David Neeleman: el CEO con TDAH que fundó 5 aerolíneas
David Neeleman tiene TDAH diagnosticado y ha fundado 5 aerolíneas. Dice que el TDAH le ayuda a ver lo que otros no ven. Esta es su historia.
David Neeleman tiene TDAH diagnosticado.
No lo esconde. No lo gestiona en silencio. Lo cuenta en entrevistas, en conferencias, en cualquier sitio donde le dejen hablar. Y lo que dice es esto: "El TDAH me ayuda a ver lo que otros no ven".
Eso, viniendo de alguien que ha fundado cinco aerolíneas, ya no suena a autoayuda barata.
Suena a algo que merece que le prestemos atención.
¿Quién es David Neeleman y por qué debería importarte?
Si no te suena el nombre, te suena lo que ha hecho.
Fundó JetBlue en 1999. La aerolínea de bajo coste que cambió cómo los americanos entendían volar sin pagar una fortuna. Antes de eso había estado en WestJet. Y antes de WestJet había fundado Morris Air, que vendió a Southwest Airlines por más de cien millones de dólares cuando Neeleman tenía poco más de treinta años.
Después de JetBlue fundó Azul Airlines en Brasil. Y hace relativamente poco, Breeze Airways.
Cinco aerolíneas. Distintos continentes. Distintas décadas. Mismo cerebro.
No terminó la universidad. Los negocios que montó los construyó con una cabeza que, según él mismo reconoce, nunca ha funcionado de la forma que el sistema espera.
¿Cómo se fundan cinco aerolíneas sin terminar la carrera?
La historia habitual sería: "era un chico listo pero inquieto, no encajaba en el colegio, pero luego resultó ser un genio".
La historia real es algo más interesante.
Neeleman tenía un problema con los detalles del día a día que no iba a desaparecer. Perdía llaves. Olvidaba citas. Era incapaz de gestionar su agenda de forma convencional. Necesitaba asistentes para cosas que la mayoría de personas hacen solos.
Pero tenía algo que compensaba todo eso con intereses compuestos.
Podía ver ineficiencias en sistemas complejos que nadie más veía. Mientras el resto miraba una aerolínea y veía aviones y billetes, él veía fricciones, cuellos de botella, momentos donde el cliente estaba aguantando algo que no tenía que aguantar. Y no solo los veía. No podía dejar de pensar en cómo solucionarlos.
Eso es hiperfocus. No la versión bonita de libro de motivación. La versión real, que a veces te hace insoportable en una reunión porque no puedes parar de dar vueltas a algo aunque ya se haya cerrado el tema.
En la industria aérea, ese cerebro fue una ventaja obscena.
La frase que no es motivación barata
"El TDAH me ayuda a ver lo que otros no ven."
He leído esa frase en muchos contextos y normalmente me pone los pelos de punta porque la usan para vender una narrativa de superpoder que no se corresponde con la realidad de la mayoría de personas con TDAH.
Pero cuando Neeleman lo dice, hay algo concreto detrás.
No está diciendo que el TDAH le haga especial. Está describiendo un mecanismo real: su cerebro procesa la información de forma no lineal, salta entre conexiones que para otros no son obvias, y eso en entornos donde la norma es pensar en línea recta, a veces produce soluciones que nadie más habría encontrado.
JetBlue fue la primera aerolínea en poner televisores individuales en todos los asientos de clase turista. Sonaba a una locura de gasto. Resultó ser exactamente lo que los pasajeros querían y nadie había pensado en dárselo.
Eso no lo hizo un consultor de McKinsey con un análisis de mercado. Lo hizo alguien que no podía dejar de pensar en qué era frustrante de volar.
Lo que Neeleman también reconoce
Aquí viene la parte que muchos perfiles de "famosos con TDAH" omiten porque no queda tan bien.
Neeleman no dice que el TDAH solo sea una ventaja. Dice que hay aspectos que son un problema real y que ha tenido que aprender a gestionar, no a ignorar.
La desorganización cotidiana le afecta. Necesita estructura externa porque la interna no llega sola. Ha cometido errores de juicio por impulsividad. Ha tomado decisiones rápidas que en algún momento le han costado caro.
En JetBlue hubo un episodio conocido en 2007 en el que un temporal de hielo dejó a cientos de pasajeros atrapados en aviones durante horas. La gestión de la crisis fue desastrosa. Neeleman acabó dimitiendo como CEO.
No porque el TDAH le causara el problema directamente. Sino porque los sistemas operativos que necesitaba una empresa de ese tamaño para responder a una crisis requieren un tipo de coordinación ejecutiva que no es el punto fuerte de un cerebro como el suyo.
Eso no es un fracaso del TDAH. Es información sobre dónde ese cerebro rinde mejor y dónde necesita apoyo.
Puedes leer sobre cómo la impulsividad funcionó de forma parecida en Richard Branson y ver que el patrón se repite: los mismos rasgos que generan el éxito también generan los tropiezos más sonados.
El patrón que se repite en emprendedores con TDAH
Si lees sobre empresarios con TDAH durante un rato, emerge algo que no es coincidencia.
No es que el TDAH cree emprendedores. Es que algunos entornos amplifican lo que el TDAH aporta y minimizan lo que dificulta.
Montar una empresa desde cero tiene una estructura que, paradójicamente, puede funcionar mejor para un cerebro con TDAH que trabajar en una empresa ya establecida. Hay variedad constante. Hay urgencia real. Hay autonomía para decidir sin pedir permiso. Hay un problema nuevo cada semana que requiere pensar de forma no convencional.
Lo que mata a muchas personas con TDAH en un trabajo corporativo, la repetición, la burocracia, las reuniones que no llevan a ningún sitio, eso desaparece cuando eres tú quien decide qué existe y qué no.
Neeleman no ha fundado cinco aerolíneas a pesar del TDAH. Las ha fundado en parte porque su cerebro necesita proyectos nuevos para funcionar a pleno rendimiento. Cuando JetBlue ya era grande y estable, ya no era el entorno donde ese cerebro rendía mejor. Necesitaba el siguiente problema difícil.
Y lo encontró. Cinco veces.
Lo que te llevas de esto
David Neeleman no es un argumento de que el TDAH te convierte en CEO de aerolíneas.
Es un argumento de algo más sencillo y más útil.
Que hay cerebros que no encajan en todos los entornos. Y que el daño no es el cerebro. Es el desajuste entre el cerebro y el entorno donde lo metes.
Neeleman en una oficina procesando papeleo habría sido un desastre. Neeleman construyendo aerolíneas desde cero es historia de la aviación comercial.
La pregunta no es si tu TDAH es una ventaja o un obstáculo. La pregunta es si estás en el entorno donde lo que aportas vale más que lo que cuesta.
Y eso empieza por conocer de qué va exactamente tu cerebro.
Si quieres entender cómo funciona tu cabeza con TDAH, tengo un test basado en escalas clínicas reales. 43 preguntas. En 10 minutos tienes más contexto sobre ti mismo del que probablemente te hayan dado en años.
Sigue leyendo
Cómo el cerebro disperso de Edison iluminó el mundo entero
Edison fue expulsado del colegio a los 12. Su cerebro caótico inventó la bombilla, el fonógrafo, el cine y la electrificación de ciudades.
Lo que Henry Ford nos enseña sobre obsesión y TDAH
Henry Ford estaba obsesionado con la eficiencia. Revolucionó la industria con la línea de montaje. Su inquietud constante tiene un patrón reconocible.
El action painting de Pollock: cuando el TDAH se expresa con todo el cuerpo
Jackson Pollock no podía pintar sentado. Necesitaba moverse, saltar, salpicar. El action painting como expresión de un cerebro que no puede estar quieto.
La procrastinación de Darwin: 20 años para publicar su mayor obra
Darwin tardó 20 años en publicar El Origen de las Especies. No era vago. Era procrastinación TDAH en estado puro. Esto te va a sonar.