Paso más tiempo organizándome para trabajar que trabajando
Listas, apps, colores, etiquetas. Te pasas el día preparándote para ser productivo y al final no produces nada. Y no es pereza.
Llevas tres horas configurando tu sistema de productividad. Has creado listas. Has asignado colores. Has ordenado las tareas por prioridad, por contexto y por energía. Has visto un vídeo sobre un método nuevo. Has reorganizado todo con ese método.
Y no has hecho ni una sola tarea.
Son las doce del mediodía y tu única productividad ha sido prepararte para ser productivo.
¿Por qué organizar se siente como trabajar?
Porque tu cerebro no distingue entre preparación y ejecución.
O sea, cuando organizas, sientes que estás haciendo algo. Hay movimiento. Hay decisiones. Hay la satisfacción de ver una lista bonita con todo bien colocado. Tu cerebro recibe dopamina por el acto de organizar. Y como es dopamina, se siente como progreso.
Pero no es progreso. Es la ilusión de progreso.
Es como hacer la maleta para un viaje y no salir nunca de casa. La maleta está perfecta. Tienes todo. Pero sigues en el salón.
Y lo peor es que no te das cuenta hasta que miras la hora y ya es tarde. Porque mientras organizabas, el tiempo se fue. Y ahora las tareas que tenías que hacer siguen sin hacer, pero al menos están muy bien ordenadas en tu app de turno.
¿Cuántas apps de productividad has probado?
Ya te digo. Notion, Todoist, TickTick, Things, Apple Reminders, Google Tasks, un cuaderno, otro cuaderno, post-its, una pizarra, un calendario de pared.
Y todas funcionan. Durante dos semanas. Luego el sistema se abandona, se acumulan tareas sin marcar, y empiezas a buscar otra app. Porque el problema claramente era la app, ¿no?
No. El problema no era la app.
El problema es que organizar es la parte fácil. Organizar no requiere el tipo de esfuerzo que tu cerebro evita. Organizar es visual, es novedoso cada vez que cambias de sistema, y te da resultados inmediatos. Todo lo que le gusta a un cerebro que no regula bien la motivación.
Ejecutar es otra historia. Ejecutar es aburrido, es repetitivo, requiere sostener la atención en algo que ya no tiene novedad. Y ahí tu cerebro dice "paso" y vuelve a reorganizar la lista.
¿Y si el problema no es que seas desorganizado?
Aquí viene lo que nadie te cuenta.
La gente que pasa más tiempo organizándose que trabajando no es desorganizada. Es todo lo contrario. Es gente hiperconsciente de que necesita estructura porque sin ella se pierde.
Y esa hiperconciencia viene de algún sitio. Normalmente de años de experiencia fallando. De entregar tarde. De olvidar cosas. De no poder completar proyectos que empezaste con toda la ilusión del mundo.
Así que sobrecompensar con organización tiene todo el sentido. Es tu cerebro intentando protegerte.
El problema es que la sobrecompensación se come todo el tiempo y toda la energía. Y al final te quedas sin recursos para lo que realmente importa: hacer el trabajo.
En adultos con TDAH esto es un patrón reconocido. La dificultad para pasar de la planificación a la acción. No porque no sepas qué hacer, sino porque el paso de "sé qué hacer" a "lo estoy haciendo" tiene un muro invisible que no puedes explicar.
¿Cómo dejas de organizar y empiezas a hacer?
Te doy lo que a mí me funciona. Que no es perfecto, pero es mejor que nada.
Regla uno: el sistema de organización tiene un límite de tiempo. 15 minutos. Si en 15 minutos no has terminado de organizar, da igual. Empieza a trabajar con lo que tengas.
Porque un sistema al 60% que usas es infinitamente mejor que un sistema perfecto que nunca ejecutas.
Regla dos: la tarea más pequeña primero. No la más importante. La más pequeña. Porque tu cerebro necesita una victoria rápida para arrancar. Y una vez que arranca, a veces - no siempre, pero a veces - sigue.
Y regla tres: deja de buscar el sistema perfecto. No existe. He probado todos. Ninguno me ha convertido en una persona organizada. Lo que me ha funcionado es aceptar que voy a ser un desastre el 60% del tiempo y crear una estructura mínima que me salve el otro 40%.
No es bonito. Pero es más honesto que pasarte la vida buscando un método que te convierta en alguien que no eres.
Si lo que lees aquí te suena como si te estuviera describiendo, no soy yo el que tiene que decirte qué te pasa. Eso es trabajo de un psicólogo o psiquiatra. Pero al menos ya sabes que no eres el único que se pasa la mañana organizando y la tarde lamentándose.
---
Si llevas años saltando de sistema en sistema y sientes que tu cerebro sabotea cada intento de ser productivo, quizá no es un problema de método. Hice un test de 43 preguntas que te ayuda a entender cómo funciona tu atención. Sin diagnóstico, sin coste, sin trampa. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
Los libros de hábitos que compro y nunca acabo de aplicar
Atomic Habits, El poder de los hábitos, Mini hábitos. Los has leído todos y sigues sin poder mantener ninguno.
Se me olvida cargar el móvil cada noche y amanezco con un 3%
Son las 7 de la mañana. Coges el móvil. 3%. No lo enchufaste anoche. Otra vez. Es la cuarta vez esta semana.
Me alejo de la gente que quiero sin motivo aparente
Te alejas de amigos, pareja, familia sin saber por qué. No eres frío. Tu cerebro necesita desconectar para sobrevivir.
Procrastino ir al dentista hasta que me duele de verdad
Llevas meses posponiendo la cita del dentista. Sabes que tienes que ir. Pero tu cerebro no te deja hasta que el dolor decide por ti.