Me da miedo abrir ciertos emails o mensajes

Tienes mensajes sin abrir porque te dan miedo. No sabes qué dicen pero tu cerebro ya ha imaginado lo peor. No es cobardía. Es un patrón real.

Tienes un email sin leer. Llevas dos días viéndolo en la bandeja de entrada. Sabes que está ahí. Sabes que probablemente no es nada grave. Sabes que cuanto más tardes en abrirlo, peor va a ser.

Y no lo abres.

No porque estés ocupado. No porque se te olvide. Porque cada vez que mueves el ratón hacia él, algo dentro de ti dice: "Ahora no. Luego. Cuando esté preparado." Y ese "luego" se convierte en mañana. Y mañana en pasado mañana. Y pasado mañana en una semana.

Mientras tanto, tu cerebro lleva siete días construyendo el peor escenario posible sobre lo que dice ese email. Que es una queja. Que es un problema. Que es algo que demuestra que la has cagado. Que es el fin del mundo.

Y luego lo abres y dice: "Confirmado, nos vemos el jueves."

¿Por qué me da miedo algo tan simple como abrir un mensaje?

Porque no es simple. No para tu cerebro.

Abrir un email es una caja de Pandora emocional. No sabes lo que hay dentro. Puede ser bueno. Puede ser malo. Puede ser neutro. Pero tu cerebro no maneja bien la incertidumbre. Tu cerebro necesita saber qué va a pasar para prepararse. Y cuando no sabe qué va a pasar, se prepara para lo peor.

Es como abrir la puerta de una habitación a oscuras. Probablemente no hay nada. Pero tu cerebro ya ha puesto un oso, un ladrón y una araña del tamaño de un perro. Y ahora no quieres abrir la puerta. No porque seas cobarde. Porque la imagen que tu cerebro ha construido es tan real que tu cuerpo reacciona como si fuera verdad.

Imagínate vivir así con cada mensaje. Con cada notificación. Con cada sobre que llega por correo. Cada uno es una puerta a oscuras. Y tú tienes que abrirlas todas.

La bandeja de entrada como campo de minas

No es solo un email. Es el patrón. Es que tienes 23 mensajes sin leer en WhatsApp. Es que llevas una semana sin abrir la carta del banco. Es que el buzón de voz tiene cuatro mensajes que no has escuchado. Es que cuando alguien te dice "tenemos que hablar", tu cuerpo entra en modo alarma antes de que la conversación empiece.

Si te pasa que no puedes contestar emails a tiempo y se te acumulan, esto es el paso previo. Ni siquiera llegas a la fase de contestar. Te quedas atascado en la fase de abrir.

Y la acumulación lo hace todo peor. Porque cada mensaje sin abrir es una fuente de ansiedad pasiva. Está ahí. Existiendo. Recordándote que hay algo que no has hecho. Y tu cerebro, que ya bastante tiene con lo del día a día, ahora además carga con 23 puertas a oscuras que no ha abierto.

Y no puedes explicárselo a nadie. "Me da miedo abrir un email" suena ridículo. Suena a excusa. Suena a drama. Pero no es drama. Es tu cuerpo respondiendo a una amenaza que tu cerebro ha fabricado. Una amenaza que no existe. Pero que se siente real.

El miedo al contenido vs. el miedo a la emoción

Mira, aquí hay algo sutil que es clave. No tienes miedo del email. Tienes miedo de cómo te vas a sentir al leerlo. No es el contenido lo que te paraliza. Es la emoción que puede venir con el contenido.

Porque si el email trae malas noticias, tu cerebro no va a procesarlo como "bueno, un problema más, lo resolvemos". Tu cerebro va a procesarlo como un terremoto emocional. Con toda la intensidad. Con todo el volumen. Con todo el drama que tu sistema nervioso pueda generar.

Y eso lo sabes. Tu cuerpo lo sabe. Y por eso no abre la puerta. No por cobardía. Por supervivencia emocional. Tu cuerpo te está protegiendo de una emoción que no sabe si puede manejar.

Si sientes que el rechazo te duele físicamente, esta es la versión anticipada. No necesitas recibir el rechazo. Solo necesitas la posibilidad de que el email contenga algo que se sienta como rechazo. Y tu cuerpo ya está reaccionando.

No es cobardía. Puede ser algo más.

Te voy a ser directo. Ese miedo a abrir mensajes. Esa ansiedad ante la incertidumbre del contenido. Esa evitación de cualquier cosa que pueda provocar una emoción fuerte. No es que seas una persona miedosa. Es que tu cerebro tiene un sistema emocional que funciona con las emociones a un volumen que no puedes controlar.

Y eso tiene nombre. Se llama TDAH. Y la evitación emocional es una consecuencia directa de la desregulación emocional que viene con él. Evitas lo que puede hacerte sentir mal porque sabes que "sentirte mal" para ti no es un 3 sobre 10. Es un 9. Y tu cuerpo ha aprendido a protegerte de esos 9.

No soy tu médico. Esto no sustituye una evaluación profesional. Pero si esto te suena y además sientes que todo te cuesta más que a los demás, puede que merezca la pena mirar por qué.

Si te suena todo esto, hice un test de 43 preguntas. Diez minutos. Gratis. No es un diagnóstico, pero es un punto de partida para entender por qué tu bandeja de entrada te da más miedo que a la mayoría. Puedes hacerlo aquí.

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