Compro cosas para hobbies que sé que voy a dejar

Guitarra, acuarelas, equipo de running, cámara analógica. Tu casa está llena de objetos de hobbies que duraron dos semanas. Y no puedes parar.

Tengo una guitarra en un rincón de mi habitación que no toco desde hace ocho meses.

La compré con una ilusión que no te puedes imaginar. Investigué durante tres días qué guitarra comprar. Leí foros. Vi comparativas. Elegí la perfecta para principiantes. La pedí un martes y el jueves ya estaba en casa.

Aprendí tres acordes. Toqué durante una semana. Y ahora está ahí, acumulando polvo, mirándome con una mezcla de reproche y resignación cada vez que paso por delante.

Pero la guitarra no está sola. Tiene compañía. Un set de acuarelas que usé dos tardes. Unas zapatillas de running que tienen menos de 20 kilómetros. Una cámara analógica que disparó un carrete y medio. Un libro de recetas japonesas con marca-páginas en la página 12. Unas mancuernas que hacen de tope para la puerta.

Mi casa es un museo de hobbies abandonados.

¿Por qué compras las cosas si sabes que vas a dejarlo?

Porque en el momento de la compra, no lo sabes. O mejor dicho, lo sabes pero no lo crees.

A ver, cuando descubres un hobby nuevo y te emocionas, tu cerebro está en modo "esto es diferente, esto me va a durar, esto es lo mío". Y esa convicción es real. No estás fingiendo. En ese momento, genuinamente crees que la guitarra va a cambiar tu vida.

Y comprar las cosas es parte de la emoción. De hecho, para mucha gente es LA emoción. El proceso de investigar qué comprar, comparar modelos, elegir el mejor, hacer el pedido, esperar el paquete, abrirlo. Todo eso genera una dopamina brutal. Es como un mini-proyecto dentro del hobby.

El problema es que muchas veces, cuando llega el producto, la parte más emocionante ya pasó. La investigación, la decisión, la compra. Eso ya lo hiciste. Y ahora te queda la parte aburrida: aprender de verdad y ser constante. Y tu cerebro ya está buscando el siguiente subidón.

Es como abrir un regalo de Navidad. La emoción está en desenvolverlo. Una vez que sabes qué es, pierde magia. Y con los hobbies pasa igual.

El presupuesto de entusiasmo

Hice un cálculo una vez. Sumé lo que me había gastado en hobbies abandonados en los últimos tres años. No voy a decir la cifra porque me da vergüenza. Pero te digo que con ese dinero podría haberme ido de viaje un mes.

Y lo peor no es el dinero. Lo peor es que cada compra iba acompañada de una promesa: "esta vez es diferente". La guitarra iba a ser diferente. Las acuarelas iban a ser diferentes. El running iba a ser diferente. Y ninguno fue diferente.

Siempre la misma curva. Emoción brutal las primeras dos semanas. Bajón. Abandono. Y el objeto ahí, recordándote que tienes más inicios que finales en absolutamente todo.

Mi armario es una línea temporal de entusiasmos muertos. Y cada objeto tiene una historia que empieza igual: "esto me va a encantar" y acaba igual: "bueno, a lo mejor lo retomo algún día". No lo retomas nunca.

¿Es coleccionismo de experiencias o es algo más?

Buena pregunta.

Hay gente que prueba muchos hobbies porque es curiosa. Le gusta probar cosas. No necesita dominar nada. Solo experimentar. Y eso es perfectamente válido.

Pero hay otra gente que QUIERE seguir y no puede. Que cada vez que deja un hobby siente frustración, culpa, y la sensación de que algo está mal. Que no lo deja porque no le interese, sino porque su cerebro se apaga cuando la novedad desaparece.

Si eres del segundo grupo, si no es que disfrutes probando cosas sino que no puedes evitar dejarlas, puede que merezca la pena hablar con un profesional. No como excusa. Como herramienta. Porque hay una diferencia grande entre "me gusta cambiar" y "no puedo no cambiar".

Lo que hago ahora antes de comprar cualquier cosa para un hobby nuevo

Me hago una pregunta. Una sola: "¿Puedo probar esto sin comprar nada?"

¿Quiero aprender guitarra? Pido prestada una antes de comprarme la mía. ¿Quiero probar acuarelas? Compro un set barato de 5 euros, no el de 60. ¿Quiero correr? Salgo con las zapatillas que tengo, aunque no sean "de running".

La idea es separar la emoción de la compra de la emoción del hobby. Porque si quitas la compra y el hobby sigue emocionándote a las dos semanas, entonces quizá sí vale la pena invertir. Y si no, te has ahorrado otro objeto decorativo para tu museo de hobbies muertos.

No funciona siempre. A veces el impulso es más rápido que la pregunta. Pero entender por qué te pasa esto te ayuda a pillar el patrón antes de que tu tarjeta de crédito lo haga.

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Si tu casa está llena de objetos de hobbies que duraron dos semanas y no sabes por qué no puedes parar el ciclo, puede que haya algo más que curiosidad detrás. Tengo un test de 43 preguntas que te puede dar bastante contexto. Gratis y sin rollos. Hacer el test TDAH.

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