Me distraigo pensando en el futuro en vez de hacer lo de ahora
Deberías estar trabajando pero tu cerebro está en 2027 planificando una vida que aún no existe. El futuro te roba el presente.
Tienes que escribir un informe. Lo tienes claro. Abres el documento. Y de repente tu cerebro decide que ahora es el momento perfecto para planificar cómo será tu vida dentro de tres años.
No es que te preocupes por el futuro. Es que te vas a vivir ahí. Tu cabeza construye escenarios completos. Conversaciones que no han pasado. Proyectos que no has empezado. Mudanzas que no has planeado. Tu cerebro monta una película entera con guion, actores y banda sonora mientras tú miras la pantalla del portátil sin escribir ni una palabra.
Y lo peor es que esos pensamientos se sienten productivos. Tu cerebro te dice "estoy planificando, esto es útil". Y en cierto sentido lo es. Pero no ahora. Ahora lo útil es el puñetero informe que lleva dos horas abierto y tiene cero palabras escritas.
¿Por qué tu cerebro prefiere el futuro al presente?
Porque el futuro es nuevo. Y la novedad genera dopamina.
El informe que tienes que escribir es aburrido. Es conocido. Es repetitivo. Tu cerebro lo mira y dice "meh, cero estimulación". Pero pensar en lo que podrías hacer el año que viene, en los proyectos que podrías lanzar, en la vida que podrías tener... eso es emocionante. Cada escenario que imaginas es una historia nueva. Y tu cerebro se engancha a las historias nuevas como un crío a un videojuego.
Es como tener una tele delante en la que ponen un documental sobre contabilidad y otra tele al lado en la que ponen una película de aventuras. ¿A cuál vas a mirar? Exacto. Tu cerebro elige la película de aventuras cada vez. Y la película de aventuras es siempre el futuro.
El problema es que mientras ves la película, el documental sigue avanzando. Y cuando por fin miras, llevas tres capítulos de retraso y no entiendes nada.
Planificar sin ejecutar es solo fantasear
No te voy a engañar. A mí me encanta planificar. Me encanta pensar en nuevas ideas, nuevos proyectos, nuevas posibilidades. El problema es cuando planificar se convierte en un sustituto de hacer.
Porque planificar es fácil. No tiene fricción. No tiene consecuencias. No tiene fecha de entrega. Puedes planificar durante horas y sentirte productivo sin haber movido un solo dedo en el mundo real.
Y luego miras el reloj y han pasado dos horas. Y el informe sigue en blanco. Y la culpa te come. Y para escapar de la culpa, tu cerebro se va otra vez al futuro. "Da igual, mañana me pongo y lo hago." Y mañana llegas y tu cerebro vuelve a elegir la película de aventuras.
Es un bucle. Un bucle en el que me distraigo con cualquier cosa, pero especialmente con mis propios pensamientos. Porque al menos las distracciones externas las puedes quitar. Silenciar el móvil, cerrar pestañas. Pero ¿cómo silencias tu propia cabeza?
¿Qué haces cuando tu cerebro quiere vivir en el futuro?
Primer paso: reconocer cuándo estás planificando y cuándo estás fantaseando. Si el resultado de tu "planificación" es una lista de acciones concretas que vas a hacer hoy, es planificación real. Si el resultado es una sensación agradable de posibilidad sin nada concreto, es fantasía disfrazada de productividad.
Segundo paso: cuando pilles a tu cerebro yéndose al futuro, escríbelo. Coge el pensamiento y ponlo en una nota. "Idea: hacer X el año que viene." Ya está. Capturado. Ahora tu cerebro puede soltarlo porque sabe que no se va a perder. Y tú puedes volver al informe.
Tercero: acepta que tu cerebro va a hacer esto. No luches contra ello cada vez que pase. Luchar gasta energía. Mejor redirigir. "Vale, cerebro, idea interesante. La apunto. Ahora volvemos al informe."
Si esto te pasa de vez en cuando, es normal. Todos nos distraemos con pensamientos. Pero si tu cerebro vive más en el futuro que en el presente, si tu atención depende de lo interesante que sea algo y el presente casi nunca gana esa competición, puede que haya un motivo de fondo que merece la pena explorar.
Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sientes que tus pensamientos te secuestran a diario, habla con un psicólogo o psiquiatra.
---
Si tu cerebro prefiere vivir en el futuro y no entiendes cómo traerlo de vuelta al presente, tengo un test de 43 preguntas que te ayuda a entender cómo funciona tu atención. Gratis y sin compromiso. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
Hago todo menos lo que tengo que hacer
Limpias la cocina, contestas emails de hace meses, organizas el escritorio. Todo menos lo importante. No es pereza. Te explico qué es.
Los libros de hábitos que compro y nunca acabo de aplicar
Atomic Habits, El poder de los hábitos, Mini hábitos. Los has leído todos y sigues sin poder mantener ninguno.
Pierdo 10 minutos decidiendo qué tarea hacer y al final no hago ninguna
Tienes la lista. Sabes lo que hay que hacer. Pero llevas 10 minutos mirando las tareas y no arrancas. Esto no es vagancia. Es tu cerebro bloqueado eligiendo.
Me distraigo con el hambre y olvido la tarea que estaba haciendo
Vas a la cocina a comer algo y cuando vuelves ya no sabes qué estabas haciendo. No es despiste. Tiene una explicación concreta.