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Ser científico con TDAH: hiperfoco en el paper y caos en el laboratorio

40 papers en una noche, pero el informe lleva 3 semanas de retraso. Ser científico con TDAH es genialidad y caos administrativo a partes iguales.

tdah

Puedes leer 40 papers en una noche sobre un tema que te fascina. Pero el informe de laboratorio lleva 3 semanas de retraso.

Ser científico con TDAH es vivir entre la genialidad y el desastre administrativo. Entre la noche que se te ocurre una hipótesis brillante a las 3 de la madrugada y la mañana en la que no encuentras los datos porque los guardaste en una carpeta que se llama "cosasssss_v3_final_FINAL".

Lo sé porque lo he visto. Y lo he vivido a mi manera, que no soy científico, pero el patrón es el mismo en cualquier trabajo que mezcle creatividad con burocracia.

¿Se puede ser científico con TDAH?

Se puede. Se puede de sobra. Pero no de la forma que la academia espera.

La academia espera constancia lineal. Espera que trabajes 8 horas al día, de lunes a viernes, avanzando un poco cada día en tu investigación. Espera informes a tiempo, registros impecables, reuniones puntuales y una bandeja de entrada al día.

Y tú puedes hacer cosas increíbles. Puedes leer más papers en una semana que tu compañero en un mes. Puedes encontrar conexiones entre estudios que nadie había visto. Puedes tener una idea a las 2 de la madrugada que cambia la dirección de un proyecto entero.

Pero también puedes perder tres horas organizando tu escritorio en vez de escribir la discusión del artículo. Y olvidarte de que tenías una reunión con tu directora de tesis. Y enviar un email con el adjunto equivocado. Dos veces.

El problema no es la capacidad. El problema es que tu cerebro funciona con dopamina, no con disciplina. Y la academia tiene muy poca dopamina que ofrecerte en los momentos que más la necesitas.

¿Por qué la ciencia es perfecta e imposible para un cerebro TDAH?

Perfecta porque la investigación tiene todo lo que un cerebro como el nuestro necesita: novedad, complejidad, la posibilidad de descubrir algo que nadie ha visto antes. Eso es dopamina pura. Por eso puedes pasarte 14 horas seguidas leyendo sobre un tema sin comer, sin beber agua, sin ir al baño. Hiperfoco total.

Imposible porque la ciencia no es solo descubrir. Es documentar. Rellenar. Justificar. Pedir permisos. Escribir informes. Gestionar presupuestos. Contestar emails. Ir a reuniones que podrían haber sido un email. Cumplir plazos que nadie te recuerda.

Es como si tu trabajo fuera un 30% de exploración y un 70% de papeleo. Y resulta que eres un genio en el 30% y un desastre en el 70%.

Lo peor es que la academia te evalúa por el 70%. Nadie te da un premio por haber leído 200 papers. Te lo dan por haber entregado el artículo a tiempo. Y ahí es donde la cosa se tuerce.

El síndrome del científico que parece vago

Si eres investigador con TDAH, seguro que te han dicho alguna de estas:

"Eres muy listo, pero te falta constancia."

"Tienes mucho potencial, pero no lo aprovechas."

"Si te organizaras un poco..."

Y tú por dentro piensas: si supieran el esfuerzo que hago solo para llegar hasta aquí. Si supieran que para escribir ese párrafo he tenido que cerrar 47 pestañas, resistir la tentación de reorganizar mi Zotero por colores, y convencerme a mí mismo de que no, ahora no es buen momento para aprender Python.

La consistencia en el estudio con TDAH

Hasta que mañana es hoy. Y hoy es a las 11 de la noche. Y escribes el informe entero en 4 horas con una lucidez que no tenías hace tres semanas. Y tu jefe piensa que lo has hecho deprisa y corriendo, cuando en realidad es lo mejor que has escrito en meses.

¿Qué hacer si eres investigador y sospechas que tienes TDAH?

Primero: no te diagnostiques por un post de blog. Eso ya lo sabes. Pero sí puedes empezar a observar patrones.

¿Trabajas a ráfagas intensas seguidas de días vacíos? ¿Tienes 15 proyectos abiertos pero ninguno terminado? ¿Te cuesta horrores hacer tareas administrativas pero puedes pasarte horas en el laboratorio sin pestañear? ¿Pierdes cosas constantemente? ¿Llegas tarde a las reuniones aunque hayas puesto tres alarmas?

Si esto te suena, no eres vago. No te falta disciplina. Tu cerebro funciona diferente.

Y cuanto antes lo entiendas, antes puedes dejar de pelearte con un sistema que no fue diseñado para cerebros como el tuyo.

La trampa de la formación continua

Hay otra cosa que le pasa a muchos científicos con TDAH y que nadie menciona: la adicción a aprender más.

Siempre hay otro curso, otro paper, otra metodología que dominar antes de "estar listo" para publicar. Siempre falta algo. Y la verdad es que no falta nada. Lo que pasa es que aprender cosas nuevas da dopamina, y escribir el artículo no.

La formación continua con TDAH

Si llevas meses "preparándote" para escribir tu artículo, quizá no necesitas más preparación. Quizá necesitas un deadline real, un cuerpo a cuerpo con el teclado, y aceptar que el primer borrador va a ser malo. Pero va a existir. Y eso es más de lo que tienes ahora.

El laboratorio a las 3 de la madrugada

Tengo un amigo que es investigador. Biología molecular. Me contó que sus mejores experimentos los ha diseñado a las 3 de la madrugada, solo en el laboratorio, con un café frío y un cuaderno lleno de garabatos.

A esas horas no hay nadie que le interrumpa. No hay emails. No hay reuniones. Solo él y el problema que quiere resolver.

Y funciona. Claro que funciona. Porque a las 3 de la madrugada, con la presión de "esto tiene que estar mañana", su cerebro por fin se enciende.

El problema es que esa no es una forma sostenible de trabajar. No puedes construir una carrera científica a base de noches en vela y subidones de última hora. Bueno, puedes. Mucha gente lo hace. Pero el coste es alto.

Lo que sí puedes hacer es entender cómo funciona tu cerebro y diseñar un sistema que aproveche esas ráfagas en vez de luchar contra ellas. No se trata de ser como los demás. Se trata de encontrar tu forma de producir ciencia sin quemarte en el proceso.

Imperfecto pero publicado. Siempre.

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