Después del almuerzo mi cerebro se apaga y no rindo hasta las 5

Comes, te sientas a currar, y tu cerebro se va de vacaciones. El bajón post-almuerzo no es solo digestión. A veces hay algo más detrás.

Comes. Te sientas frente al portátil. Abres el proyecto que estabas haciendo antes de la pausa. Y nada.

Tu cerebro se ha ido. No sabes dónde ni cuándo piensa volver, pero está claro que no está aquí.

Y no es que te dé sueño normal, ¿no? Es que es un apagón. Como si alguien hubiera pulsado un interruptor y te hubieran dejado funcionando en modo ahorro de energía. Ves la pantalla, las palabras, los correos. Pero no hay nadie al volante.

¿Por qué después de comer te conviertes en otra persona?

Mira, todo el mundo tiene un bajón después de comer. Eso es biología básica. La digestión consume energía, la glucosa sube y baja, tu cuerpo se relaja. Normal.

Pero hay una diferencia entre "me cuesta un poco arrancar después de comer" y "llevo dos horas mirando la pantalla sin hacer absolutamente nada y no sé cómo ha pasado".

Lo primero le pasa a todo el mundo. Lo segundo le pasa a gente cuyo cerebro tiene un problema de regulación que va bastante más allá de la digestión.

Y yo soy del segundo grupo. Te lo digo por experiencia.

Hay tardes enteras que se me han ido sin producir una sola línea de código, un solo párrafo, un solo email. No porque estuviera descansando. Sino porque mi cerebro decidió que entre las 14:00 y las 17:00 no había nada lo suficientemente estimulante como para arrancar. Y da igual lo importante que fuera la tarea. Da igual la deadline. Si no hay suficiente dopamina para encender el motor, el motor no enciende.

¿Por qué a las 5 de la tarde de repente vuelves a funcionar?

Esto es lo que me flipó cuando empecé a entenderlo.

No es que a las 5 te recuperes mágicamente de la digestión. Es que a las 5 empieza a haber presión. Se acaba el día laboral. Las cosas que no has hecho empiezan a pesar. Los emails que no has contestado empiezan a acumular urgencia. Y ahí, de repente, tu cerebro se activa.

Porque la presión genera la activación que tu cerebro no pudo generar por sí solo durante tres horas.

Es exactamente lo mismo que les pasa a las personas que solo trabajan bien bajo presión. No es que sean vagos por la tarde. Es que su cerebro necesita un umbral mínimo de urgencia para ponerse en marcha. Y ese umbral no lo alcanza un "debería estar trabajando". Lo alcanza un "si no hago esto ya, mañana tengo un problema".

La trampa de pensar que es solo la comida

Aquí viene lo interesante.

Cuando le cuentas esto a alguien, te dicen: "Come más ligero". "Haz ejercicio después de comer". "Tómate un café". Y vale, sí, todo eso ayuda un poco. Pero si tu problema de verdad fuera la comida, comer una ensalada lo solucionaría. Y no lo soluciona.

Porque lo que pasa después de comer no es un problema de alimentación. Es un problema de regulación de la atención.

Es como echarle gasolina a un coche que tiene el motor de arranque roto. Da igual cuánta gasolina metas. Si el motor no enciende, no enciende. Y tu cerebro después de comer, en un momento de baja estimulación, sin presión externa, con la barriga llena y el cuerpo relajado, simplemente no enciende.

No porque seas perezoso. Sino porque la combinación de baja dopamina, baja urgencia y alta comodidad es un cóctel letal para un cerebro que necesita estímulo externo para funcionar.

¿Y si no fuera solo un bajón normal?

Te cuento una cosa que me dijo mi psiquiatra y que me abrió los ojos.

En personas con TDAH, el bajón post-comida es significativamente más pronunciado que en la población general. No es que les dé un poco de modorra. Es que se quedan literalmente incapacitados para funcionar durante horas. Porque el TDAH afecta directamente a la regulación de la dopamina, y la dopamina es exactamente lo que necesitas para mantener la atención en algo que no te está estimulando.

Después de comer, con el cuerpo relajado y sin urgencia externa, tus niveles de activación caen en picado. Y un cerebro neurotípico puede forzar la atención con fuerza de voluntad. Pero un cerebro con TDAH no tiene esa herramienta disponible de la misma manera.

Según el DSM-5, una de las manifestaciones del TDAH en adultos es precisamente la dificultad para mantener el esfuerzo mental sostenido, especialmente en tareas que no generan recompensa inmediata. Y "currar después de comer en algo que no me apetece" cumple todos esos requisitos.

Esto no es un diagnóstico, que no soy médico. Pero si esto te suena a algo que llevas experimentando años y que no se arregla con café ni con siestas, quizá merezca la pena mirarlo con un profesional.

Lo que hago yo para que la tarde no sea un agujero negro

No te voy a engañar. No tengo una solución mágica. Pero sí tengo un sistema que reduce el daño.

Primero: no pongo tareas que requieran concentración profunda entre las 14:00 y las 16:00. Punto. Esas horas las uso para cosas mecánicas, reuniones, responder mensajes, organizar. Cosas que no necesitan que mi cerebro esté al 100%.

Segundo: las tareas que necesitan cerebro de verdad las pongo por la mañana o a partir de las 17:00. Sí, a las 17:00 empiezo mi segunda jornada productiva. Parece raro, pero es que hay días que rindo mucho y otros que no rindo nada, y en vez de luchar contra eso, lo uso a mi favor.

Tercero: si necesito arrancar después de comer sí o sí, cambio de entorno. Me voy a una cafetería, me pongo música nueva, hago algo que rompa la inercia. No siempre funciona. Pero funciona más que quedarte sentado esperando a que tu cerebro se digne a volver.

El truco no es forzar tu cerebro a funcionar cuando no quiere. Es entender cuándo funciona y cuándo no, y dejar de exigirte lo mismo que le exigirías a alguien cuyo cerebro funciona diferente.

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