Me cuesta concentrarme después de comer y pierdo toda la tarde

Comes, te sientas a trabajar y tu cerebro desaparece. No es que seas vago. Es que hay una explicación concreta para lo que te pasa cada día a las 15h.

Son las 15:10. Acabas de comer. Te sientas con toda la intención del mundo de continuar donde lo dejaste esta mañana.

Y no pasa nada.

El ordenador está encendido. La tarea está ahí. Tú estás ahí. Pero tu cerebro se ha ido a algún lugar donde no hay tareas, no hay plazos y no hay nada que hacer. Solo existe ese estado entre estar despierto y estar dormido que conoces muy bien y que odias con todas tus fuerzas.

La tarde entera. Perdida.

¿Por qué después de comer no puedo concentrarme en nada?

A ver, vamos por partes. Porque esto que te pasa no es que estés así "porque eres de esas personas que necesitan siesta" ni "porque comes mucho". Es más concreto que eso.

Cuando comes, tu cuerpo manda sangre al aparato digestivo. Es un proceso físico real. Tu cerebro tiene menos recursos disponibles durante un rato. Y eso le afecta a todo el mundo en mayor o menor medida. O sea, hay una base fisiológica que es completamente normal.

El problema es que si tu cerebro ya tiene dificultades para regular la atención antes de comer, ese empujón descendente de después de la comida te deja en un sitio muy complicado.

No es que te baje la concentración. Es que la concentración directamente desaparece.

La diferencia entre cansancio normal y lo que te pasa a ti

Mira, hay gente que después de comer está un rato más espesa y luego remonta. Hacen su digestión, toman un café, y a los 40 minutos vuelven a funcionar. Es que lo del café les funciona como una palanca.

Tú no. O a veces sí, o a veces el café no hace nada, o a veces el café te pone nervioso pero igual de incapaz de hacer algo útil.

Lo que noto yo, y lo que me cuentan mucho, es que el bajón de después de comer no dura 40 minutos. Dura horas. Y lo peor no es el sueño. Lo peor es esa sensación de tener el cerebro envuelto en papel de plástico. Puedes pensar, más o menos. Pero no consigues agarrar nada. Todo se va. Las tareas rebotan. Los emails no entran. Te pones a escribir y borras. Te pones a leer y tienes que releer el mismo párrafo cuatro veces.

Y claro. A las 18h, cuando el bajón empieza a pasar, ya no tiene sentido ponerse con nada porque en dos horas tienes que hacer la cena, y total, ya mañana.

Eso es perder la tarde. Así, en bucle, todos los días.

Qué tiene que ver esto con cómo funciona tu cerebro

Déjame que te diga algo que a mí me cambió bastante la perspectiva.

Hay una cosa que se llama regulación de la atención. Que es la capacidad de tu cerebro para dirigir el foco hacia donde tú quieres, mantenerlo ahí, y volver cuando se va. Como si tuvieras un mando a distancia del canal que estás viendo.

Pues mira, hay cerebros en los que ese mando funciona regular tirando a mal. No siempre, no constantemente, pero en determinadas condiciones, el mando se queda sin pila. Y las condiciones más habituales para que eso pase son: cansancio, hambre, falta de estímulo, y, ya lo has adivinado, el bajón de después de comer.

No es que no quieras concentrarte. Es que tu sistema de regulación de la atención tiene momentos en los que simplemente no tiene recursos para funcionar. Y tú ahí, intentando encender algo que no tiene pila, preguntándote qué narices te pasa.

Esto entronca mucho con lo que pasa cuando todo te cuesta más que a los demás. No es un fallo tuyo. Es un patrón de cómo procesa tu cabeza.

Lo que no funciona y lo que sí (o a veces)

He probado de todo. Y cuando digo de todo lo digo en serio.

Café después de comer. A veces funciona, la mayoría de veces no.

Siesta de 20 minutos. En teoría perfecta. En la práctica, o me quedo dormido 2 horas o me quedo ahí tumbado dándole vueltas a todo sin dormir ni hacer nada útil.

Cambiar de tarea. Ponerme con algo "más fácil". El problema es que cuando no puedo concentrarme trabajando desde casa, lo fácil y lo difícil me cuestan igual. Todo tiene la misma barrera de entrada absurda.

Salir a caminar un rato. Esto sí funciona bastante más de lo que parece razonable. Hay algo en el movimiento que resetea algo. No lo entiendo del todo, pero funciona.

Cambiar de sitio físicamente. Si trabajo en el mismo sitio por la mañana y por la tarde, mi cerebro asocia ese sitio con "ahora estoy en modo bajo". Cambiar de silla, de habitación, o salir fuera a trabajar cambia algo que no sé explicar pero que noto.

Darme permiso para no hacer nada de 14h a 15h en vez de luchar contra el bajón y perder igualmente la tarde pero encima frustrado. Esto es contraintuitivo pero mola bastante. Si sé que ese rato está destinado a existir sin más, no lo vivo como una derrota.

¿Y si el bajón de después de comer no es solo cansancio?

Esta pregunta me la llevo haciendo un tiempo.

Porque hay un patrón que veo mucho: gente que por la mañana funciona razonablemente, que después de comer se cae a pedazos, que por la noche de repente tiene un subidón de energía y claridad mental a las 22h cuando ya no sirve de nada.

O sea, la atención que va y viene con su propio modo on y off sin que tú puedas controlarla demasiado.

Eso no es solo el bajón postcomida de cualquier persona. Eso es un cerebro que regula la energía y la atención de forma diferente a lo que se considera estándar. Y tiene nombre.

Si esto te suena muy familiar, si el bajón de la tarde es una constante que condiciona tu vida laboral, si llevas años pensando que eres "de tardes malas" o que necesitas hacer algo para remediarlo y nada funciona de forma consistente, quizá vale la pena preguntarse si hay algo más detrás.

Esto no es un diagnóstico. Soy el primero en decirte que para eso hay profesionales: psicólogos y psiquiatras que saben lo que se hacen. Lo que sí puedo decirte es que cuando yo entendí cómo funcionaba mi cerebro, el bajón de la tarde dejó de sentirse como un fracaso personal.

Si quieres un punto de partida, tengo un test de 43 preguntas sobre cómo funciona tu atención. Gratis, 10 minutos, sin diagnósticos médicos pero con bastante claridad sobre tus patrones. Hacerlo aquí.

Relacionado

Sigue leyendo