Cómo crear un marketplace sin código (y sin arruinarte)

Dos lados, dos paneles y una comisión. Montar el marketplace es la parte fácil: llenarlo es lo otro. Aquí va el montaje completo y el aviso.

Un marketplace es la idea de negocio que más gente tiene y menos gente termina. El Airbnb de algo, el Uber de lo otro.

Y la razón por la que no se terminan casi nunca no es técnica. Montar la plataforma hoy es cuestión de un par de fines de semana sin escribir código. Lo difícil viene después.

Te voy a contar las dos cosas: cómo se monta, paso a paso, y por qué la mayoría se quedan vacíos. Empiezo por lo segundo porque es lo que te va a ahorrar dinero.

¿Se puede montar un marketplace sin programar?

Sí, y con herramientas que cuestan menos de cincuenta euros al mes.

Un marketplace es una base de datos con dos tipos de usuario mirándola desde lados distintos. El que ofrece y el que busca. Eso es todo lo que hay por dentro, por mucho que las plataformas grandes parezcan otra cosa.

Lo que no se resuelve sin código es el problema del huevo y la gallina: nadie viene a buscar si no hay oferta, y nadie publica oferta si no viene nadie a buscar. Ese problema no lo arregla ninguna herramienta y es donde mueren el noventa por ciento de los intentos.

Así que la regla es: monta barato, monta rápido, y guárdate el presupuesto y las ganas para llenarlo.

Paso 1: elige el lado difícil y empieza por ahí

Antes de tocar nada, decide qué lado del marketplace es el escaso.

Si montas un marketplace de profesores particulares, el lado difícil son los alumnos que pagan. Si montas uno de trabajos para diseñadores, el lado difícil son los clientes con presupuesto.

El lado fácil se puede rellenar a mano. Literalmente: das de alta tú los primeros cincuenta perfiles, con permiso, sin que ellos hagan nada. El lado difícil no se puede falsear, porque implica dinero real.

Esto cambia cómo montas el producto: la versión uno tiene que estar pulida en el lado difícil y puede ser un formulario cutre en el lado fácil.

Paso 2: la base de datos, con cuatro tablas

Oferentes. Quién ofrece, con sus datos, su descripción, sus fotos y su estado (pendiente de revisar, aprobado, suspendido).

Anuncios. Lo que se ofrece: título, descripción, precio, categoría, disponibilidad, y a qué oferente pertenece.

Demandantes. Los que buscan. Datos básicos y su historial.

Transacciones. Quién ha contratado qué, cuándo, por cuánto y en qué estado.

Ese campo de estado en oferentes es crítico y se olvida siempre. Un marketplace donde cualquiera publica sin revisión se llena de basura en dos semanas y se muere. Revisa a mano hasta que te sea imposible por volumen. Ese día será un buen día.

Paso 3: las pantallas, que son cinco

Con Softr o con Glide montas la parte visible. La diferencia práctica: Softr tira más a web y Glide tira más a aplicación de móvil. Si tu marketplace se usa desde el sofá, Softr. Si se usa de pie y en la calle, Glide.

Las pantallas que necesitas:

Buscador. La lista de anuncios con filtros. Es la pantalla más importante de todas y donde tienes que echar el tiempo.

Ficha del anuncio. El detalle, con el botón de contactar o contratar.

Panel del oferente. Donde publica y gestiona lo suyo. Filtrado por su usuario.

Panel del demandante. Sus contrataciones y su historial.

Alta de oferente. Un formulario que crea la fila en estado pendiente. Y un correo a ti para que lo revises.

Cinco pantallas. Si en tu boceto hay doce, sobran siete. El montaje de esta parte, con la lógica de filtros por usuario, está desglosado en la guía de crear apps sin programar.

Paso 4: la comisión, que es donde está el negocio

Hay tres formas de cobrar y solo una es fácil de montar el primer día.

Comisión por transacción. Lo estándar. Y lo más difícil, porque necesitas que el pago pase por tu plataforma, dividirlo entre el oferente y tú, y gestionar devoluciones. Eso son pagos divididos y no es trivial.

Suscripción al oferente. Le cobras al que publica una cuota fija al mes por estar. Muchísimo más fácil de montar: es un cobro recurrente normal y corriente. Y tiene una ventaja enorme: ingresas desde el primer oferente aunque no haya ni una transacción.

Destacados y visibilidad. Cobras por aparecer arriba. También sencillo y funciona bien cuando ya hay volumen.

Mi consejo sin rodeos: empieza por suscripción al oferente. La comisión por transacción es el modelo bonito, pero te obliga a resolver el problema técnico más gordo justo cuando todavía no sabes si el marketplace tiene demanda.

Paso 5: la confianza, que es el producto real

Un marketplace vende confianza, no anuncios.

Tres cosas que necesitas desde el día uno, y son baratas:

Perfiles verificados. Aunque la verificación seas tú mirando el perfil y dando el visto bueno.

Valoraciones. Una tabla más, con puntuación y comentario, ligada a la transacción. Solo puede valorar quien ha contratado.

Una forma de contactar dentro de la plataforma. Si la gente se va a hablar por fuera en el primer mensaje, tú desapareces de la ecuación y con ella tu comisión.

Ese último punto tiene truco: se van a ir por fuera igualmente. Tu trabajo es dar suficiente valor dentro (garantías, historial, resolución de problemas) para que no compense saltárselo.

Lo que se te va a atascar

Los pagos divididos. Si vas por la ruta de la comisión, necesitas un sistema de pagos que soporte pagar a terceros. Es un trámite de alta bastante pesado, con verificación de identidad de los oferentes. Cuéntalo en semanas, no en días.

Las fotos. Un marketplace sin fotos decentes no vende nada. Y las que suben los oferentes son horribles. Pon requisitos mínimos y rechaza sin piedad.

Los límites de usuarios con login. Este es el que te va a pillar en la factura. Si tu plan incluye cien usuarios con acceso y tú tienes doscientos oferentes, salto de precio. Mira ese número antes de crecer.

Las obligaciones legales. Cuando intermedias entre dos partes, y más si hay dinero de por medio, hay responsabilidades: condiciones de uso, política de datos, y según el país y el sector, bastante más. Consúltalo antes de lanzar, no después.

El marketplace vacío. El de siempre. Si lanzas con doce anuncios, parece abandonado y nadie vuelve. No lances hasta tener el lado fácil razonablemente lleno, aunque lo hayas rellenado tú a mano.

Y ahora qué

Antes de montar nada: consigue veinte oferentes que te digan que sí por escrito. Sin plataforma, sin web, sin nada. Solo hablando.

Si consigues esos veinte, montas la plataforma en dos fines de semana y ya tienes con qué llenarla. Si no los consigues, te acabas de ahorrar seis meses.

Y si al hacer ese ejercicio te das cuenta de que lo tuyo no necesita dos lados sino uno, mira cómo montar un directorio monetizado, que es mucho más simple y da dinero antes. También conviene tener claro cuándo no usar no-code, porque hay marketplaces que se salen del terreno de estas herramientas más rápido de lo que parece.

Algunos enlaces de este artículo son de afiliado: si contratas la herramienta, me llevo una comisión sin que a ti te cueste más.

Montar el producto es una parte. Convertirlo en un negocio que funcione sin ti es la otra, y es de lo que va Yo SA.

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