Me cuesta recordar detalles importantes de la gente que quiero

Te olvidas de cumpleaños, nombres de parejas, cosas que te contaron. No es que no te importen. Tu memoria funciona con otras reglas.

Tu amigo te habló de su nueva pareja. Te dijo el nombre. Te contó cómo se conocieron. Y tú escuchaste todo. Lo procesaste. Incluso hiciste preguntas.

Y dos semanas después no recuerdas ni el nombre.

No porque no te importe tu amigo. No porque la conversación fuera aburrida. Sino porque tu cerebro decidió que esa información no era relevante en el momento en que la archivó y la tiró a la papelera sin consultarte.

Y ahora estás ahí, en otra conversación, intentando recordar cómo se llamaba la pareja de tu amigo mientras disimulas con un "¿y cómo le va a tu chica?" rezando para que no se note que no te acuerdas del nombre.

¿Por qué no puedes recordar cosas que te importan?

Porque tu memoria no funciona por importancia. Funciona por impacto.

Lo que tu cerebro recuerda no es lo importante. Es lo que le generó un estímulo fuerte en el momento. Una sorpresa. Una emoción intensa. Un dato raro. Algo que conectó con otra cosa de tu cabeza. Eso se queda. Lo demás se evapora.

Y los detalles de la vida de los demás - cómo se llama su pareja, dónde trabajan, cuándo es su cumpleaños, qué te contaron la semana pasada - rara vez generan ese impacto. Son información importante, sí. Pero no estimulante. Y tu cerebro prioriza lo estimulante sobre lo importante.

Es como una estantería donde los libros se caen solos si no los sujetas. Los que tienen un enganche se quedan. Los que no, al suelo. Da igual que sean los que más necesitas.

Y por eso puedes recordar perfectamente el nombre del actor secundario de una peli que viste hace diez años pero no el nombre de la pareja de tu mejor amigo.

¿Esto les pasa a más personas o soy especialmente desastroso?

Les pasa a más gente de la que imaginas. Lo que pasa es que nadie habla de ello porque suena fatal.

"Se me olvidó el cumpleaños de mi madre." "No recuerdo lo que me contaste la semana pasada." "¿Cómo se llamaba tu hermano?" Son frases que la gente evita decir en voz alta porque suenan a "no me importas".

Pero no es eso. Es que mantener un archivo actualizado de los detalles de la vida de 30-40 personas requiere un tipo de memoria que no todo el mundo tiene.

Es lo mismo que pasa cuando te olvidas de citas y compromisos importantes. No es que no te importen. Es que tu sistema de almacenamiento no los retiene como debería.

¿Es mala memoria o es un patrón más profundo?

Mira, hay una diferencia entre olvidarte de dónde has puesto las llaves y olvidarte sistemáticamente de los detalles de la vida de las personas que quieres.

Lo primero es despiste. Lo segundo es un patrón.

Y ese patrón tiene una explicación bastante estudiada en personas con TDAH. Se llama déficit en la memoria de trabajo. Que no es la memoria a largo plazo (esa funciona, de ahí que recuerdes la peli de hace diez años). Es la memoria operativa. La que retiene lo que acabas de escuchar, lo procesa, y lo guarda donde toca.

Cuando esa memoria funciona a medio gas, la información entra, se procesa superficialmente, y se pierde. No porque no le prestaras atención. Sino porque tu cerebro no la codificó con suficiente profundidad para retenerla.

Es como escribir algo en una pizarra con tiza húmeda. Lo escribes, se ve un momento, y al rato no queda nada.

Y la parte cruel es que tú no sabes que se ha borrado hasta que necesitas esa información y no está. "¿Cómo se llamaba? Lo sé. Lo sé. No me sale." Y no te sale porque nunca se grabó bien.

No estoy diciendo que tengas TDAH por olvidarte de nombres. Eso sería absurdo. Pero si este patrón de olvidar detalles personales es constante, si te cuesta escuchar hasta el final cuando alguien te cuenta cosas, si la gente cercana se queja de que no recuerdas lo que te dicen, quizá vale la pena hablarlo con un profesional.

¿Qué puedes hacer cuando tu memoria no colabora?

Lo que funciona, aunque suene frío, es externalizar.

O sea: apuntarlo. Sí, apuntar el nombre de la pareja de tu amigo. Apuntar cuándo es el cumpleaños de tu hermana. Apuntar esa cosa que te contaron y que quieres recordar.

No es frío. Es práctico. Porque depender de una memoria que ya sabes que falla es como depender de un reloj roto para llegar a tiempo. No vas a llegar. Usa otro reloj.

Yo tengo notas en el móvil con datos de personas que me importan. Suena raro. Pero es la diferencia entre acordarme del cumpleaños de mi amigo o no acordarme. Y te aseguro que a mi amigo le da igual cómo me acuerde, con tal de que me acuerde.

La otra cosa que ayuda es ser honesto. "Oye, se me ha ido el nombre, me lo dices otra vez." Sin excusa. Sin teatro. Sin fingir que te acuerdas. Porque fingir consume más energía que preguntar, y la gente prefiere que preguntes a que inventes.

Y le pasa a más gente de la que crees. No eres el único que olvida detalles de las personas que quiere. Eres uno de muchos que tienen un cerebro con una memoria operativa que funciona con sus propias reglas.

La clave no es tener mejor memoria. Es tener mejores sistemas para compensar la que tienes.

---

Si esto de olvidar detalles importantes de la gente que te importa es un patrón constante, hice un test de 43 preguntas sobre cómo funciona tu atención y tu memoria. Gratis, sin diagnóstico, pero con información suficiente para decidir si vale la pena hablar con un profesional. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo