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Bill Gates: de abandonar Harvard a cambiar el mundo

Bill Gates nunca fue diagnosticado con TDAH, pero sus rasgos documentados — hiperfoco, balanceo, pensamiento disruptivo — encajan de forma llamativa con el perfil.

tdahfamosos

Un crío de 13 años que descubrió una terminal de ordenador en su colegio y empezó a saltarse clases para pasarse horas programando. Sus profesores no sabían si era un genio o un problema. Probablemente ambas cosas.

Ese crío era Bill Gates. Y su historia tiene muchos más matices de los que se cuentan en los documentales de Netflix.

¿Qué tiene que ver Bill Gates con el TDAH?

Nada oficial. Gates nunca ha hablado públicamente de un diagnóstico de TDAH ni de ningún otro neurotipo. Así que antes de seguir: esto no es un diagnóstico retroactivo. Es un análisis de rasgos documentados que, si los vieras en un adulto hoy, te harían levantar la ceja.

Y resulta que encajan bastante con lo que sabemos sobre el TDAH.

El balanceo: ese detalle que todo el mundo ignora

Una de las cosas más curiosas que se documentan sobre Gates, especialmente en sus primeros años en Microsoft, es el balanceo. Se mecía hacia adelante y hacia atrás mientras pensaba, mientras escuchaba, mientras hablaba.

No era un tic nervioso. Era constante.

El balanceo rítmico es uno de esos comportamientos que aparecen en personas con TDAH (y también en el espectro autista, que a menudo coexiste). Funciona como regulación sensorial: cuando tu cerebro tiene dificultades para gestionar la estimulación, el movimiento ayuda. Le da al sistema nervioso algo a lo que aferrarse mientras procesa.

No prueba nada. Pero es un dato.

Abandonar Harvard no fue un impulso: fue una obsesión

En 1975, Gates deja Harvard en segundo año para fundar Microsoft con Paul Allen. La narrativa oficial lo presenta como una decisión audaz y calculada. La realidad es más turbia.

Gates llevaba meses obsesionado con el Altair 8800, un microordenador que salió en una portada de revista. Literalmente no podía pensar en otra cosa. Llamó a la empresa fabricante fingiendo tener un intérprete de BASIC listo para el ordenador (no lo tenía), vendió la idea, y luego se pasó semanas sin dormir prácticamente para construirlo antes de que les descubrieran.

Ese patrón, ver algo que activa tu cerebro por completo y no poder pensar en nada más hasta hacerlo realidad, tiene un nombre en el lenguaje del TDAH: hiperfoco.

El hiperfoco no es concentración normal elevada al cubo. Es una especie de secuestro cognitivo donde todo lo demás desaparece. El tiempo, el hambre, el sueño, las clases en Harvard. Todo.

¿Tenía TDAH? Lo que sabemos realmente

Seamos honestos sobre lo que podemos afirmar y lo que no.

Lo que está documentado: Gates tenía un patrón de intereses extremadamente intensos desde niño. Primero la lectura compulsiva (sus padres tuvieron que establecer normas sobre libros en la mesa durante las cenas). Luego el ajedrez. Luego la programación. Siempre con esa intensidad que asusta un poco a los que están alrededor.

También se documenta que tenía dificultades con tareas que no le interesaban. En Harvard, era brillante en matemáticas y ciencias de la computación, pero arrasaba o ignoraba según la asignatura.

Lo que es especulación: que todo esto sea TDAH. Podría serlo. También podría ser que Gates simplemente sea un outlier cognitivo en el sentido más literal de la palabra, alguien cuyo cerebro funciona de forma tan particular que las etiquetas diagnósticas quedan pequeñas.

Lo que sí podemos decir es que los rasgos consistentes con TDAH están ahí, documentados por personas que le conocieron. No los estamos inventando.

La capacidad de concentración extrema como arma de doble filo

Hay algo que confunde a mucha gente cuando habla de TDAH en personas de alto rendimiento como Gates: si tienes TDAH, ¿cómo puedes ser tan productivo?

La respuesta es que el TDAH no es simplemente "no puedes concentrarte". Es que tu sistema de regulación de la atención funciona de forma diferente. Tienes dificultades para dirigir la atención voluntariamente hacia cosas que no te activan. Pero cuando algo te activa, la atención puede ser brutal. Casi incontrolable.

Gates en una sesión de programación era capaz de trabajar 36 horas seguidas. Literalmente. Sus compañeros de Microsoft cuentan que a veces le encontraban dormido encima del teclado.

Eso no es disciplina. Eso es hiperfoco.

Compáralo con Richard Branson, que tiene un perfil similar pero más extrovertido: en su caso el hiperfoco se dirigía hacia las personas y los proyectos sociales. En Gates se dirigía hacia sistemas, código, problemas abstractos. Diferentes expresiones del mismo mecanismo.

Los múltiples intereses simultáneos

Otro patrón que se repite en personas con rasgos de TDAH es la dificultad para limitarse a una sola cosa. Gates fundó Microsoft, pero también estaba profundamente metido en teoría matemática, lógica formal, biología (su madre era profesora de ciencias), y más adelante en filantropía a una escala que no tiene precedentes en la historia moderna.

La Fundación Bill y Melinda Gates no es solo "un rico que dona dinero". Es una operación que aplica pensamiento sistémico a problemas globales con la misma intensidad obsesiva que Gates aplicó al software en los 70. Mismo cerebro, diferente dominio.

Este patrón de redirigir el motor cognitivo hacia nuevos dominios en lugar de apagarlo aparece en muchos de los inventores con TDAH que hemos analizado. No es inconstancia. Es el mismo sistema funcionando en diferentes contextos.

Lo que Bill Gates nos dice sobre el TDAH de alta capacidad

El caso de Gates es interesante precisamente porque es complejo. No es la historia simple de "tenía TDAH y lo superó". Es algo más matizado.

Sus rasgos, si los vemos a través del prisma del TDAH, no eran obstáculos que él "venció". Eran parte del motor que le llevó a donde llegó. El hiperfoco le permitió construir Microsoft desde cero a una velocidad que desconcertó a IBM. La intensidad cognitiva le permitió mantenerse por delante en un campo que evolucionaba a una velocidad de vértigo.

John Chambers

La pregunta no es si Gates tenía TDAH. La pregunta más útil es: ¿qué nos dice su historia sobre lo que puede hacer un cerebro que funciona de forma diferente cuando encuentra el contexto adecuado?

¿Y tú?

Quizás te identificas con alguno de estos rasgos. El hiperfoco que no puedes controlar. La dificultad para hacer las cosas que "deberías" hacer versus las que te obsesionan. El balanceo, o cualquier otro mecanismo que tu cuerpo usa para regularse.

Si te suena familiar, puede valer la pena entender mejor cómo funciona tu propio cerebro.

El test de TDAH para adultos no te va a dar un diagnóstico. Eso lo hace un profesional. Pero sí puede darte un primer mapa de cómo encajan las piezas, y a veces eso ya cambia bastante las cosas.

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