Exploto por cosas que a los demás no les afectan nada
Un grifo que gotea. Una puerta que no cierra. Y estás gritando. A los 5 minutos no entiendes por qué reaccionaste así.
Un grifo que gotea. Una puerta que no cierra bien. Alguien que mastica fuerte. Y de repente estás gritando. O golpeando algo. O contestando mal a la persona que tienes al lado.
Y a los 5 minutos ya no entiendes por qué. La emoción se fue tan rápido como llegó. Pero el daño ya está hecho. Y la cara de la otra persona te lo confirma.
Lo peor es que no eres así. O sea, sí eres así en esos momentos. Pero no eres eso. Tú sabes que no eres una persona agresiva. Que no eres desagradable. Que no quieres hacer daño a nadie. Pero tu reacción dice otra cosa. Y la gente se queda con la reacción, no con la intención.
¿Por qué exploto por cosas tan insignificantes?
Mira, te voy a poner un ejemplo.
Imagínate un vaso de agua que está lleno hasta el borde. No se derrama. Está ahí, estable, pero al límite. Y alguien pasa y le da un golpecito a la mesa. Y el vaso se derrama.
¿El problema es el golpecito? No. El problema es que el vaso ya estaba lleno.
Pues eso es lo que te pasa. Tu vaso emocional está lleno todo el rato. Lleno de estímulos que otros ni notan. Lleno de decisiones que has tenido que tomar. Lleno de frustraciones que has ido tragando durante el día. Y cuando llega ese estímulo pequeño, ese grifo que gotea, esa puerta que no cierra, no es que reacciones al estímulo. Reaccionas a todo lo que llevas dentro.
Y como la gente solo ve el estímulo final, cree que estás exagerando. "¿En serio te pones así por un grifo?" Sí. Pero no es por el grifo. Es por las 300 cosas que había antes del grifo.
La culpa que viene después
Y esta es la parte más difícil.
Porque después de explotar viene la culpa. Y la culpa viene con un montaje completo: "Soy un desastre", "La he liado otra vez", "¿Por qué no puedo controlarme?", "La gente normal no se pone así".
Y esa culpa no te ayuda a controlarte la próxima vez. De hecho, te hace más vulnerable a la siguiente explosión. Porque la culpa es peso emocional. Y peso emocional es más agua en el vaso. Y el vaso ya estaba lleno.
Es un bucle que se retroalimenta. Explotas, te sientes culpable, la culpa te carga más, y al siguiente estímulo explotas antes. Cada vuelta es peor. Cada vuelta te convences un poco más de que eres una persona difícil, cuando en realidad eres una persona sobrecargada.
Si alguna vez te has frustrado por cosas pequeñas y luego te has avergonzado, ya sabes exactamente de qué hablo. Es el mismo patrón. La misma raíz. Solo cambia la intensidad.
No es ira. Es desbordamiento.
Esto es clave.
La gente te ve explotar y piensa que tienes un problema de ira. Pero no es ira. Es desbordamiento emocional. Son cosas muy distintas.
La ira es una emoción que se dirige a algo concreto. Alguien te hace algo injusto y te enfadas. Es proporcional. Es específica. Tiene un objetivo.
Lo que tú tienes no es eso. Lo que tú tienes es una descarga emocional que no tiene proporción con el estímulo. Que no tiene un objetivo claro. Que se activa por cosas que a los demás no les provocan nada. Y que desaparece tan rápido como llegó, dejándote preguntándote qué acaba de pasar.
Eso es desregulación emocional. Tu cerebro recibe un estímulo y, en vez de procesarlo con el volumen adecuado, lo amplifica a tope. Lo explican bastante bien cuando hablan de la desregulación emocional y por qué algunos cerebros no pueden regular la intensidad.
No es que seas violento. No es que seas malo. Es que tu sistema emocional no tiene el filtro que otros usan para graduar la respuesta.
¿Y los cambios de humor que vienen después?
Muchas veces la explosión es solo la parte visible. Debajo hay un patrón de cambios de humor que no tienen sentido. Estás bien, no estás bien, explotas, te calmas, te sientes culpable, te recuperas. Todo en un rato. Y la gente no entiende cómo puedes pasar de 0 a 100 y de 100 a 0 en cuestión de minutos.
La respuesta es que tu regulación emocional funciona diferente. No peor. Diferente. Con un rango más amplio y transiciones más bruscas.
A mucha gente le cuesta todo más que a los demás. Y una de las cosas que más cuesta es algo que para la mayoría es automático: responder emocionalmente de forma proporcionada.
Esto no es un diagnóstico. Es una explicación. Si esto te suena a tu vida entera, habla con un profesional que entienda de regulación emocional. No para que te digan que eres difícil, sino para que te expliquen por qué.
Hice un test de 43 preguntas. Diez minutos. Gratis. No te diagnostica, pero puede darte el contexto que llevas años necesitando. Hazlo aquí.
Sigue leyendo
Cambio una contraseña y la olvido en 30 segundos
Acabas de cambiarla. Literalmente hace un minuto. Y ya no la sabes. No es edad ni despiste. Es tu memoria de trabajo jugándotela.
Body doubling online: trabajar con un desconocido en Zoom es lo más TDAH del mundo
El body doubling online funciona para TDAH porque tu cerebro necesita a alguien delante para arrancar. Apps, plataformas y por qué no es tan raro como suena.
No puedo hacer una sola cosa a la vez: siempre tengo diez abiertas
Tu cerebro tiene siete pestañas, tres tareas y una conversación pendiente. Y nadie te ha explicado por qué 'céntrate' no funciona.
Tengo la idea más brillante del mundo durante tres semanas y luego nada
Obsesión total, planes infinitos, energía a tope. Y luego, de golpe: nada. Esto no es falta de voluntad. Tiene una explicación.