Me disocié durante la reunión más importante del año

Estás en la reunión que podría cambiar tu negocio y de repente ya no estás. Tu cuerpo sigue sentado pero tu cerebro se fue. Disociación en reuniones y.

El cliente lleva diez minutos hablando.

Tú estás ahí. Físicamente. Tu cuerpo está en la silla, tu cara gesticula en los momentos correctos, tu cabeza asiente de cuando en cuando. Pero tu cerebro se fue hace ocho minutos. No sabes exactamente cuándo. No fue una decisión consciente. Simplemente, en algún punto de la conversación, dejaste de estar realmente presente.

Y lo peor es que no puedes hacer nada para volver. Intentas forzar la atención y el esfuerzo de intentarlo te aleja todavía más del presente.

Eso se llama disociación. Y si tienes TDAH, probablemente te pasa en las reuniones que más importan.

¿Qué ocurre en el cerebro durante una disociación en reunión?

No es que te distraigas. Es más profundo.

La distracción es cuando algo externo capta tu atención. La disociación es cuando tu cerebro, incapaz de mantener el nivel de activación necesario para procesar lo que está pasando, simplemente se desconecta. No de forma voluntaria. Es un mecanismo automático, como cuando llevas un rato conduciendo por autopista y de repente te das cuenta de que no recuerdas los últimos quince kilómetros.

El TDAH hace que esto ocurra con más frecuencia y en momentos más inconvenientes. Reuniones largas. Presentaciones densas. Conversaciones con mucho vocabulario técnico. Cualquier situación donde el input de información es constante y no hay novedad suficiente para mantener el cerebro enganchado.

El problema es que la disociación no elige los momentos de bajo riesgo. No te pasa en las reuniones donde se habla de cosas sin importancia. Te pasa en las que llevan mucho tiempo preparadas, en las que hay dinero en juego, en las que el cliente está explicando exactamente qué necesita y tú deberías estar escuchando cada palabra.

¿Por qué es especialmente difícil cuando el negocio depende de ti?

Porque no tienes a nadie que te cubra.

En un empleo, si te pierdes parte de una reunión, hay compañeros que tomaron notas. Hay un resumen que alguien mandará por email. Hay una estructura que amortigua el error. Cuando eres emprendedor y estás solo en esa reunión, eres el único punto de captura de información. Si te disociaste, nadie te va a cubrir.

Y luego viene el momento en que el cliente para y te hace una pregunta directa. Y tienes dos opciones. Pedir que repitan lo que acaban de decir, lo que es incómodo. O improvisar una respuesta con la información que sí recuerdas, lo que puede ser peor.

Yo he hecho las dos cosas. Las dos son malas. Ninguna es catastrófica, pero las dos generan una sensación de fraude interno que dura mucho más que la reunión.

¿Hay estrategias que funcionen para los que tenemos TDAH?

Las que funcionan no son las que eliminan la disociación. Son las que minimizan el daño cuando ocurre.

Tomar notas físicas durante la reunión ayuda. No porque vayas a leerlas después necesariamente, sino porque el acto de escribir mantiene al cerebro más activo. La mano en movimiento es un ancla al presente. Como describe el análisis de las estrategias para emprendedores con TDAH, los anclajes sensoriales son más útiles que los intentos de concentración por fuerza de voluntad.

Hacer preguntas también ayuda. No cualquier pregunta. Preguntas que te fuercen a escuchar la respuesta porque la necesitas para la siguiente pregunta. Eso crea una cadena de atención que el cerebro puede seguir.

Y si tienes la opción de hacer la reunión en formato más corto o más visual, siempre mejor. Una reunión de treinta minutos con una presentación visual activa mucho más el cerebro que una de una hora de conversación verbal pura.

Pero a veces te disociarás de todas formas. Y cuando eso pase, la honestidad controlada funciona mejor que el disimulo. "Perdona, ¿puedes repetirme la última parte?" es una frase que los humanos entienden. Lo que no entienden tan bien es que les respondas algo que no tiene nada que ver con lo que acaban de decir.

El síndrome del impostor ya es suficientemente pesado sin que encima tu propio cerebro te traicione en los momentos clave. La disociación no es falta de profesionalidad. Es neurología. Pero tienes que gestionarla tú de todas formas.

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