza está en otra parte.
No puedes simplemente... comer.
¿Por qué no puedo estar sentado sin hacer nada más?
Esto parece una pregunta tonta, pero no lo es.
Porque la mayoría de la gente puede sentarse a comer, estar con sus pensamientos cinco minutos, y no volverse loca. Tú no. Tú necesitas estímulo constante o algo dentro de tu cabeza empieza a zumbar de una manera que no soportas. Es como si el silencio fuera un ruido.
Y lo que me fastidia de esta historia es el juicio que viene con ello.
"Es que estás enganchado al móvil." "Es que la generación de ahora no sabe estar sola." "Es que tienes que hacer mindful eating, Rubén, que hay que vivir el momento."
Mira. Yo también he intentado lo del mindful eating. Me senté, puse el plato, dejé el móvil... y estuve literalmente mirando la pared durante veinte segundos antes de coger el teléfono sin darme ni cuenta. Mi mano actuó sola. Como si tuviera vida propia.
Eso no es un vicio. Eso es tu cerebro pidiéndote dopamina a gritos.
El cerebro que se aburre hasta comiendo
A ver, aquí hay algo importante que entender.
Hay cerebros que regulan la atención de forma más o menos estable. Se sientan, hacen una cosa, y pueden sostener esa cosa sin que el mundo se acabe. Y hay cerebros que necesitan novedad, movimiento, estimulación constante para funcionar. Cerebros que si no tienen input suficiente, empiezan a buscar input en cualquier parte.
Comer sin pantalla para ese segundo tipo de cerebro no es relajante. Es tortura leve.
No es exageración. O sea, no es que sea un drama existencial, pero esa sensación de inquietud que tienes cuando intentas estar quieto sin hacer nada... eso es real. No te lo estás inventando. No eres un mimado. Es que tu sistema de dopamina funciona con otras reglas.
Y la comida, por muy buena que esté, no genera suficiente estimulación para mantener tu atención. Así que tu cerebro la busca en otro sitio. El móvil. La serie. Un podcast. Cualquier cosa.
Yo como viendo YouTube desde hace años. He intentado dejarlo. No puedo. Y en algún momento dejé de ver eso como un defecto y empecé a verlo como información.
No eres el único al que le pasa esto
Cuando menciono esto en mis vídeos, siempre hay un aluvión de gente que dice "madre mía, creía que era el único".
No eres el único.
El problema es que como se trata de algo tan cotidiano, tan pequeño, nadie lo señala como síntoma de nada. No te vas a urgencias por no poder comer sin el móvil. No le dices a tu psicólogo "es que ver una película entera se me hace imposible". Parece demasiado trivial. Demasiado de hoy en día.
Pero si juntas este patrón con otros... ahí empieza a tener forma algo más grande.
¿También te distraes con cualquier cosa cuando intentas trabajar? ¿Hay tareas que se te hacen cuesta arriba sin saber por qué, como si tu cabeza simplemente no quisiera arrancar? ¿Sientes que te cuesta todo más que a los demás aunque hagas el mismo esfuerzo?
Porque si la respuesta a esas tres cosas es sí, no estamos hablando de malos hábitos con el móvil. Estamos hablando de un patrón de cómo funciona tu atención.
La diferencia entre hábito y rasgo
Hay una cosa que me gusta dejar clara.
Un hábito lo puedes cambiar con suficiente disciplina y un buen sistema. Un rasgo no lo puedes cambiar, pero sí puedes aprender a trabajar con él.
Si esto fuera solo un hábito, cuando te propusieras comer sin pantalla unos días seguidos, lo conseguirías. Sería incómodo al principio, pero luego se volvería normal. Y ya.
Pero no es eso lo que pasa.
Lo que pasa es que intentas comer sin pantalla, aguantas tres minutos, y la inquietud no baja. No se acostumbra. No desaparece. Sigue ahí, zumbando, hasta que cedes. Y entonces te sientes mal por ceder. Y mañana lo vuelves a intentar. Y vuelve a pasar lo mismo.
Eso no es falta de fuerza de voluntad. Es que estás peleando contra algo que no funciona con fuerza de voluntad.
Quizá tu cerebro funciona diferente
No te voy a diagnosticar. Eso no me corresponde y no sería responsable. Si sospechas que algo no cuadra, lo que tienes que hacer es hablar con un psicólogo o psiquiatra que entienda de TDAH en adultos, que no es cualquiera.
Pero sí te puedo decir lo que me pasó a mí.
Yo tampoco podía ver una película entera sin mirar el móvil. Tampoco podía comer sin poner algo. Tampoco podía tener una conversación sin que mi cabeza se fuera a otro sitio a mitad. Y lo tenía asumido como "soy así, soy un desastre, no sé estar quieto".
Cuando me diagnosticaron TDAH, no me cambiaron. Me explicaron por qué era como era. Y eso es diferente.
No te estoy diciendo que tengas TDAH. Te estoy diciendo que si este patrón de necesitar estimulación constante, de no poder hacer una sola cosa sin que tu cabeza pida más, te resulta demasiado familiar... quizá vale la pena que te hagas algunas preguntas.
Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Pero puede ser el primer paso para entender qué está pasando.
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