Me aburro de las series a la segunda temporada
Empiezas una serie con ganas, la primera temporada te atrapa, y a la segunda ya no puedes. No es que la serie sea peor. Es otra cosa.
Primera temporada: maratón de 8 capítulos en dos noches. Te vas a dormir a las 3 de la mañana pensando en la trama. Al día siguiente buscas teorías en Reddit. Estás enganchadísimo.
Segunda temporada: ves el primer capítulo. Bien. El segundo lo empiezas y a los 20 minutos coges el móvil. El tercero lo tienes en la lista desde hace dos semanas. Y sabes que nunca lo vas a ver.
No es que la serie sea mala. Es que ya no es nueva.
¿Por qué pierdes el interés justo cuando debería crecer?
Esto es lo que me vuelve loco. Porque la segunda temporada tiene más presupuesto, mejores tramas, personajes más desarrollados. Objetivamente es mejor. Y aun así, tu cerebro dice "paso".
Lo que pasa es que tu cerebro no evalúa la calidad. Evalúa la novedad. Y la primera temporada lo tenía todo: personajes nuevos, mundo desconocido, reglas por descubrir, giros inesperados. Todo eso activa dopamina como si fuera la feria.
La segunda temporada tiene calidad. Pero no tiene novedad. Ya conoces a los personajes. Ya sabes cómo funciona el mundo. Ya anticipas los giros. Y sin novedad, tu cerebro baja el volumen hasta que ya no oyes nada.
Es como ir a un parque de atracciones por segunda vez. La primera vez es la hostia. La segunda ya sabes qué hay en cada esquina. La tercera ni te planteas ir.
No es solo con las series
Y aquí es donde la cosa se pone interesante. Porque si solo fuera con las series, sería una anécdota. Pero no lo es.
Piénsalo un momento. ¿Cuántos libros has dejado a la mitad? ¿Cuántos podcasts seguías religiosamente hasta que de repente dejaste de escuchar? ¿Cuántas personas te parecían fascinantes al principio y a los tres meses ya no te generaban nada?
El patrón es el mismo. Siempre. Intensidad brutal al principio. Desinterés total cuando la novedad se apaga. Y una colección infinita de cosas abandonadas a medias.
Empezar con todo y abandonar antes de terminar
La culpa de no disfrutar lo que "deberías" disfrutar
Esto es lo que nadie dice. La culpa. Porque no solo pierdes el interés. Además te sientes mal por perderlo.
"Todo el mundo habla de esta serie y yo no puedo pasar del segundo episodio de la segunda temporada."
"Mi pareja quiere verla conmigo y yo estoy mirando el móvil cada 5 minutos."
"Antes me gustaba y ahora no, y no sé qué me pasa."
Pues te pasa que tu cerebro no regula el interés como el de los demás. La mayoría de la gente puede mantener un nivel de interés estable. Sube al principio, se estabiliza, y sigue. El tuyo no. El tuyo sube como un cohete y baja como una piedra. Sin término medio. Sin meseta. Sin transición.
¿Y si no fuera solo las series?
Mira, voy a ser directo.
Si esto solo te pasara con Netflix, no estarías leyendo este post. Te pasa con más cosas. Te pasa con los hobbies. Con los proyectos. Con la motivación en el trabajo. Con la constancia en general.
Ese patrón de enganche inicial brutal seguido de abandono sin previo aviso es uno de los rasgos más comunes de TDAH en adultos. No el más conocido. No el que sale en las pelis. Pero sí uno de los más frustrantes. Porque te hace sentir que no eres capaz de comprometerte con nada cuando la realidad es que tu cerebro gestiona la dopamina de forma diferente.
No estoy diciendo que tengas TDAH por dejar series a medias. Estoy diciendo que si este patrón se repite en tu vida de forma constante, en áreas que te importan, y lleva años pasándote, quizá merece la pena explorarlo. Porque te cuesta todo más que a los demás y la respuesta no es "pon más voluntad".
Consultar con un profesional nunca es mala idea. Esto no sustituye un diagnóstico. Pero puede darte la pista que llevas años buscando.
Hice un test de 43 preguntas que tarda diez minutos. No te diagnostica, pero te ayuda a conectar puntos. Si el patrón de la serie te suena en más áreas de tu vida, pruébalo aquí.
Sigue leyendo
No recuerdo si me he tomado la pastilla esta mañana
La pastilla está en tu mano, la tomas, y diez minutos después no sabes si la has tomado. No es dejadez. Es algo que le pasa a más gente de la que crees.
Me propongo cosas por la mañana y por la noche no he hecho ninguna
La lista de la mañana tenía 6 puntos. Por la noche siguen los 6 sin tachar. Te explico por qué pasa y qué hay detrás de no hacer lo que te propones.
Dejo la ropa para lavar hasta que no tengo nada limpio que ponerme
Pospones lavar la ropa hasta quedarte sin opciones. No es dejadez. Es lo que pasa cuando tu cerebro no puede arrancar con tareas que no le interesan nada.
Siempre llego tarde al trabajo aunque me levante antes
Te levantas pronto, te sobra tiempo, y aun así llegas tarde. No es vaguería. Es que tu cerebro gestiona el tiempo con reglas que nadie te explicó.