La IA me está haciendo la vida más fácil (y no lo esperaba)

Me compré las Ray-Ban Meta para grabar Reels. Acabé usándolas para recordar cosas, traducir señales y darle la lata a ChatGPT caminando por la calle.

Me compré unas gafas para grabar contenido. Y ahora las llevo puestas todo el puñetero día.

Pero no por el contenido. O sea, para eso también. Pero no es lo que me ha volado la cabeza.

Lo que me ha volado la cabeza es darme cuenta de que, sin planearlo, me he puesto un trozo de inteligencia artificial en la cara. Y que mi cerebro con TDAH, que es un desastre para acordarse de lo que cenó ayer, de repente ya no se olvida de las cosas importantes.

¿Por qué los dispersos no usamos las herramientas "buenas"?

Porque causan fricción. Punto.

Si eres TDAH o funcionas como un cerebro disperso, hay una regla que aparece en todo lo que haces: lo que te cuesta abrir, lo que te obliga a pararte, lo que te exige tres pasos previos antes de empezar, no lo vas a usar. Da igual lo bueno que sea. Da igual que te lo haya recomendado el mismísimo Elon Musk. Si al ir a usarlo te tienes que sentar, abrir la app, buscar, configurar y respirar hondo, ya lo has perdido.

Esto aplica a todo. A la app de notas que nunca abres. Al gimnasio que te pilla "a trasmano". A limpiar la casa. A hacer una llamada. Y a crear contenido corto, que es lo que me pasaba a mí.

Yo estaba acostumbrado a grabar vídeos largos, con mi setup, mi micro, mi cámara, mi iluminación. El contenido corto de TikTok e Instagram, que es puro POV, pura espontaneidad, me pedía justo lo contrario. Y como me causaba fricción, pues mira, adivina. No lo hacía. O lo hacía mal. O intentaba esos cortes automáticos tipo Opus Clip, que están bien pero que acaban siendo como unos adefesios ahí flotando en TikTok sin que los vea ni Dios.

Cómo unas gafas se convirtieron en mi extensión cerebral

La solución me llegó por Fran Collado, socio mío en Delyryum. Me comentó que se había comprado las Ray-Ban Meta y que las estaba usando un montón para grabar en primera persona. Se me encendió la bombilla. Ostras. Y si esto es lo que me falta.

Me las compré. Y efectivamente, el problema del contenido corto lo resolvieron el primer día. Ahora grabo reels caminando por Wrocław, en el espejo del baño, jugando al pin pon, comiendo cualquier cosa en la cocina. Y publico a diario sin sufrir.

Pero ahí venía lo interesante. Porque lo que no esperaba es que estas gafas iban a arreglarme problemas que no sabía que tenía. Y ahí es donde entra la parte que no me vio venir ni yo mismo.

Memoria de pez: por qué esto me cambia la vida

Yo soy TDAH. Mi memoria a corto plazo es la de Dori de Buscando a Nemo. Literal.

Estoy en una tienda, veo algo interesante, pienso "oye, esto igual deberías comprarlo" y si no lo apunto en los próximos 12 segundos, ha desaparecido de mi cerebro. Se ha evaporado. No volverá.

Y a lo mejor piensas: "Rubén, saca el móvil y haz una foto." Ya. Pero hasta para eso hay fricción. Buscar el móvil, desbloquearlo, abrir la cámara, enfocar, hacer la foto. Y encima, en mitad de una tienda, con otra gente, sintiéndote un poco tonto haciendo fotos a cosas random.

Con las gafas no. Pulso el botón. Foto. Fin.

Luego llego a casa, abro el móvil y ahí están todas las ideas que se me han pasado por la cabeza durante el día. En Polonia, por ejemplo, hay señales de tráfico que no tengo ni idea de qué significan. Pues le pregunto a la IA de las gafas, "oye, ¿qué significa esta señal?" Y me contesta: "Pues que no puedes aparcar aquí y te va a llevar la grúa, desgraciado." Muy bien. Pues movemos el coche.

Parece una tontería. Pero cuando tu cerebro olvida el 70% de lo que ve, no tener que depender de esa memoria rota es un game changer total. Es como quitarle una mochila de cemento a alguien que llevaba años cargando con ella sin saberlo.

El uso que no esperaba: hablar solo por la calle (con contexto)

Si hay un uso que me ha volado la cabeza, es este: grabar notas de voz con las gafas mientras camino.

Cualquiera que tenga TDAH sabe que nuestro cerebro piensa mejor en movimiento. Andar por la calle es cuando las ideas aparecen. El problema de siempre es que para capturarlas tienes que sacar el móvil, abrir una app de notas, teclear con el pulgar mientras intentas no chocarte con una farola. Y se te olvida la mitad antes de terminar.

Con las gafas pulso, empiezo a hablar y tengo 3 minutos de grabación. Que es la clave. Porque si fueran ilimitados me enrollaría una hora. Pero 3 minutos te obligan a bajar la idea a tierra. Te obligan a concretar.

Luego llego a casa, tengo el vídeo en el móvil, lo escucho, lo transcribo, lo meto en Obsidian si quiero, o se lo paso a Claude para que lo estructure. Si prefieres el formato vídeo lo tienes aquí.

Y esto, que parece un detalle pequeño, es lo que nadie te explica de la IA aplicada al día a día. No se trata de grandes revoluciones. Se trata de pequeñas fricciones que desaparecen. Me pasó el otro día leyendo un libro: quería subrayar algo y darle vueltas al tema. Hice una foto con las gafas, salí a andar una hora, le di vueltas grabando notas, y cuando volví tenía más clarificado ese tema que si hubiera estado dos tardes delante del Kindle y del portátil.

Porque muchas veces ser productivo no es hacer más tareas. Es que el tiempo que gastas merezca la pena. Que lo inviertas en lugar de gastarlo.

Capturar momentos sin reventar el momento

Hay un uso más que no había previsto. El de guardar recuerdos.

Yo soy de los que, cuando está con los sobrinos en Navidades o en una cena con amigos, piensa "jolín, este momento me gustaría guardarlo". Pero si saco el móvil, reviento el momento. Todo el mundo posa, se ríe forzado, se sale del modo natural y ya no estás viviendo la escena. Estás grabándola. Que son dos cosas completamente distintas.

Con las gafas pulso un botón y ya está. La gente, aunque vea la lucecita, sigue haciendo lo que estaba haciendo. Y yo sigo en el momento. Presente. Sin sacar un dispositivo. Sin romper el ambiente.

Y luego, cuando miro esos vídeos, es otra cosa. Son momentos reales, no escenificados.

Esto va más allá de las gafas

El aprendizaje no va de un gadget concreto. Las Ray-Ban Meta son solo un ejemplo. El aprendizaje es este: cuando tienes un cerebro que funciona distinto, no puedes esperar que las herramientas "para todo el mundo" te funcionen. Tienes que buscar tus formas de eliminar fricción. Tus versiones del atajo.

Para mí, este año, el shift mental grande ha sido pasar de usar la IA como juguete a usarla como extensión del cerebro. ChatGPT ya no es un sitio donde voy a preguntar cosas curiosas. Es la segunda capa de mi memoria. Claude Code no es una herramienta para programar. Es el tío que delega mi función ejecutiva cuando yo estoy muerto. Las gafas no son una cámara. Son el buffer que conecta mi cerebro con lo que no puedo olvidar.

Y cuando empiezas a pensar así, en delegar todo lo que tu cerebro TDAH hace mal, las cosas pequeñas que antes eran fricción desaparecen. Y lo que te queda es tiempo, energía y espacio mental para pensar en lo que de verdad importa.

Yo llevo meses en esta fase. Y no exagero. Mi vida ha cambiado desde que dejé de pelearme con el tráfico de mi cabeza y empecé a conectar trozos de IA a los sitios donde mi cerebro fallaba.

Si tú tienes TDAH y no sabes por dónde meterle mano a la IA para que te ayude de verdad, te entiendo. Yo tardé meses en montarlo. Pero hay un truco. Y es que no se trata de usar una IA para todo, sino de tener varios "roles" distintos que funcionen como un comité.

Te he contado cómo monté mi propio consejo de IAs que me piensan las cosas cuando mi cerebro decide que hoy es día de niebla.

Ver mi consejo directivo con IA

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