Colecciono apps, herramientas y métodos que nunca llego a usar

47 apps instaladas, 12 métodos guardados, 8 cursos comprados. Usas 0. Buscar la solución perfecta es más fácil que ejecutar una.

Tienes 47 apps instaladas. 12 métodos guardados en favoritos. 8 cursos de productividad comprados. Usas exactamente 0. Pero seguir buscando la solución perfecta es más fácil que ejecutar una imperfecta.

Y lo sabes. Sabes perfectamente que no necesitas otra app. Sabes que el problema no es la herramienta. Pero buscar herramientas te da algo que usarlas no te da: la ilusión de progreso sin el esfuerzo de ejecutar.

¿Por qué coleccionas herramientas en vez de usarlas?

Voy a ser directo contigo.

Buscar herramientas es fácil. Comparar opciones es entretenido. Leer reviews, ver tutoriales, configurar la app, personalizar los colores, elegir la tipografía perfecta. Todo eso activa tu cerebro. Todo eso se siente como avanzar.

Pero no es avanzar. Es prepararte para avanzar. Que no es lo mismo.

Es como el que se compra todas las zapatillas de running del mercado, lee todos los blogs sobre técnica de carrera, se descarga 4 apps de entrenamiento, se suscribe a 3 canales de YouTube de runners... y no sale a correr ni un puñetero día.

La preparación se ha convertido en el fin, no en el medio. Y tu cerebro está encantado con eso. Porque prepararte es novedad pura. Ejecutar es repetición. Y ya sabemos cuál de las dos gana.

El ciclo de la herramienta perfecta que no existe

Te voy a describir el ciclo porque sé que lo reconoces.

Paso 1: Decides que vas a organizarte de una vez por todas. Esta vez va en serio.

Paso 2: Buscas la herramienta perfecta. Notion, Obsidian, Todoist, TickTick, Things, Logseq, Roam, Apple Notes, Google Keep. Comparas. Investigas. Ves 14 vídeos de "mi setup de productividad".

Paso 3: Eliges una. La configuras durante 3 horas. Queda preciosa. Te sientes productivo solo de mirarla.

Paso 4: La usas dos días.

Paso 5: Ves un vídeo de alguien que usa otra herramienta que parece mejor. Piensas "a lo mejor el problema era la herramienta". Vuelves al paso 2.

Y así. En bucle. Durante meses. A veces durante años.

Es exactamente lo que pasa cuando tienes mil sistemas de organización y ninguno funciona. No es que los sistemas sean malos. Es que cambiar de sistema es más estimulante que usar uno.

No es pereza. Es tu cerebro buscando dopamina donde puede.

A ver, que esto tiene explicación.

Buscar herramientas nuevas activa el circuito de recompensa de tu cerebro. Cada app nueva es una promesa. "Esta sí va a funcionar." "Con esta sí me voy a organizar." "Este método sí es el definitivo." Y tu cerebro se engancha a esa promesa como a una serie nueva de Netflix.

Pero usar la herramienta, la parte aburrida de meter datos día tras día, de actualizar tareas, de revisar tu agenda cada mañana. Eso no activa nada. Eso es mantenimiento. Y el mantenimiento es kriptonita para un cerebro que necesita novedad.

Así que abandonas la herramienta. No porque sea mala. Sino porque ya no es nueva. Y buscas otra. Porque buscar otra sí es nuevo.

Es el mismo mecanismo que con las mil ideas que tienes y no ejecutas. La idea es la parte divertida. La ejecución es la parte que tu cerebro intenta evitar a toda costa.

El verdadero problema no es qué herramienta usas

Te lo digo por experiencia. He pasado por todas. Literally todas.

He tenido fases de Notion donde construí dashboards que parecían el panel de control de la NASA. He tenido fases de Obsidian donde tenía un vault con 300 notas interconectadas que no revisé nunca. He tenido fases de papel y boli. He tenido fases de "solo uso el calendario". He tenido fases de "no uso nada y ya veremos".

Y sabes qué aprendí después de todo eso. Que la herramienta da bastante igual.

Lo que importa es que uses una. Una cualquiera. Imperfecta. Fea si hace falta. Pero que la uses de verdad durante más de cuatro días.

Porque el objetivo no es tener el sistema perfecto. El objetivo es hacer las cosas. Y para hacer las cosas necesitas una herramienta que funcione, no una herramienta que sea bonita.

¿Cómo sales de este bucle?

No te voy a dar un método de 7 pasos porque eso sería irónico viniendo de un post sobre coleccionar métodos que no usas.

Pero sí te digo lo que a mí me funciona: reducir opciones a la fuerza. Elegir UNA herramienta. Comprometerte a usarla durante 30 días sin buscar alternativas. Si al cabo de 30 días no funciona, vale, cambias. Pero 30 días reales. No 3 días y luego "no sé, voy a ver qué más hay".

Parece simple. Y lo es. El problema es que simple no significa fácil cuando tu cerebro te cuesta más que a los demás mantener algo que ya no es novedad.

La otra cosa que ayuda: ser consciente de cuándo estás en modo "buscar" en vez de en modo "hacer". Porque tu cerebro disfraza el buscar de hacer. Te convence de que investigar es productivo. Y a veces lo es. Pero la décima comparativa de apps de tareas no es investigación. Es procrastinación con disfraz de productividad.

Si reconoces este patrón en tu vida, no solo con herramientas sino con todo, quizá valga la pena explorar por qué tu cerebro funciona así. No como diagnóstico, que eso le toca a un profesional, sino como curiosidad legítima.

---

Si te pica la curiosidad de entender cómo funciona tu atención, tengo un test de 43 preguntas que te puede dar pistas bastante claras. Gratis, sin rollos, y en menos de 10 minutos. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo