Compro material para hobbies que nunca llego a practicar
La guitarra lleva polvo. Los pinceles están sin abrir. Tienes material de 6 hobbies y no practicas ninguno. No es que seas caprichoso.
Tengo una guitarra en el armario que compré en 2019. Un kit de acuarelas sin abrir desde 2021. Unas zapatillas de trail running con exactamente cero kilómetros. Y no te voy a decir lo que gasté en material de fotografía el año que decidí que iba a ser fotógrafo.
Spoiler: no fui fotógrafo.
Y antes de que pienses que soy un inconsciente que tira el dinero, déjame que te explique algo. Cada vez que compré algo de eso, lo hice con una convicción absoluta. Esta vez sí. Esta vez es el hobby definitivo. Esta vez voy a practicar todos los días. Lo sentía en los huesos.
Y durante tres días, lo hice.
¿Por qué compras cosas que nunca usas?
Porque comprar no es lo mismo que practicar. Y tu cerebro lo sabe perfectamente, aunque tú no.
Cuando compras el material, tu cerebro recibe un chute de dopamina. La novedad. La posibilidad. La imagen mental de ti mismo dominando esa habilidad. Todo eso activa el sistema de recompensa de una forma muy potente. Es como si tu cerebro dijera: "Ya está, ya somos guitarristas". Sin haber tocado una nota.
El problema es que el cerebro ya cobró la recompensa. En el momento de la compra. Y cuando toca la parte aburrida, la parte de sentarte a practicar escalas durante semanas sin que suene a nada, ya no hay combustible. La dopamina se fue con el paquete de Amazon.
Imagínate que vas a un restaurante, te enseñan las fotos del menú, y tu cerebro se sacia con las fotos. Ya no tienes hambre. No necesitas comer. Pues eso es exactamente lo que pasa. Tu cerebro se comió la foto del hobby y ya no le interesa el plato real.
El ciclo que conoces de memoria
Fase uno: descubrimiento. Ves un vídeo, un post, un amigo que hace algo. Te enamoras. Empiezas a investigar. Pasas 4 horas viendo reviews de material. Comparas opciones. Lees foros. Estás al 200%.
Fase dos: compra. Pides el material. Mientras llega, sigues investigando. Miras tutoriales. Planificas cuándo vas a practicar. Te imaginas siendo bueno.
Fase tres: el paquete llega. Lo abres. Lo tocas. Practicas un rato. Genial.
Fase cuatro: día tres. Ya no te apetece tanto. Pero bueno, es normal, ¿no? Mañana.
Fase cinco: mañana nunca llega. El material se queda en un rincón. Y tú te sientes culpable cada vez que lo ves. Hasta que un día descubres otro hobby y el ciclo empieza de nuevo.
¿Te suena? Porque este patrón de obsesionarte y abandonar no es exclusivo de los hobbies. Si miras bien, lo encontrarás en más sitios de los que te gustaría.
No es que seas caprichoso
Es la frase que más me han dicho. "Es que te aburres de todo." "Es que eres caprichoso." "Es que no sabes lo que quieres."
Y mira, puede que haya algo de verdad. Pero la explicación real es más sencilla y más jodida: tu cerebro no funciona con constancia lineal. Funciona con picos de interés. Y cuando el pico pasa, se apaga. No es una decisión. No te levantas un día y decides que ya no te gusta la guitarra. Simplemente desaparece el impulso. Como si alguien le quitara las pilas al mando.
El armario de la vergüenza
Todo el mundo tiene ese armario. O ese cajón. O esa estantería. El lugar donde van a morir los hobbies que nunca fueron. Y cada vez que lo abres, sientes una mezcla de culpa y frustración que no sabes muy bien de dónde viene.
Viene de que no entiendes por qué te pasa. Porque si lo entendieras, no sentirías culpa. Sentirías curiosidad. "Vale, mi cerebro funciona así. ¿Qué hago con eso?"
Ese patrón, esa forma de engancharte a algo con intensidad brutal y soltarlo sin previo aviso, es uno de los síntomas más comunes de TDAH en adultos. No el único. Pero sí uno de los más visibles. Porque deja pruebas físicas. Guitarra con polvo. Zapatillas sin usar. Material de acuarela sin abrir.
Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que hay algo más, consulta con un psicólogo o psiquiatra. Pero si llevas años acumulando material de hobbies que nunca practicas, quizá te cuesta todo más que a los demás y no es porque seas vago ni caprichoso. Es porque tu cerebro necesita algo que la fuerza de voluntad no puede dar.
Si te identificas con esto, hice un test de 43 preguntas. Diez minutos. Gratis. No te diagnostica, pero te da un punto de partida para entender qué hay detrás de ese armario lleno de hobbies muertos. Puedes hacerlo aquí.
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