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Deducciones IRPF por TDAH en España: lo que puedes desgravar

Gastos médicos, psicólogo, medicación... Si tienes TDAH, hay deducciones en el IRPF que probablemente nadie te ha contado. Esto es lo que deberías saber.

tdah

¿Sabías que puedes deducirte gastos médicos y de medicación por TDAH en la declaración de la renta?

Probablemente no. Porque nadie te lo ha dicho. Ni tu médico, ni tu psiquiatra, ni la persona que te hizo el diagnóstico. Tú ahí, pagando psicólogo de tu bolsillo, comprando medicación cada mes, y sin tener ni idea de que parte de eso puede tener un reflejo fiscal.

Yo me enteré de casualidad. Estaba en la peluquería (sí, mis mejores descubrimientos vitales pasan en la peluquería o a las 3 de la mañana) y el que me cortaba el pelo me dijo que su mujer se deducía los gastos del fisio porque tenía un grado de discapacidad reconocido. Y yo, que soy incapaz de dejar pasar un hilo del que tirar, me fui a casa y me puse a investigar.

Lo que encontré me dejó bastante flipado. No porque sea un chollo fiscal increíble, sino porque es información que debería llegarle a cualquier persona con TDAH y simplemente no llega.

¿Qué tiene que ver el TDAH con la declaración de la renta?

Más de lo que piensas.

El TDAH es un trastorno reconocido. Y como tal, genera gastos. Consultas con el psiquiatra. Sesiones de psicología. Medicación mensual. A veces terapia ocupacional, coaching especializado, evaluaciones neuropsicológicas. Todo eso sale de tu bolsillo, sobre todo si vas por lo privado.

Y aquí viene lo que nadie te explica: dependiendo de tu situación, parte de esos gastos pueden reducir lo que pagas en el IRPF.

No es magia. No es un truco. Es legislación fiscal española que existe, que está ahí, y que la mayoría de personas con TDAH no conocen porque nadie conecta los puntos entre "tengo un trastorno" y "eso tiene implicaciones fiscales".

¿Qué gastos de TDAH puedes deducir en la declaración de la renta?

Vamos por partes, porque depende mucho de tu comunidad autónoma y de tu situación personal.

Gastos médicos y sanitarios. Consultas de psiquiatría, psicología, neurología. Algunas comunidades autónomas permiten deducir gastos sanitarios no cubiertos por la Seguridad Social. Esto incluye al psicólogo privado al que vas cada dos semanas porque la sanidad pública te da cita para dentro de cuatro meses.

Medicación. Si tomas medicación para el TDAH (metilfenidato, lisdexanfetamina, atomoxetina), ese gasto mensual puede entrar dentro de las deducciones por gastos sanitarios en las comunidades que lo contemplan.

Grado de discapacidad. Aquí es donde la cosa se pone seria. Si tienes un grado de discapacidad reconocido por TDAH, se te abren deducciones estatales que no dependen de tu comunidad. Hablo de mínimos por discapacidad del contribuyente que reducen directamente tu base imponible. Y no son cantidades simbólicas.

El grado de discapacidad del 33% o superior te da acceso a reducciones importantes en el IRPF. A partir del 65%, las deducciones aumentan considerablemente. Esto es a nivel estatal, así que da igual dónde vivas.

Deducciones autonómicas. Cada comunidad tiene las suyas. Algunas deducen gastos de salud. Otras tienen deducciones específicas por discapacidad. Algunas permiten deducir gastos educativos especiales. Es un puzzle, sí. Pero un puzzle que puede ahorrarte dinero.

¿Y si no tengo grado de discapacidad?

Que no tengas grado reconocido no significa que no puedas deducirte nada. Pero sí es verdad que las deducciones más potentes están vinculadas a tener ese grado.

Sin grado, dependes de las deducciones autonómicas por gastos sanitarios. Y ahí cada comunidad es un mundo. Algunas son generosas, otras son un desierto fiscal.

Lo que sí puedo decirte es que conseguir un diagnóstico oficial es el primer paso. Sin diagnóstico no hay grado. Sin grado no hay deducciones estatales. Es una cadena, y el primer eslabón es que alguien ponga negro sobre blanco lo que tú ya sabes que pasa dentro de tu cabeza.

Lo que yo haría (y lo que te recomiendo)

No soy asesor fiscal. Esto no es asesoría fiscal. Soy un tío con TDAH que se puso a investigar un día y descubrió que estaba dejando dinero sobre la mesa.

Pero si algo tengo claro, es esto:

Guarda todas las facturas. Psicólogo, psiquiatra, medicación, evaluaciones. Todo. Aunque no sepas si te lo puedes deducir, guárdalo. Es mucho más fácil tener la factura y no necesitarla que necesitarla y no tenerla.

Consulta con un asesor fiscal. Y específicamente dile que tienes TDAH, que tienes gastos médicos recurrentes, y pregúntale qué deducciones aplican en tu comunidad. Un buen asesor te puede encontrar deducciones que ni sabías que existían. La consulta se paga sola.

Valora solicitar el grado de discapacidad. Si tu TDAH tiene un impacto real en tu vida (y si estás aquí leyendo esto, probablemente lo tiene), el grado de discapacidad te abre puertas fiscales importantes. No es solo una etiqueta. Es una herramienta que te da acceso a recursos.

Revisa tu declaración de la renta con ojos nuevos. Puede que en años anteriores hayas dejado pasar deducciones que te correspondían. En algunos casos puedes rectificar declaraciones de ejercicios anteriores y recuperar ese dinero. Sí, en serio.

Por qué nadie te cuenta esto

Porque el sistema no está diseñado para hacerte la vida fácil. Está diseñado para recaudar. Y la información sobre deducciones está ahí, pero enterrada entre legislación, boletines oficiales y letra pequeña que nadie con TDAH (ni sin él) va a leer un sábado por la tarde.

Los médicos no te lo dicen porque no es su trabajo. Los psicólogos no te lo dicen porque no saben de fiscalidad. Los asesores fiscales no te lo dicen porque no saben que tienes TDAH. Y tú no lo preguntas porque ni se te ocurre que tener un trastorno neurológico pueda tener implicaciones en la declaración de la renta.

Es un agujero de información. Y como la mayoría de agujeros que afectan a personas con TDAH, nadie lo tapa porque nadie sabe que está ahí.

Ahora ya lo sabes. Lo que hagas con esa información depende de ti. Pero al menos ya no es un secreto.

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