Volver al blog

Cómo explicar tu TDAH a tus amigos sin que parezca una excusa

"Tengo TDAH" y tu amigo pone cara de póker. Explicar TDAH a quien no lo tiene sin sonar a excusa es un arte que nadie enseña.

tdah

"Tengo TDAH."

Y la cara de tu amigo dice, sin abrir la boca: "ya, claro, y yo tengo alergia a los lunes".

No te lo dice. Pero lo piensa. Lo notas en la pausa, en el "ah, vale" que suelta como quien escucha que te gusta el queso de cabra. Información que recibe, procesa y descarta en 0.3 segundos.

Explicar TDAH a alguien que no lo tiene es como intentar describir un color que no existe. Tú lo ves, lo vives, te tropiezas con él todos los días. Pero para el que está fuera, suena a cuento. A excusa moderna. A "es que ahora todo el mundo tiene algo".

Y lo peor no es que no te crean. Lo peor es que una parte de ti empieza a pensar que tienen razón.

¿Por qué suena a excusa cuando no lo es?

Porque vivimos en un mundo que confunde explicación con justificación.

Si llegas tarde a una cena y dices "perdona, se me fue el tiempo", la gente piensa que te daba igual. Si llegas tarde y dices "es que tengo TDAH y la gestión del tiempo me cuesta más de lo normal", la gente piensa que estás buscando una tarjeta de inmunidad.

No ganas en ningún caso.

El problema es que el TDAH no se ve. No tienes un yeso, no tienes fiebre, no tienes una cicatriz que enseñar. Lo que tienes es un cerebro que funciona diferente, y eso no cabe en una frase de WhatsApp.

Tu amigo no sabe que olvidaste contestar su mensaje durante tres semanas, no porque te diera igual, sino porque tu cerebro lo archivó en una carpeta invisible que ni tú encuentras. Ese patrón de desaparecer y volver no es desinterés. Es tu memoria de trabajo haciendo lo que le da la gana.

Pero intenta explicar eso en una cerveza sin sonar a conferencia TED.

¿Cómo le explico a mis amigos que tengo TDAH?

No con un monólogo. Ni con un PDF. Ni mandándoles un vídeo de 45 minutos sobre neurodivergencia.

Lo que me ha funcionado a mí es ir por partes. Sin discurso. Sin "siéntate que te tengo que contar algo". Más como ir soltando piezas hasta que el puzzle se entiende solo.

Primer paso: no pidas permiso para tenerlo.

El error más grande es presentar tu TDAH como algo que necesita ser validado. "Oye, sé que suena raro, pero..." No. Tienes TDAH. Punto. No es una opinión, es un diagnóstico. No necesitas que tu colega te diga "ah pues sí, yo creo que lo tienes" para que sea real.

Segundo paso: usa ejemplos concretos, no etiquetas.

"Tengo TDAH" no significa nada para alguien que no lo tiene. Es como decir "tengo el síndrome de la cosa rara". No conecta.

Lo que sí conecta: "¿Sabes cuando me dejé las llaves dentro del coche por segunda vez en un mes? No es despiste normal. Mi cerebro no filtra bien qué es importante y qué no. Eso es el TDAH. No es que me dé igual, es que mi cabeza funciona así."

Concreto. Sin drama. Sin pedir comprensión. Solo información.

Tercer paso: no conviertas cada fallo en "es por el TDAH".

Este es el fino. Porque si cada vez que la cagas dices "es el TDAH", efectivamente suena a excusa. Aunque sea verdad.

La diferencia está en cuándo lo usas. No es para cada olvido, cada retraso, cada plan cancelado. Es para cuando alguien nota un patrón y tú quieres que entienda por qué existe. "Sé que cancelo planes a veces. No es que no quiera quedar. Es que hay días que mi cabeza no puede con la logística de salir de casa. Literal."

¿Y si no lo entienden?

Algunos no lo van a entender. Y no porque sean malas personas. Sino porque no les ha tocado.

Es como intentar explicar un dolor de muelas a alguien que nunca ha tenido una caries. Puede empatizar, puede decir "vaya, qué mal", pero no lo siente. Y eso está bien. No necesitas que lo sientan. Necesitas que lo respeten.

Hay una diferencia enorme entre "entiendo perfectamente lo que vives" y "no lo entiendo del todo, pero te creo". La segunda es suficiente. Es más que suficiente.

Lo que no es suficiente es el amigo que después de explicárselo te dice "bah, eso nos pasa a todos" o "es que ahora todo el mundo tiene TDAH". Esa persona no es que no entienda. Es que no quiere entender. Y con esas personas, la energía que gastas explicando es energía tirada a la basura.

Porque esa soledad de no encajar ya pesa bastante como para encima tener que justificarte ante gente que ha decidido que tu diagnóstico es un invento.

Lo que nadie te dice sobre explicar tu TDAH

Que cansa.

Que no debería hacer falta. Que a nadie le piden que explique por qué lleva gafas o por qué es alérgico al gluten. Pero a ti te toca explicar cómo funciona tu cerebro cada vez que alguien levanta una ceja.

Y encima te toca hacerlo bien. Con calma. Sin enfadarte. Sin que suene a queja. Sin que suene a excusa. Sin que suene a lección.

Hay días que te apetece mandarlo todo a paseo y decir "mira, esto es lo que hay, si te vale genial, y si no, también".

Y sabes qué, eso también es válido.

No tienes la obligación de educar a todo tu círculo social sobre neurociencia. Puedes elegir a quién se lo explicas, cuánto le cuentas y cuándo. Hay gente que se lo merece y gente que no. Tú decides.

Lo que no puedes hacer es callártelo por miedo a que piensen que es una excusa y acabar con la ansiedad social de quien se vigila cada palabra para que nadie sospeche que algo no cuadra.

El amigo que lo pilla

También existe. El que no necesita que le expliques mucho. El que un día te dice "ah, por eso a veces contestas los mensajes a las 3 de la mañana" y se ríe contigo, no de ti.

El que cuando cancelas un plan dice "sin problema, ya quedamos otro día" y lo dice de verdad, no con ese tono de mártir que te hace sentir peor.

Ese amigo no necesita entender el TDAH al detalle. Solo necesita quererte con tus cosas raras incluidas. Y esos amigos existen. Son pocos, pero valen por veinte.

El truco no es conseguir que todos entiendan tu TDAH. Es encontrar a los que lo aceptan sin necesitar entenderlo. Y dedicarles a ellos la energía que antes gastabas en convencer a los que no quieren escuchar.

---

Si te has reconocido en algo de esto y quieres entender mejor cómo funciona tu cabeza, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero te da más información sobre tu cerebro que cualquier conversación en una cena. 10 minutos, gratis, y sin email obligatorio.

Relacionado

Sigue leyendo