Volver al blog

El disfraz de Halloween a última hora: TDAH y la planificación que nunca llega

Es 30 de octubre y no tienes disfraz. Llevas pensándolo desde septiembre. Tu cerebro TDAH planifica pero no ejecuta hasta que el deadline está encima.

tdah

Es 30 de octubre y no tienes disfraz.

Llevas pensándolo desde septiembre. Literalmente. El 3 de septiembre viste un vídeo de disfraces en grupo y pensaste "este año me lo curro". Abriste Pinterest. Guardaste 14 ideas. Cerraste Pinterest. Y no volviste a abrir esa carpeta hasta hoy, que es 30 de octubre y la fiesta es mañana.

Ahora estás en un Primark a las 20:30 de la noche mirando camisetas negras y pensando si puedes convencer a alguien de que vas disfrazado de "concepto abstracto".

Bienvenido a la planificación TDAH. Donde pensar en algo y hacerlo son dos cosas que tu cerebro no conecta hasta que el deadline está encima.

¿Por qué siempre dejo el disfraz de Halloween para el último día?

Porque tu cerebro no funciona con calendario. Funciona con urgencia.

Cuando septiembre te dice "oye, Halloween es en dos meses", tu cerebro traduce: "Dos meses. Eso es infinito. Ya lo haré". Y lo aparca. No porque seas un vago. No porque no te importe. Sino porque para un cerebro con TDAH, lo que no es urgente no existe.

Es el mismo mecanismo por el que solo rindes cuando el edificio está en llamas. Tu cerebro necesita que la adrenalina del "esto es para mañana" le encienda el motor. Sin esa chispa, la tarea se queda flotando en un limbo de "sí, sí, lo tengo en mente" que en realidad significa "no lo voy a hacer hasta que sea demasiado tarde".

Y lo peor es que TÚ LO SABES. Lo sabes desde septiembre. Lo sabías cuando guardaste las ideas en Pinterest. Lo sabías cuando pensaste "este año no me pasa". Pero saberlo y poder actuar en consecuencia son dos mundos distintos cuando tu cerebro no regula la dopamina como debería.

La trampa del "todavía tengo tiempo"

El TDAH distorsiona el tiempo como un espejo de feria. Lo estira, lo comprime, lo hace irreconocible.

Septiembre: "Quedan dos meses, tranqui". Octubre: "Quedan semanas, va sobrado". 25 de octubre: "Bueno, aún queda casi una semana". 29 de octubre: "Mañana lo compro". 30 de octubre: "La hostia".

No es procrastinación normal. La procrastinación normal es "no me apetece y lo evito". Esto es distinto. Esto es un cerebro que genuinamente no puede estimar cuánto tiempo necesita para las cosas. Que no siente la diferencia entre "quedan 30 días" y "quedan 3 días" hasta que quedan 0 días.

Es lo mismo que cuando dices "salgo en 5 minutos" y luego pasan 45. Tu percepción del tiempo no cuadra con la realidad. Y no es que no te importe. Es que tu brújula temporal está rota.

El disfraz no es el problema

El disfraz es solo el síntoma visible. Lo que hay debajo es un patrón que se repite en todo.

La mudanza que organizas la noche anterior. El regalo de cumpleaños que compras de camino a la fiesta. La maleta que haces 20 minutos antes del taxi al aeropuerto. La agenda de septiembre que compras con toda la ilusión del mundo sabiendo, en algún rincón de tu cabeza, que la vas a abandonar en octubre.

Todo funciona igual. Tu cerebro ve la tarea. La reconoce. La clasifica como "importante pero no urgente". Y la mete en una cola invisible de la que solo sale cuando salta la alarma de última hora.

Y entonces, con la adrenalina a tope, lo resuelves. Mal, pero lo resuelves. Acabas disfrazado de fantasma con una sábana blanca y un rotulador, y la gente se ríe y tú te ríes, pero por dentro piensas "el año que viene no me pasa".

Te va a pasar.

¿Se puede hacer algo o estamos condenados?

No estamos condenados. Pero necesitas trucos, no fuerza de voluntad.

La fuerza de voluntad es un recurso que en cerebros TDAH viene con el tanque medio vacío de fábrica. Pedirte "simplemente hazlo con antelación" es como pedirle a alguien que no ve de lejos que simplemente mire más fuerte.

Lo que sí funciona:

Reduce las decisiones. El disfraz no lo dejas para el último día porque no tengas tiempo. Lo dejas porque implica decidir. ¿Qué me pongo? ¿Compro o hago a mano? ¿Individual o en grupo? ¿Gracioso o currado? Cada decisión es un peaje de dopamina que tu cerebro no quiere pagar. Solución: decide en septiembre, en caliente, cuando la motivación está. Aunque sea una decisión mediocre. Una decisión mediocre tomada a tiempo vale más que la decisión perfecta tomada en el Primark a las 9 de la noche.

Pon el deadline antes del deadline. Si la fiesta es el 31, dile a alguien que le enseñas el disfraz el 25. Accountability externa. Tu cerebro no reacciona a deadlines internos porque sabe que tú mismo los puedes mover. Pero si le has dicho a tu amigo que el viernes le mandas foto, eso ya es otra cosa.

Hazlo fácil de empezar. No necesitas el plan completo. Necesitas el primer paso. "Comprar una camiseta negra" es más procesable que "preparar el disfraz de Halloween". Tu cerebro se activa con lo pequeño y concreto, no con lo grande y abstracto.

No es solo Halloween

Si esto te pasa con el disfraz, probablemente te pasa con muchas más cosas. Y no, no eres desorganizado. No eres un desastre. Tienes un cerebro que gestiona el tiempo y la prioridad de forma diferente. Y cuanto antes lo entiendas, antes dejas de culparte por cosas que tienen una explicación neurológica.

Mientras tanto, si acabas disfrazado de fantasma con una sábana, al menos asegúrate de que sea una sábana limpia. Que eso sí que puedes controlarlo.

---

Si lo del disfraz te ha hecho gracia pero lo de "siempre dejo todo para el último momento" te ha dolido un poco, quizá te interese hacer el test de TDAH. 43 preguntas, 10 minutos, basado en escalas clínicas reales. No te va a diagnosticar, pero te va a dar más información sobre cómo funciona tu cerebro que una sábana con agujeros.

Relacionado

Sigue leyendo