Close: el CRM para quien vende llamando todo el día

Llamadas, correos y seguimiento en la misma pantalla. Close es el CRM para quien vende hablando, y cambia bastante cómo funciona tu día.

Hay dos formas de vender. Una es a base de procesos largos: propuestas, reuniones, decisiones que tardan semanas. La otra es a base de hablar con mucha gente, todos los días, y que los números salgan por volumen.

Casi todos los CRM están hechos para la primera. Close está hecho para la segunda, y se nota en la primera pantalla que abres.

¿Para qué tipo de venta sirve Close?

Para la venta por conversación y con volumen. Si tu día consiste en llamar, mandar correos de seguimiento y volver a llamar, esta herramienta está construida para ti.

En concreto encaja bien si: haces más de diez o quince llamadas al día, el ciclo de venta se mide en días y no en meses, y el cuello de botella de tu negocio es cuántas conversaciones puedes tener.

No encaja si vendes pocas cosas grandes con propuestas complejas. Ahí la ventaja de Close (que es la velocidad de contacto) no te sirve de nada, y te sale más a cuenta algo pensado para el proceso, como cuento en Pipedrive frente a Close.

La diferencia de verdad: el teléfono está dentro

En la mayoría de CRM, llamar es una acción que ocurre fuera. Coges el móvil, llamas, cuelgas, vuelves al ordenador y apuntas lo que ha pasado. Y ese "vuelves y apuntas" es justo lo que nadie hace bien a las cinco de la tarde y la llamada cuarenta.

En Close el teléfono vive dentro. Pulsas y llama desde la propia ficha. La llamada queda registrada sola, con su duración y con la grabación si la tienes activada. Escribes las notas mientras hablas, en la misma pantalla, sin cambiar de ventana.

Parece un detalle de comodidad. No lo es: es la diferencia entre un CRM con datos reales y un CRM con datos a medias, que es lo que acaba siendo cualquier herramienta donde apuntar cuesta trabajo.

El marcador automático

La función que justifica el precio si haces volumen.

Preparas una lista de contactos y el sistema va llamando uno detrás de otro. Cuando alguien descuelga, te lo pasa a ti con la ficha ya abierta en pantalla. Cuando no descuelga, pasa al siguiente sin que tú hagas nada.

Lo que se ahorra ahí no es el marcar el número. Es el tiempo muerto: buscar el siguiente contacto, abrir su ficha, acordarte de qué hablasteis la última vez, marcar, esperar los tonos. Multiplicado por cincuenta llamadas al día, es una barbaridad de tiempo.

Cuidado con una cosa, y es importante: úsalo con contactos que esperan tu llamada o que tienen relación contigo. Con listas frías y compradas, esto se convierte en spam telefónico, funciona fatal y en algunos sitios además tienes un problema legal.

Correo y llamada en el mismo sitio

Close mete el correo en la misma línea de tiempo que las llamadas. Abres un contacto y ves todo en orden: llamada, correo, llamada, respuesta, nota.

Y tiene secuencias: una serie de correos programados que se paran solos cuando la persona contesta. Bien usadas ahorran el trabajo pesado del seguimiento, que es donde se pierden la mitad de las ventas.

Consejo sobre las secuencias: cortas y escritas como escribes tú. Una secuencia de siete correos con plantilla de manual quema el contacto y te quema el remitente. Tres correos, escritos de verdad, funcionan mucho mejor.

Los informes que sí miras

Los paneles de Close están hechos alrededor de la actividad: cuántas llamadas, cuántas conversaciones de verdad (no llamadas hechas, conversaciones con alguien al otro lado), cuántos correos, cuánto se cierra.

Y esa distinción es la buena. En venta por volumen, la métrica que predice el resultado no es el dinero en el embudo: es el número de conversaciones reales por día. Si esa cifra baja, el resultado baja tres semanas después, sin excepción.

Tener eso a la vista cambia bastante cómo organizas el día. Deja de importar la sensación de estar ocupado y empieza a importar un número que o subes o no subes.

Las tres cosas que configuraría el primer día

Si te decides, no montes la casa entera. Con esto tienes el 90% del valor desde el primer día.

Las llamadas del día en una vista guardada. Close te deja guardar búsquedas con condiciones. La que uso de referencia: contactos con los que no he hablado en los últimos siete días y que están en una etapa activa. Esa vista es tu lista de llamadas de mañana y se rellena sola.

Los estados de llamada bien puestos. Cuando cuelgas, tienes que poder clasificar en un segundo qué ha pasado: no lo coge, lo coge y no le interesa, lo coge y hay que volver a llamar, lo coge y hay venta. Cuatro opciones, no doce. Con doce vas a elegir la que pilles y los datos no valdrán nada.

La plantilla de correo posterior a la llamada. El correo que mandas después de hablar es siempre el mismo con dos variaciones. Déjalo como plantilla con los huecos, y pasa de tres minutos por correo a quince segundos.

Lo demás (secuencias largas, informes personalizados, integraciones) lo dejaría para cuando lleves un mes y sepas qué te falta de verdad.

Lo que se te va a atascar

El precio. Close no es barato y se paga por usuario. Solo compensa si el volumen de llamadas es real. Con cinco llamadas a la semana estás pagando un coche para ir a la esquina.

Los minutos de teléfono aparte. La telefonía se factura por separado del plan. Haz la cuenta con tu volumen real antes de firmar, porque la sorpresa llega en la segunda factura.

Los números y la reputación. Si llamas mucho desde el mismo número, los operadores pueden marcarlo como spam y tus llamadas dejan de entrar. Es un problema del canal, no de la herramienta, pero te va a pasar y conviene saberlo antes.

La importación desde otro CRM. Los campos no coinciden nunca del todo. Importa poco, comprueba, y luego el resto.

Grabar llamadas. Depende de dónde estés y de a quién llames, tienes que avisar de que se está grabando. Infórmate antes de activarlo por defecto, que esto no es un detalle menor.

El siguiente paso: que el seguimiento no dependa de ti

Cuando el volumen crece, aparece siempre el mismo problema: las llamadas se hacen, pero el seguimiento se cae. Y el dinero está casi siempre en el seguimiento, no en la primera llamada.

Ahí es donde tiene sentido delegar la parte mecánica: los recordatorios, los correos de rutina y, si te atreves, la primera capa de la llamada entrante. Un agente de voz que descuelgue, pregunte cuatro cosas y te pase solo lo que merece tu tiempo suena a ciencia ficción y ya no lo es tanto. Cómo funciona hoy y dónde sigue fallando lo conté en el agente de voz que atiende llamadas.

Y si todavía estás decidiendo qué herramienta te toca, el mapa entero con las opciones y para quién es cada una está en bases de datos y CRM sin código.

Y ahora qué

La prueba honesta antes de pagar nada: cuenta cuántas conversaciones reales tuviste la semana pasada. No llamadas hechas: personas que descolgaron y hablaron contigo.

Si esa cifra pasa de veinte, Close te va a devolver el dinero en tiempo. Si está por debajo de diez, tu problema no es el CRM. Es que no estás llamando lo suficiente, y ninguna herramienta arregla eso.

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