Tu calendario miente: las horas que trabajas de verdad son la mitad
Dices que trabajas 10 horas al día. Pero si cuentas las horas de trabajo real, productivo y enfocado, son menos de 5. Y lo sabes.
"Trabajo 10 horas al día."
Lo dices con orgullo. O con agotamiento. O con las dos cosas a la vez. Te sientas a las 8 y te levantas a las 6 de la tarde. Diez horas delante de la pantalla. Eso son 10 horas de trabajo, ¿no?
No.
Eso son 10 horas sentado. Que no es lo mismo.
Hice un ejercicio que te recomiendo y te advierto que no te va a gustar. Instalé un rastreador de tiempo que medía en qué ventana estaba activo mi ratón cada minuto. No qué apps tenía abiertas - en qué apps estaba realmente haciendo cosas.
Los resultados me sentaron como una patada.
De mis "10 horas de trabajo", 4 eran navegación aleatoria. Abrir Reddit, cerrar Reddit, abrir Twitter, cerrar Twitter, abrir YouTube "para buscar algo rápido", ver tres vídeos, volver al trabajo, abrir el email, responder un email, abrir Reddit otra vez.
Dos horas eran "transiciones". Decidir qué hacer a continuación. Reorganizar la lista de tareas. Mover cosas de un tablero a otro en Notion. Preparar el espacio de trabajo. Buscar archivos.
Una hora era comunicación: emails, mensajes, Slack, WhatsApp del grupo de amigos.
Me quedaban 3 horas de trabajo real. Tres. De diez.
¿Por qué nos mentimos sobre las horas que trabajamos?
Porque en nuestra cultura, las horas son la moneda del esfuerzo. Si trabajas mucho, eres serio. Si trabajas poco, eres vago. Y nadie quiere ser vago.
Así que contamos todo. Las horas productivas y las improductivas. Las horas de trabajo y las horas de estar sentado mirando la pantalla con la mente en Marte. Las horas de crear y las horas de destruir lo que acabamos de crear.
Y cuando alguien nos pregunta cuánto trabajamos, decimos el número grande. El que incluye todo. El que nos hace sentir que estamos haciendo suficiente.
Pero tu negocio no se construye con horas sentado. Se construye con horas productivas. Y si solo tienes 3, tienes que saber que son 3. Porque si crees que son 10 y planificas como si fueran 10, te vas a frustrar todos los días al no avanzar lo que esperabas.
Tres horas productivas son suficientes (si las usas bien)
Aquí está la parte que nadie te dice: 3 horas de trabajo real y enfocado son más que suficientes para construir un negocio. Paul Graham, fundador de Y Combinator, dijo que la mayoría de los fundadores de startups exitosas trabajan de verdad unas 4-5 horas al día. El resto es ruido.
El problema no es que trabajes 3 horas. El problema es que crees que deberías trabajar 10 y te castigas por no llegar. Ese castigo te genera culpa. La culpa te genera ansiedad. La ansiedad te hace menos productivo. Y el ciclo se repite.
Si aceptas que tus horas productivas son limitadas, puedes hacer algo mucho más inteligente: protegerlas.
En vez de sentarte 10 horas y esperar que la productividad aparezca en algún momento, identificas tus 3 horas buenas y las blindas. Nada de email. Nada de reuniones. Nada de "esto solo es un momento". Tres horas de creación pura, y luego el resto del día para todo lo demás.
Cómo encontré mis horas reales
Después del susto del rastreador, hice otra cosa. Durante una semana, cada hora apunté en una escala del 1 al 5 cómo de productivo me sentía. No cuánto había hecho - cómo me sentía. Porque la sensación es el mejor indicador de si estoy en zona de trabajo real o en zona de ocupación vacía.
El patrón fue clarísimo. De 8 a 11 de la mañana: 4-5. De 11 a 1: 3. Después de comer: 1-2. De 4 a 6: 2-3, subiendo un poco.
Mis horas buenas eran de 8 a 11. Tres horas. Todo lo demás era relleno con picos esporádicos.
Desde que lo sé, mi día está organizado alrededor de esas 3 horas. Antes de las 8 no hago nada importante - café, paseo, preparar. De 8 a 11, la tarea más importante del día. Sin excepciones. Sin negociación.
Después de las 11, hago todo lo que no requiere cerebro. Responder emails. Llamadas. Admin. Las cosas que puedo hacer en piloto automático.
Las horas que no cuentan también cuentan (pero de otra forma)
No estoy diciendo que las 7 horas "no productivas" sean inútiles. Responder emails es necesario. Organizar tareas es necesario. Incluso navegar un poco puede tener valor si te da ideas.
Pero no son horas de trabajo. Son horas de mantenimiento. Y la diferencia importa.
Porque si tú le dices a tu cerebro "hoy he trabajado 10 horas", tu cerebro espera resultados de 10 horas de trabajo. Y cuando ve resultados de 3, te dice que eres un fracaso. Que no vales para esto. Que todo el mundo es más productivo que tú.
No lo son. Están en la misma situación. Solo que ellos tampoco lo cuentan.
Deja de medir horas. Mide output.
La métrica que importa no es cuántas horas has trabajado. Es qué has producido. Un artículo escrito. Un email de ventas enviado. Un producto actualizado. Una tarea terminada.
Si en 3 horas has hecho todo lo que tenías que hacer, has tenido un día productivo. Aunque te hayas levantado a las 10 y hayas terminado a la 1. Aunque parezca poco. Aunque tu vecino trabaje "12 horas al día" desde su coworking hipster.
Tu negocio no crece con horas. Crece con resultados. Y los resultados vienen de la ejecución, no de la presencia.
Así que mide el output. Deja de contar el input. Y deja de castigarte por no ser una máquina de 10 horas.
No lo eres. Nadie lo es. Y quien te diga lo contrario, miente tanto como tu calendario.
¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que te ayuda a identificar en qué dimensiones estás perdiendo tiempo y dinero. 5 minutos y sabes dónde enfocar tu energía.
Sigue leyendo
100 personas que te escuchan valen más que 10.000 que te siguen
Seguidores no son fans. Fans no son clientes. Y perseguir números bonitos es la mejor forma de morir con aplausos y sin ingresos.
Dices que sí a todo porque decir que no te genera más culpa que el burnout
Cada sí que das por culpa te aleja de lo que importa. El TDAH convierte el no en una tortura emocional que te cuesta dinero y salud.
Tu primer cliente te pagó en "experiencia" y tú sonreíste como si fuera dinero
Aceptaste un proyecto gratis porque era "una oportunidad". No lo era. Era trabajar gratis con pasos extra. Tu primer cliente te enseñó más que un MBA.
No podía levantarme de la cama y tenía un negocio que gestionar
El burnout no avisa. Un día no puedes ni moverte y los emails siguen llegando. Así funciona el colapso.