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Si tu cerebro funciona como el de Tony Hawk, esto te va a sonar

Tony Hawk dijo que el skate era lo único que calmaba su cerebro. Si tú también necesitas adrenalina para funcionar, no estás roto.

tdahfamosos

Me acuerdo de la primera vez que me sentí en calma de verdad.

No fue meditando. No fue con un té. No fue tumbado en un sofá un domingo sin planes. Fue haciendo algo que, visto desde fuera, parecía lo contrario de la calma: algo rápido, intenso, que exigía que todo mi cerebro estuviera conectado a la vez.

Y por primera vez en no sé cuánto tiempo, el ruido se paró.

No las voces. No los pensamientos obsesivos. El ruido de fondo. Ese zumbido constante que llevas en la cabeza como un frigorífico viejo que nunca se apaga y que solo notas cuando de repente se calla.

Cuando leí que Tony Hawk describió exactamente lo mismo sobre el skate, algo encajó dentro de mí como una pieza de Tetris que llevaba años cayendo por el sitio equivocado.

¿Cómo calmas un cerebro que no para?

Hawk tiene TDAH diagnosticado desde niño. Era el crío que no podía estarse quieto. Los profesores lo describían como incontrolable. Demasiada energía, demasiada intensidad, demasiado todo.

Su padre hizo algo que cambió todo: en vez de castigarle, le llevó a un skatepark.

No como terapia. No como premio. Sino porque vio que su hijo tenía tanta energía dentro que iba a reventar si no encontraba dónde soltarla. Y ese sitio resultó ser una rampa con una tabla debajo de los pies.

Hawk ha dicho en varias entrevistas algo que a mí se me grabó a fuego: "El skate es lo único que hace que mi cerebro se calle."

La primera vez que leí eso, me quedé mirando la pantalla como un idiota.

Porque eso. Exactamente eso. La sensación de que tu cabeza es un navegador con 47 pestañas abiertas y ninguna carga del todo, y que de repente haces algo que lo reduce todo a una sola ventana a pantalla completa. Sin esfuerzo. Sin fuerza de voluntad. El cerebro se engancha y el ruido desaparece.

¿Por qué la adrenalina funciona como un regulador?

Aquí es donde la cosa tiene una explicación que no es poesía.

El cerebro con TDAH produce menos dopamina de base que un cerebro neurotípico. La dopamina no es "la hormona de la felicidad" como dicen en los artículos de revista. Es el neurotransmisor de la motivación, de la atención, del "esto merece que me concentre". Sin suficiente dopamina, tu cerebro va dando saltos de una cosa a otra buscando algo que le estimule lo bastante.

La adrenalina genera dopamina. Un montón.

Velocidad, riesgo, intensidad, movimiento. Eso es una inyección directa de dopamina al cerebro. Y cuando tu cerebro anda escaso, esa inyección no te acelera. Paradójicamente, te calma. Como un motor que llevaba rugiendo en vacío y de repente le metes una marcha y se estabiliza.

Tony Hawk se tiraba por rampas verticales a toda velocidad y su cerebro se calmaba. Michael Phelps nadaba 80.000 metros a la semana y su cerebro se calmaba. Simone Biles hacía saltos mortales triples y su cerebro se calmaba.

No buscaban adrenalina por diversión. La buscaban porque era el único combustible que hacía que su motor dejara de vibrar.

¿Y si lo que parece autodestrucción es regulación?

Esto es lo que nadie dice y me parece importante.

Hay gente que nos mira desde fuera y piensa que buscamos el caos. Que nos gusta el riesgo. Que somos imprudentes. Que "no sabemos estar tranquilos".

Y en parte tienen razón. No sabemos estar tranquilos. Pero no porque no queramos. Sino porque para nuestro cerebro, "tranquilo" es sinónimo de "sin combustible". Es como pedirle a un coche que funcione sin gasolina. No es que no quiera arrancar. Es que no puede.

Hawk lo ha explicado mejor que ningún neurocientífico: sin el skate, habría sido "un desastre". Sus propias palabras. No porque fuera mala persona ni porque tuviera un problema de actitud. Sino porque su cerebro necesitaba un nivel de estímulo que la vida normal no le daba, y si no lo encontraba en una rampa, iba a buscarlo en otro sitio.

Eso me parece la frase más honesta que un famoso con TDAH ha dicho nunca.

Porque yo también conozco esa sensación. Esa necesidad de que algo esté pasando. La incomodidad de las tardes vacías, de los planes cancelados, del "hoy no hay nada que hacer". Para la mayoría de la gente, un día sin planes es un regalo. Para un cerebro como el mío, es una cárcel con las puertas abiertas pero sin ningún sitio a donde ir.

¿Qué pasa cuando encuentras tu rampa?

Hawk encontró su rampa literalmente. Una rampa de skate. Se subió con nueve años y no se bajó hasta los cincuenta y tantos. Y en ese tiempo, hizo el 900, creó un imperio de videojuegos, fundó una ONG para construir skateparks, y convirtió un deporte marginal en cultura global.

Todo con el mismo cerebro que no podía estarse quieto en tercero de primaria.

Pero la rampa no tiene por qué ser una rampa. Puede ser cualquier cosa que le dé a tu cerebro el nivel de estímulo que necesita para funcionar. Algo que exija tu atención completa. Algo que sea lo bastante intenso como para que el ruido de fondo desaparezca. Algo que active ese estado donde no tienes que esforzarte por concentrarte porque la concentración viene sola, como agua bajando por una pendiente.

Para Hawk era el skate. Para mí ha sido crear cosas. Programar. Grabar vídeos. Escribir correos a las once de la noche con una idea que me acaba de explotar en la cabeza y que si no la saco ya, me va a mantener despierto hasta las cuatro.

¿Es sano? Probablemente no siempre. ¿Funciona? Mejor que cualquier cosa que he intentado que se supone que debería funcionar.

¿Por qué nadie te dice que es normal?

Eso es lo que más me jode.

Que llevas años pensando que algo está mal contigo. Que eres demasiado intenso. Que necesitas demasiado estímulo. Que no puedes relajarte como los demás. Que tu cerebro tiene un defecto de fábrica que te impide funcionar en modo normal.

Y resulta que no. Resulta que tu cerebro no tiene un defecto. Tiene un sistema operativo diferente que necesita otro tipo de combustible. Y en vez de explicártelo, te dicen que te relajes. Que medites. Que hagas mindfulness. Que respires hondo.

Si eso te funciona, genial. En serio. Pero si llevas años intentándolo y lo único que consigues es sentirte peor porque no te funciona algo que se supone que funciona para todo el mundo, quizá el problema no eres tú.

Tony Hawk no se curó del TDAH subido a una tabla. No aprendió a "estar tranquilo". Lo que hizo fue encontrar un sitio donde su cerebro podía ser lo que era sin que nadie le pidiera que fuera otra cosa. Y eso cambió todo.

La lección no es "hazte skater". La lección es que tu cerebro necesita algo diferente a lo que le están ofreciendo. Y cuando lo encuentras, ese "defecto" que llevas años arrastrando empieza a parecer otra cosa. Empieza a parecer un motor potente que simplemente necesitaba la gasolina correcta.

El patrón se repite en los deportistas que lo han encontrado

Si te identificas con esto, si tu cerebro también se calma solo cuando hay algo intenso pasando, puede que no sea un defecto. Puede que solo necesites entender cómo funciona tu cabeza para dejar de luchar contra ella.

Hacer el test de TDAH

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