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Louis Smith: el gimnasta olímpico que convirtió la hiperactividad en medallas

Louis Smith tiene TDAH diagnosticado. Le medicaron con Ritalin desde los 6 años. Luego ganó tres medallas olímpicas en gimnasia.

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Louis Smith tiene TDAH diagnosticado.

Le dijeron que era demasiado inquieto para concentrarse. Que no podía estarse quieto ni treinta segundos. Que había que medicarle porque su energía era un problema que resolver.

Él se concentró tanto que ganó tres medallas olímpicas en caballo con arcos. Tres Juegos Olímpicos consecutivos subiendo al podio. El único gimnasta británico en la historia que lo ha conseguido.

Y todo empezó porque su madre no sabía qué hacer con un crío que no paraba.

Un niño que no paraba y una madre que no se rindió

Louis nació en Peterborough, Inglaterra, en 1989. Su madre, Elaine, le criaba sola desde que él tenía tres años. Y desde muy pequeño, el patrón era siempre el mismo: Louis no podía estarse quieto.

No era capricho. No era mala educación. Era un cerebro que funcionaba a una velocidad que nadie de su entorno entendía. A los seis años le diagnosticaron TDAH y le recetaron Ritalin. Estuvo medicado cinco años.

Pero Elaine hizo algo que cambió todo.

En vez de intentar que Louis se quedara sentado como los demás, le apuntó a todos los deportes que encontró. Fútbol, natación, lo que fuera. Cualquier cosa donde ese cuerpo que no paraba pudiera moverse sin que nadie le gritara por ello.

A los cuatro años probó la gimnasia.

Y ahí fue donde su cerebro dijo: esto.

¿Cómo usó Louis Smith el TDAH a su favor en la gimnasia?

La gimnasia es un deporte que parece diseñado para todo lo contrario al TDAH. Requiere repetición infinita. Precisión milimétrica. Horas y horas haciendo el mismo movimiento hasta que sale perfecto. Un cerebro con TDAH, que necesita novedad y estímulo constante, debería aburrirse a los diez minutos y salir corriendo.

Pero hay algo que la gente no entiende del TDAH.

Cuando un cerebro con TDAH encuentra algo que le enciende, no solo se concentra. Se hiperfoca. Se mete tan dentro de esa actividad que el resto del mundo desaparece. Y la gimnasia le encendió algo a Louis que ningún otro deporte había conseguido.

El caballo con arcos se convirtió en su obsesión. Un aparato donde necesitas fuerza, ritmo, coordinación y una capacidad de concentración brutal durante cuarenta segundos que parecen cuatro horas. Cuarenta segundos donde un error de medio centímetro te manda al suelo.

Louis entrenaba horas y horas en ese aparato. La misma rutina. El mismo movimiento. Una y otra vez. Porque su cerebro no lo veía como repetición. Lo veía como un reto que resolver. Cada intento era ligeramente diferente. Cada centímetro de mejora era un estímulo nuevo.

Eso es TDAH canalizado. No domado. No eliminado. Canalizado.

De Peterborough al podio olímpico

En 2008, en los Juegos de Pekín, Louis Smith ganó la medalla de bronce en caballo con arcos. Tenía diecinueve años.

No parece tan espectacular hasta que te enteras de un dato: era la primera medalla olímpica individual para un gimnasta británico desde 1908. Cien años. Un siglo entero sin que ningún gimnasta del Reino Unido subiera al podio en una prueba individual. Y lo hizo un crío de Peterborough con TDAH que empezó la gimnasia porque su madre no sabía cómo quemar su energía.

En Londres 2012 fue a por más. Plata en caballo con arcos, con la misma puntuación que el ganador del oro. Le separó una décima en ejecución. Y además, bronce con el equipo británico en la competición general. Dos medallas en unos Juegos en casa, delante de su gente.

En Río 2016, con veintisiete años y después de haberse retirado temporalmente en 2013, volvió. Otra plata en caballo con arcos. Tres Juegos. Tres medallas. Siempre en el mismo aparato. Siempre en el podio.

El segundo gimnasta de la historia, después del rumano Marius Urzică, en ganar tres medallas olímpicas consecutivas en caballo con arcos. Un deportista con TDAH compitiendo al máximo nivel durante más de una década.

Lo que la gimnasia le dio (y lo que el Ritalin no podía)

Louis lo ha dicho abiertamente: "La gimnasia me dio todo. Me dio las herramientas para canalizar mi TDAH durante toda mi infancia. Me hizo la persona que soy hoy."

Fíjate en lo que dice. No dice que la gimnasia le curó. No dice que dejó de tener TDAH. Dice que le dio herramientas para canalizarlo.

Esa es la diferencia que mucha gente no ve. El Ritalin ayudó a Louis a funcionar en el colegio durante cinco años. La gimnasia le dio algo que ninguna pastilla puede dar: un sitio donde su cerebro era una ventaja, no un problema.

Porque el TDAH no desaparece. Michael Phelps tiene TDAH y ganó veintitrés medallas de oro. Louis Smith tiene TDAH y ganó tres medallas olímpicas. Ninguno de los dos dejó de tener TDAH. Los dos encontraron dónde meterlo.

El deporte como canalización. No como cura. Como estructura. Como ese lugar donde la energía que en clase es un problema, en la competición es exactamente lo que necesitas para ganar.

El silencio después de la competición

Lo que no se cuenta tanto es lo que pasa cuando se apagan los focos.

Louis se retiró en 2013. Luego volvió. Luego se retiró otra vez después de Río 2016. Participó en Strictly Come Dancing, en The Masked Dancer, hizo televisión. Pero también ha hablado de lo difícil que es pasar de una vida entera con estructura, entrenamiento y objetivos claros a la nada.

Un cerebro con TDAH necesita estructura. La gimnasia de élite es estructura pura: horarios, rutinas, competiciones, objetivos a corto plazo. Quitas eso y te quedas con un cerebro que sigue funcionando a mil revoluciones pero sin dirección. Como Andrés Iniesta, que también tiene TDAH y ha hablado de lo complicado que es gestionar lo que pasa dentro cuando lo de fuera se calma.

Louis ha usado su historia para ayudar a otros. Ha presentado documentales sobre TDAH. Ha hablado en colegios. Ha contado su historia una y otra vez porque sabe que hay miles de críos como él, sentados en clase sin poder parar, y que lo único que necesitan es que alguien les diga: no estás roto. Solo necesitas encontrar tu aparato.

Lo que nos enseña un gimnasta que no podía estarse quieto

Que la energía que te sobra no es un defecto. Es combustible. Solo necesita un sitio donde quemarse.

Que medicar a un niño con TDAH puede ser necesario. Pero no es suficiente. Louis tomó Ritalin cinco años. Lo que le cambió la vida fue la gimnasia.

Que un cerebro con TDAH no es un cerebro que no se concentra. Es un cerebro que se concentra de forma diferente. Y cuando encuentra su cosa, es capaz de repetir el mismo movimiento diez mil veces hasta que sale perfecto. Porque no lo ve como repetición. Lo ve como un reto.

Y que a veces, lo único que necesita un niño que no para es una madre que, en vez de intentar frenarle, le busque un sitio donde correr.

Si te han dicho que eres demasiado inquieto, demasiado disperso, demasiado intenso, puede que nadie te haya explicado cómo funciona tu cerebro. Y puede que eso cambie todo.

Hacer el test de TDAH

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