Las mañanas son para crear y las tardes para destruir todo lo que has creado

Por la mañana escribes la mejor página de ventas de tu vida. Por la tarde la borras entera. El ciclo de creación-destrucción del TDAH.

Son las 8 de la mañana. Café en la mano. Pantalla abierta. Y algo hace clic.

Escribes. Rápido. Sin pensar demasiado. Las ideas salen como si alguien hubiera abierto un grifo. La página de ventas que llevas semanas intentando escribir aparece sola. Las frases son buenas. El ritmo es bueno. Todo encaja.

A las 10 tienes un borrador que te parece brillante. Te levantas de la silla sintiéndote un genio. Hoy sí. Hoy has producido de verdad.

Comes algo. Descansas un rato. Y a las 4 de la tarde vuelves al ordenador para revisar lo que has escrito.

Lo lees.

Y piensas: esto es basura.

Las frases que por la mañana parecían brillantes ahora suenan a panfleto. La estructura que te parecía perfecta ahora tiene agujeros por todos lados. El tono suena raro. El gancho no funciona. Nada funciona.

Borras un párrafo. Luego otro. Reescribes el titular. Lo cambias tres veces. Mueves secciones de sitio. Y a las 7 de la tarde tienes menos texto que a las 10 de la mañana, estás agotado, y estás convencido de que no sirves para esto.

Suena familiar, ¿verdad?

¿Por qué tu cerebro cambia de opinión en 6 horas?

No es que por la mañana fueras demasiado optimista ni que por la tarde seas demasiado crítico. Es que tu cerebro por la mañana y tu cerebro por la tarde son, a efectos prácticos, dos personas distintas.

Por la mañana tienes dopamina. La justa para que tu cerebro funcione en modo creativo: conectar ideas, generar texto, ver posibilidades. Es el modo donde las cosas fluyen y todo parece posible.

Por la tarde la dopamina se ha agotado. Y sin dopamina, tu cerebro entra en modo evaluador. Que en un cerebro TDAH significa modo destructor. Porque no evalúas con matices - evalúas con el mismo absolutismo emocional con el que creaste. Si por la mañana era "esto es lo mejor que he escrito", por la tarde es "esto es lo peor que he escrito".

Ninguna de las dos cosas es verdad. Pero las dos se sienten completamente reales.

El ciclo de creación-destrucción que te mantiene en el mismo sitio

Esto no pasa una vez. Pasa todos los días. Y el resultado es que llevas semanas o meses "trabajando" en algo sin avanzar realmente.

Creas por la mañana. Destruyes por la tarde. Al día siguiente creas algo nuevo porque lo de ayer ya no te convence. Por la tarde lo destruyes otra vez.

Es como cavar un hoyo por la mañana y taparlo por la tarde. Mucho esfuerzo. Cero progreso.

Yo he pasado meses enteros en este ciclo. Reescribí una página de ventas 14 veces. No porque cada versión fuera mala. Porque cada tarde me parecía que la versión de esa mañana era mala. Al final publiqué la versión 3, que era prácticamente idéntica a la versión 1.

Catorce reescrituras para acabar donde empecé. Eso es el TDAH aplicado al trabajo creativo.

Lo que hago ahora para no destruir lo que creo

Regla número uno: no reviso nada el mismo día que lo creo. Nada. Cero. Si lo escribo el lunes por la mañana, lo reviso el martes por la mañana. Nunca el lunes por la tarde.

¿Por qué? Porque el martes por la mañana vuelvo a tener dopamina. Y con dopamina, reviso con criterio en vez de con destrucción. Sigo viendo los fallos, pero también veo lo que funciona. Y desde ahí puedo mejorar en vez de borrar.

Regla número dos: la versión de la mañana se guarda en un sitio donde no la pueda editar fácilmente. Yo me la mando por email. Sé que suena absurdo, pero si el borrador está en un Google Doc a un clic de distancia, a las 5 de la tarde estaré editándolo. Si está en mi bandeja de entrada, hay una barrera mínima que me da tiempo a recordar la regla.

Regla número tres: las tardes son para tareas que no requieran juicio creativo. Responder emails. Hacer facturas. Organizar archivos. Cosas de las que se quejan por burocracia pero que por la tarde son perfectas porque no necesitan dopamina. Necesitan disciplina mecánica, que es lo único que me queda a las 5 de la tarde.

Adapta tu trabajo a tu cerebro, no al revés

La mayoría de los consejos de productividad están diseñados para cerebros que funcionan más o menos igual todo el día. Bloques de trabajo de 2 horas. Revisión después de crear. Iterar en la misma sesión.

Eso no funciona con TDAH. Tu cerebro tiene ventanas. Horas donde puedes crear y horas donde solo puedes destruir. Y si metes tareas creativas en las horas de destrucción, vas a destruir lo creado y vas a pensar que el problema eres tú.

No eres tú. Es el horario.

Encuentra tu ventana de creación. Para mí son las 7 a las 11 de la mañana. Para ti puede ser otra. Pero está ahí. Y cuando la encuentres, protégela como si tu negocio dependiera de ello.

Porque depende.

Crea por la mañana. Descansa por la tarde. Revisa al día siguiente. Y deja de destruir lo único que funciona en tu negocio: tu capacidad de crear cosas que nadie más puede crear.

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