Consentimiento y TDAH: cuando la impulsividad complica el sí y el no

Con TDAH, decir lo que realmente quieres en la intimidad es más difícil. La impulsividad nubla el consentimiento real. Esto es lo que nadie cuenta.

Hay algo que no se habla en las conversaciones sobre TDAH y sexualidad.

Se habla de libido, de distracción, de impulsividad en el sentido general. Pero hay una cosa muy concreta que afecta a muchas mujeres con TDAH y que es complicada de articular: la dificultad para saber, en tiempo real, lo que realmente quieren.

No estoy hablando de coerción. Estoy hablando de algo más sutil y en muchos sentidos más confuso.

¿Cómo complica el TDAH el consentimiento real?

El TDAH tiene dos características que, combinadas, crean una situación particular en el terreno del consentimiento.

La primera es la impulsividad. El cerebro con TDAH toma decisiones rápidas, a veces sin pasar por el filtro de "¿es esto lo que quiero realmente o es lo que quiero en este segundo?". Esa diferencia entre el impulso inmediato y el deseo reflexivo puede ser enorme. Y en situaciones de intimidad, donde hay presión social implícita, donde hay emociones intensas, donde el momento tiene su propia inercia, esa diferencia se vuelve muy difícil de detectar en tiempo real.

La segunda es la dificultad para leer y comunicar estados internos. Alexitimia leve, en algunos casos. O simplemente el hecho de que el cerebro con TDAH no siempre tiene acceso rápido y claro a lo que está sintiendo. "¿Esto que siento es deseo, es ansiedad, es presión social, o las tres cosas a la vez?" Esa pregunta, que para muchas personas tiene una respuesta relativamente clara, para alguien con TDAH puede no tenerla.

El resultado, en la práctica, es que algunas mujeres con TDAH se encuentran en situaciones que dijeron que sí, que no hubo ningún problema en apariencia, y al día siguiente o a la semana siguiente sienten una incomodidad que no saben muy bien cómo explicar. No fue un "no" ignorado. Fue un "sí" que no era completamente suyo.

Eso genera confusión. Y a veces vergüenza, porque no encaja en ninguna categoría clara.

Qué se puede hacer con esto

Lo primero es nombrarlo. Si te identificas con lo que estoy describiendo, eso no te hace débil ni disfuncional. Te hace alguien que tiene un cerebro que procesa el deseo y la decisión de una forma diferente, y que hasta ahora probablemente nadie te había explicado.

Lo segundo es crear condiciones para la reflexión cuando sea posible. No siempre se puede pausar un momento de intimidad y hacer una introspección profunda, ni tiene por qué ser así. Pero si hay una relación de confianza, dar espacio a frases como "espera, necesito un segundo" o "voy más despacio" sin que eso sea un drama puede ser enormemente útil.

Las parejas que entienden el TDAH, que saben que el "sí" impulsivo no siempre es el "sí" real, pueden ayudar mucho en esto. No asumiendo, preguntando. No a modo de interrogatorio, sino con una cultura de comunicación abierta en la que ralentizar no sea extraño ni incómodo.

Lo tercero: la terapia. No porque estés rota. Sino porque este es exactamente el tipo de patrón que se trabaja muy bien con una psicóloga que entienda TDAH. Aprender a distinguir el impulso del deseo, a crear ese pequeño espacio entre el estímulo y la respuesta, es una habilidad que se puede desarrollar.

La intimidad y el TDAH tienen muchas capas. Esta es una de las menos visibles y de las que más merecen atención.

Y si llevas tiempo sintiéndote confundida sobre tu propio deseo, eso también tiene explicación. No es que no te conozcas. Es que el TDAH hace que conocerse requiera un trabajo activo que los cerebros neurotípicos hacen de forma más automática.

Si quieres entender mejor cómo funciona tu cerebro en este y otros contextos, el test de TDAH puede ser un primer paso. Lo tienes aquí.

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Esto no sustituye la terapia ni la orientación de un profesional. Si los patrones que describes están causando malestar, una psicóloga especializada en TDAH y sexualidad puede ayudarte.

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