Masking selectivo: con quién dejas caer la máscara

No haces masking con todo el mundo por igual. Hay personas con quienes puedes ser tú. Entender ese patrón selectivo revela mucho sobre lo que necesitas de verdad.

Hay personas con quienes puedes llegar tarde y no hay drama.

Personas a quienes puedes decirles "espera, perdí el hilo, ¿qué me estabas contando?" sin que eso cueste nada.

Personas delante de quienes puedes dejar la frase a medias porque tu cerebro fue a otro sitio, y ellas simplemente esperan y luego seguís.

Y hay otras personas que te tienen en modo alerta permanente. Que hacen que cada interacción sea un pequeño examen. Que no te permiten, de alguna manera, relajarte del todo.

Eso no es casualidad. Es información.

¿Qué es el masking selectivo y por qué importa?

El masking no es un interruptor de encendido y apagado. Es un regulador con muchos niveles.

Con algunas personas lo tienes al máximo. Con otras, casi apagado. Con la mayoría, en algún punto intermedio.

Lo que determina el nivel de masking no es lo mucho o poco que quieres a esa persona. A veces haces masking intenso con alguien a quien quieres mucho. Lo que lo determina es la percepción de seguridad.

¿Esta persona me va a juzgar si olvido algo? ¿Va a interpretar que estoy siendo irrespetuosa si llego tarde? ¿Va a pensar que soy rara si cambio de tema en medio de la conversación? ¿Va a cansarse de mí si soy demasiado intensa?

Cuando la respuesta a esas preguntas es "no, o al menos no de forma exagerada", el masking baja. Cuando la respuesta es "probablemente sí", el masking sube.

Es un mecanismo de protección. No es malo. Pero sí dice mucho sobre con quién te sientes realmente segura.

Las personas con quienes no haces masking

Hay un denominador común en las personas con quienes las mujeres con TDAH se sienten cómodas siendo ellas mismas.

Son personas que no ponen el listón de la puntualidad como medida de respeto. Que tienen tolerancia natural a las conversaciones no lineales. Que no interpretan el olvido como desamor. Que están cómodos con la intensidad emocional sin necesitar amortiguarla.

A veces son personas que también tienen TDAH, o algún otro neurotipo diferente. No siempre. Pero sí hay una correlación entre "personas que entienden que los cerebros funcionan de maneras distintas" y "personas con quienes no necesitas tanto masking".

También suelen ser personas que conoces desde hace mucho tiempo. La familiaridad reduce la necesidad de masking porque la imagen ya está construida y no hay tanto que proteger. Aunque ojo con esto, porque hay relaciones de larga data donde el masking es igual de alto, precisamente porque llevas tanto tiempo fingiendo que no puedes parar.

El masking en las relaciones más íntimas

Paradójicamente, hay mujeres con TDAH que hacen más masking con sus parejas o con sus familias de origen que con conocidos más recientes.

Esto parece raro hasta que tiene sentido.

Con un conocido nuevo, el riesgo de la primera impresión importa mucho pero el coste de que no te conozca de verdad es bajo. Si no le caes bien, tampoco pierdes mucho.

Con tu pareja o con tu familia, el coste emocional de que te vean de verdad y no les guste lo que ven es enorme. Así que el masking, paradójicamente, puede ser más intenso donde más quieres a la persona.

El masking en pareja, el proceso de dejar de fingir con quien más quieres

Lo que el patrón de masking selectivo te dice

Si miras el mapa de con quién haces masking y con quién no, hay información muy útil ahí.

Las relaciones donde el masking es bajo son las relaciones más sostenibles para ti. Las que no te drenan de la misma manera. Las que permiten que seas tú con menor coste energético.

Eso no significa que las relaciones donde el masking es alto sean malas relaciones. A veces el contexto lo requiere y es razonable. El trabajo, por ejemplo, tiene un nivel de masking casi obligatorio en muchas situaciones.

Pero en las relaciones personales, en las amistades, en la familia, en la pareja, el nivel de masking que mantienes es una señal de cuánta seguridad psicológica sientes en esa relación.

Y si hay relaciones importantes en tu vida donde el masking está permanentemente al máximo, eso vale la pena mirarlo. No necesariamente para abandonarlas. Pero sí para entender qué está pasando.

La guía de TDAH en mujeres

La máscara no tiene por qué estar siempre puesta. Pero para quitarla, primero tienes que saber que la llevas.

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Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional. Si sospechas que tienes TDAH, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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