Cómo organizar la compra y el menú semanal con IA en media hora

Menú de la semana, lista ordenada por pasillos y presupuesto controlado. Cómo montarlo con IA y ahorrarte media hora de domingo cada semana.

Decidir qué comer esta semana es una de esas tareas pequeñas que no parecen nada y se comen media hora larga de domingo. Y encima la haces mal: acabas comprando lo de siempre, se te pudre media verdura y el jueves ya estás improvisando.

Lo he pasado entero a una conversación con IA. Media hora se ha quedado en unos minutos, y lo que sale es mejor que lo que hacía yo a mano, básicamente porque yo a mano nunca comprobaba si los ingredientes de un día se aprovechaban en otro.

Te cuento cómo lo monto, con el detalle que hace que funcione: la lista tiene que salir ordenada por pasillos del supermercado, no por platos.

¿Cómo planifico la compra de la semana con IA?

El proceso son cuatro pasos y siempre en este orden:

1. Le das tu contexto (una sola vez, se guarda). 2. Pides el menú de la semana. 3. Pides la lista de la compra a partir de ese menú. 4. Pides que la ordene por secciones del supermercado.

Lo que hace la IA bien aquí es la combinatoria: cruzar quince platos con cuarenta ingredientes y encontrar los solapes. Eso a mano no lo hace nadie. Lo que hace mal es inventarse precios, así que el presupuesto lo trataremos aparte.

Paso 1: el contexto, que es todo

Si le pides un menú semanal sin más, te da el menú genérico de una revista. Poco útil.

Escribe una vez un bloque con esto y guárdalo (en un archivo si trabajas con Claude Code, o en las instrucciones personalizadas de tu chat):

  • Cuántos sois y qué come cada uno.
  • Qué no come nadie. Alergias, intolerancias, cosas que odiáis.
  • Cuánto tiempo tienes para cocinar entre semana, de verdad. Si son quince minutos, dilo. Si los martes llegas tarde, dilo.
  • Con qué cocinas: horno, sartén, olla rápida, air fryer.
  • Cuántas comidas hay que resolver. No es lo mismo comer en casa cinco días que llevarse la comida al trabajo.
  • Qué tienes ya en la despensa que quieres gastar.
  • Tu presupuesto aproximado semanal.
  • Qué platos te gustan de verdad. Cinco o seis. Esto es lo que evita que te proponga cosas que no vas a cocinar en tu vida.

Ese último punto lo pone poca gente y es el que más cambia el resultado. Si le dices que en tu casa se come mucho arroz, legumbre y pescado a la plancha, la propuesta sale reconocible. Si no se lo dices, te va a proponer un bol de quinoa con edamame que no vas a hacer ni una vez.

Es el mismo principio de todo lo que le encargo en el día a día: el contexto pesa más que la forma de preguntar.

Paso 2: el menú, con la regla del aprovechamiento

Ahora sí:

> Con este contexto, hazme el menú de comidas y cenas de lunes a domingo. > > Reglas: > - Los platos tienen que reaprovechar ingredientes entre días, para que no me sobre media verdura. > - Entre semana, nada que pase de veinticinco minutos. > - El domingo puedo cocinar más y dejar cosas hechas para el lunes y el martes. > - Variedad razonable, pero no me metas un ingrediente exótico que solo se use una vez. > - Preséntamelo en tabla: día, comida, cena, tiempo aproximado.

Esa primera regla es la que justifica todo el invento. Cuando planificas a mano, cada día lo piensas por separado y acabas comprando un manojo de perejil para una receta. La IA cruza los siete días de golpe y te encaja el pollo del lunes con la ensalada del miércoles.

Si algo no te convence, no rehagas el menú entero: "cámbiame la cena del jueves por algo con lo que ya haya comprado". Y lo ajusta sin tocar el resto.

Paso 3: la lista de la compra, y aquí está el truco

Ya tienes el menú. Ahora:

> Sácame la lista de la compra de este menú, con cantidades para las personas que somos. > > Y ordénamela por secciones del supermercado, en este orden: verdura y fruta, carne, pescado, lácteos, panadería, congelados, despensa, limpieza. No por plato.

Ese "no por plato" es el detalle que convierte esto en algo verdaderamente útil.

Una lista ordenada por recetas te obliga a recorrer el supermercado en zigzag: vas a fruta, luego a lácteos, vuelves a fruta porque la manzana estaba en otra receta. Una lista ordenada por secciones se recorre en línea recta y se acaba en la mitad de tiempo.

Y le añades una cosa más:

> Márcame lo que ya tengo en la despensa según lo que te dije, para no comprarlo dos veces.

Paso 4: el presupuesto, con cuidado

Aquí viene el aviso importante. La IA no sabe lo que cuestan las cosas en tu supermercado. Si le pides precios, te los inventa con una seguridad que asusta, y encima con dos decimales.

Lo que sí funciona:

> Clasifícame la lista en tres grupos: caro, medio y barato, según el tipo de producto. Y dime dónde está el mayor gasto y qué podría sustituir para bajarlo sin cambiar mucho el menú.

Eso es información real y útil, porque es razonamiento sobre tipos de producto, no cifras inventadas. Te va a decir que el pescado fresco y las carnes son lo que se lleva el presupuesto, y te va a proponer mover un par de días a legumbre o a congelado.

Si quieres números de verdad, la única fuente es tu ticket. Lo que sí puedes hacer es lo contrario: fotografiar el ticket, sacar los datos y llevar el control mes a mes, que es lo que cuento en controlar los gastos del mes con IA. Ahí el número es real porque viene del ticket, no del modelo.

Paso 5: dejarlo montado para que la semana que viene cueste un minuto

Si haces esto en un chat suelto, la semana que viene vuelves a empezar de cero. La gracia está en que se acumule.

Con una herramienta que escriba archivos, montas una carpeta con tres documentos:

  • Contexto. Lo del paso 1. Se escribe una vez.
  • Platos que funcionan. Cada vez que un plato sale bien, lo apuntas ahí. Y los que no gustaron, también, en una lista de descartados.
  • Menús anteriores. Los de las últimas semanas.

Con eso, la petición semanal se queda en una frase: "hazme el menú de esta semana, mira lo que comimos las dos últimas para no repetir, y usa los platos que funcionan".

Y el sistema mejora solo. A los dos meses, los menús que te propone son los tuyos, porque está tirando de una lista que has ido construyendo tú a base de decir qué gustó y qué no. Es el mismo tipo de rutina automatizada que monté para las mañanas y que expliqué en la rutina de mañana con IA.

Lo que se te va a atascar

Las cantidades. Va a fallar. Se pasa con las especias y se queda corto con la verdura. Corrígelo la primera semana ("para nosotros, medio kilo de esto es demasiado") y apúntalo en el contexto para que no vuelva a pasar.

Los productos que aquí no existen. Si vives fuera de España, como es mi caso, te va a proponer ingredientes que en el súper de tu ciudad no están o se llaman de otra forma. Díselo en el contexto: dónde compras y qué no encuentras.

El menú perfecto que no vas a cocinar. Si el resultado es demasiado elaborado, es que le pediste variedad sin ponerle el límite de tiempo real. Sé duro con los minutos: pon menos de los que crees.

El domingo que se te va la olla. El plan de "el domingo cocino para tres días" solo funciona si de verdad lo haces. Si sabes que no, no lo pongas en el menú y monta una semana de platos rápidos y punto.

¿Y ahora qué?

Prueba una semana. Sin montar carpetas ni sistemas: una conversación, el contexto pegado, el menú y la lista.

Si la primera semana funciona, entonces sí merece la pena dejarlo montado con archivos. Y si no funciona, casi seguro que fue por el contexto: le faltaba saber cuánto tiempo tienes de verdad o qué platos te gustan. Añádelo y vuelve a probar.

Si quieres ver por dónde te conviene empezar a meter la IA en tu día a día, tengo un test corto que te lo aterriza en cinco minutos.

Hacer el test de IA

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