El tiempo pasa diferente en mi cabeza que en el reloj
Para ti pasaron 10 minutos. El reloj dice 45. Tu percepción del tiempo funciona con otras reglas y tiene explicación.
Para ti han pasado 10 minutos. El reloj dice 45. No es que el reloj vaya rápido. Es que tu percepción del tiempo funciona con otras reglas.
Y no es una sensación vaga. Es algo concreto. Es mirar el reloj a las 15:00, hacer "algo rápido", y cuando vuelves a mirar son las 16:20. Y no sabes qué ha pasado en ese hueco. No sabes dónde se han ido esos 80 minutos. Solo sabes que no estaban en tu radar.
Bienvenido al club de los que viven con un reloj interno roto.
¿Por qué tu percepción del tiempo no coincide con la realidad?
Porque tu cerebro no tiene un reloj. Tiene una estimación basada en la atención. Y esa estimación falla constantemente.
A ver, te explico cómo funciona esto. La percepción del tiempo depende de cuánta atención estás prestando al paso del tiempo. Si estás aburrido en una sala de espera, cada minuto dura una eternidad porque tu atención no tiene nada mejor que hacer que contar el tiempo. Pero si estás enganchado a algo que te interesa, tu atención se mete entera en esa tarea y se olvida de contar.
Para la mayoría de la gente, esto pasa de vez en cuando. Una peli que se te pasa volando. Una conversación que absorbe.
Para algunas personas, esto pasa constantemente. Cada día. Con todo. El tiempo se distorsiona como un chicle. Se estira cuando algo es aburrido y se encoge cuando algo es interesante. Y la diferencia entre la estimación y la realidad puede ser de 30, 40, 50 minutos. Fácilmente.
Y esto es parte de lo que hace que el tiempo se te escape sin hacer nada productivo. No es que no hagas nada. Es que lo que haces consume más tiempo del que crees. Mucho más.
El reloj dice una cosa y tu cabeza dice otra
Voy a ponerte un ejemplo real.
Estás en el sofá después de comer. Miras el móvil "un momento". Lees algo. Abres otra app. Ves un vídeo. Lees un artículo. Miras el reloj. Han pasado 50 minutos.
Pero en tu cabeza, no ha pasado ni cuarto de hora. Porque cada cosa que has hecho duraba "un minuto" en tu estimación interna. El vídeo era "cortito". El artículo era "rápido". La app era "un vistazo". Y todas esas estimaciones de un minuto, sumadas, dan 50 minutos reales. Pero tu cerebro sumó 12.
No estás mintiendo. No estás exagerando. Tu cerebro genuinamente percibió que habían pasado 12 minutos. Y el reloj dice 50. Y los dos no pueden tener razón.
Spoiler: el reloj siempre tiene razón. Tu cerebro, no.
La ceguera temporal y el hiperfoco
Hay un nivel extra de esto que es el hiperfoco. Cuando algo te engancha, cuando tu cerebro decide que eso es lo más interesante del universo, el tiempo directamente deja de existir.
No es que se distorsione. Es que desaparece. Te sientas a las 20:00 a hacer algo y cuando miras el reloj son las 2 de la mañana. Seis horas. Y te han parecido 45 minutos.
Seis horas que no existen en tu percepción. Como si hubieras entrado en una burbuja donde el tiempo de fuera no aplica.
Y el hiperfoco no es algo que elijas. No es concentración. Es tu cerebro secuestrado por algo que genera suficiente dopamina como para bloquear todo lo demás. Incluido el concepto de tiempo. Incluido el hambre. Incluidas las ganas de ir al baño.
Es un estado muy productivo si lo que estás haciendo es útil. Y devastador si lo que estás haciendo es scrollear Reddit o ver vídeos de gatos.
Por qué siempre piensas "esto lo hago en 5 minutos"
Esta es buena. Porque es el patrón que más frustración genera en el día a día.
Piensas "voy a contestar este email, 5 minutos". Y tardas 25. Piensas "me ducho rápido, 10 minutos". Y tardas 35. Piensas "hago la compra online, 15 minutos". Y tardas una hora.
Y no es que hagas las cosas lento. Es que subestimas el tiempo que llevan. Siempre. Sistemáticamente. Porque tu cerebro estima el tiempo de una tarea basándose en lo "difícil" que parece, no en lo que realmente dura. Y contestar un email "parece" fácil. Pero incluye: abrir el email, leerlo, pensar la respuesta, escribirla, releerla, corregir algo, enviarla. Y entre cada paso hay micro-distracciones. Y esas micro-distracciones son las que convierten 5 minutos en 25.
Este es exactamente el mecanismo que hace que siempre llegues tarde aunque salgas pronto. Porque calculas que te lleva 20 minutos prepararte. Y te lleva 45. Cada vez. Sin excepción. Y cada vez te sorprende como si fuera la primera.
Vivir con un reloj interno descalibrado
Lo complicado de esto es que no te das cuenta mientras está pasando. No es que mires el reloj y decidas ignorarlo. Es que no miras el reloj. Porque tu cerebro no te avisa de que hay que mirar el reloj. Está demasiado ocupado con lo que sea que estés haciendo.
Y cuando por fin miras, ya es tarde. Para lo que fuera. Para la reunión, para la cena, para acostarte a una hora decente, para entregar algo a tiempo.
Es como vivir con un GPS que calcula las distancias mal. Te dice "llegas en 10 minutos" y llevas 30 conduciendo y todavía no has llegado. El mapa está bien, pero las distancias están comprimidas. Y tú confías en el GPS porque es lo único que tienes.
Pues tu reloj interno es ese GPS. Te da estimaciones constantemente. Y constantemente están mal. Pero como no tienes otro sistema, confías en él. Hasta que miras la hora real y la realidad te da un golpe.
Lo que me ayuda a no perderme en el tiempo
Alarmas. Sin romanticismo. Sin apps bonitas. Alarmas que suenan y me interrumpen.
No me gusta. De verdad que no me gusta que algo me interrumpa cuando estoy concentrado. Pero la alternativa es perder 3 horas sin darme cuenta. Y eso me gusta menos.
Pongo alarmas para todo. Para dejar de trabajar. Para comer. Para salir de casa. Para dejar el móvil. Para irme a dormir. Porque mi cerebro no va a avisarme de nada de eso por sí solo. Necesito un sistema externo que haga de reloj porque el interno no funciona.
Y multiplicar por dos la estimación de tiempo. Siempre. Si creo que algo me llevará 15 minutos, bloqueo 30. Si creo que 30, bloqueo una hora. Es humillante al principio, porque sientes que eres "más lento" que los demás. Pero no eres más lento. Tu estimación es más optimista. Y ajustarla es lo más práctico que puedes hacer.
No estás loco. El tiempo funciona diferente para algunos cerebros.
Si lees esto y piensas "esto me pasa todos los días", que sepas que no es normal en el sentido estadístico. La mayoría de la gente puede estimar razonablemente cuánto ha pasado. Si tú no puedes, si tu reloj interno está sistemáticamente mal, eso tiene nombre y tiene explicación.
No lo digo como diagnóstico. No soy médico. Pero la percepción distorsionada del tiempo es uno de los rasgos más comunes en personas con TDAH. Y si esto resuena contigo, hablar con un profesional puede ayudarte a entender por qué tu reloj va por libre.
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