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Billie Eilish: Tourette, creatividad salvaje y romper todas las reglas

Billie Eilish tiene Tourette diagnosticado y rasgos compatibles con TDAH. Su cerebro rompió todas las reglas de la música. Así funciona.

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Billie Eilish ganó su primer Grammy a los 18 años.

Graba canciones en el dormitorio de su hermano. Tiene Tourette diagnosticado desde que era niña. Y hace música que suena a nada que existiera antes. Como si alguien hubiera cogido las reglas de la industria musical, las hubiera metido en una trituradora y hubiera construido algo nuevo con los trozos.

Su cerebro no funciona como el del resto de la industria.

Y esa es exactamente la razón de su éxito.

¿Qué pasa cuando tu cuerpo hace cosas que no le has pedido?

Billie Eilish lleva hablando del síndrome de Tourette públicamente desde 2018. Lo contó en una entrevista porque estaba harta de que la gente se riera de sus tics sin saber qué eran. Movimientos involuntarios. Gestos que no controlas. Tu cuerpo haciendo lo que le da la gana mientras tú intentas tener una conversación normal.

Imagina eso con diecisiete años. Delante de millones de personas. En un escenario.

La mayoría de adolescentes con Tourette intentan esconderlo. Se sientan encima de sus tics. Aprietan los puños debajo de la mesa. Aguantan la respiración. Y el esfuerzo de disimular es tan agotador que muchas veces consume más energía que el tic en sí.

Billie decidió que no iba a esconder nada.

No porque fuera valiente en plan frase motivacional de Instagram. Sino porque no le quedaba otra. Cuando tienes tics que el mundo entero puede ver en vídeo, la opción de disimular desaparece. Y cuando desaparece esa opción, pasa algo curioso: dejas de gastar energía en fingir y la pones en crear.

¿Tiene Billie Eilish TDAH además de Tourette?

Aquí hay que ser honestos.

Billie Eilish no ha dicho públicamente que tenga TDAH. Lo que sí ha confirmado es el Tourette. Y lo que la ciencia dice es que entre el 60% y el 80% de las personas con Tourette también tienen TDAH. Son condiciones distintas, pero conviven juntas con una frecuencia que no es casualidad.

¿Tiene Billie TDAH? No lo sabemos con certeza. Lo que sí sabemos es que su forma de funcionar tiene rasgos que cualquiera que conviva con un cerebro disperso reconocería al instante.

El proceso creativo caótico. Billie y su hermano Finneas graban en una habitación pequeña. Sin estudio profesional. Sin estructura. Sin horarios de oficina. Las canciones nacen a las tres de la mañana, cuando a uno de los dos se le ocurre algo y despierta al otro. Eso no es un método de trabajo convencional. Es un cerebro que funciona por impulsos, por chispazos, por "se me acaba de ocurrir y si no lo hago ahora se me olvida".

La intensidad emocional. Escucha cualquier canción de Billie. No hay término medio. O es un susurro que apenas se oye, o es un grito que te revienta los auriculares. Esa forma de sentir todo a volumen máximo o mínimo, sin regulador intermedio, es algo que los músicos con TDAH conocen muy bien.

La incapacidad de seguir el camino marcado. Le ofrecieron estudios de grabación de millones de dólares. Dijo que no. Le dijeron que su música era demasiado rara para la radio. Le dio igual. Le pidieron que se vistiera de una forma que "vendiera más". Se puso ropa tres tallas más grande y se tiñó el pelo de verde.

Eso no es rebeldía adolescente. Es un cerebro que no puede hacer las cosas como se supone que hay que hacerlas. Porque "como se supone" no le entra. No le cabe. No le funciona.

El dormitorio que valía más que cualquier estudio

La historia de Billie y Finneas grabando en una habitación de tres por cuatro metros es la historia que mejor explica cómo funciona un cerebro creativo que no sigue las normas.

La industria musical tiene un proceso. Escribes la canción. La produces en un estudio. La mezclas. La masterizas. Cada paso tiene su sitio, su momento, su protocolo. Es un proceso lineal, ordenado, predecible.

El cerebro de Billie no funciona en línea recta.

Funciona en espiral. Una idea lleva a otra que lleva a otra que de repente te trae de vuelta a la primera pero transformada. Y necesitas un espacio donde eso pueda pasar sin que nadie te diga "oye, llevamos dos horas y no hemos terminado ni el estribillo".

El dormitorio de Finneas era ese espacio. Un sitio donde podían experimentar sin reloj, sin presión, sin nadie mirando. Donde a las cuatro de la mañana podían grabar un susurro con el micro del portátil y que eso se convirtiera en una canción que luego escuchan cien millones de personas.

"Bad Guy" se grabó así. "When the Party's Over" se grabó así. Prácticamente todo el álbum que les dio cinco Grammys de golpe se grabó en una habitación que probablemente era más pequeña que tu salón.

No necesitaron el estudio perfecto. Necesitaron el entorno donde su cerebro podía funcionar como realmente funciona. Sin filtros. Sin estructura impuesta. Sin el "se hace así porque siempre se ha hecho así".

Ansiedad, depresión y el precio de sentirlo todo

Billie también ha hablado abiertamente de ansiedad y depresión. De hacerse daño. De momentos en los que no quería seguir.

Y esto es lo que la gente no ve cuando mira los Grammys y las portadas de revistas.

Que un cerebro que siente todo a volumen máximo no solo siente la creatividad a volumen máximo. También siente la tristeza. La ansiedad. El ruido interno que no para ni cuando quieres dormir. Solange Knowles habló de algo parecido cuando contó cómo el diagnóstico a los treinta le cambió la forma de entender todo lo que había vivido.

El Tourette añade otra capa. Porque no solo tienes un cerebro que no para de pensar. También tienes un cuerpo que no para de moverse. Y las dos cosas a la vez, sin descanso, sin botón de apagar, durante años, agotan a cualquiera.

Billie lo dijo en un documental: hay días que le cuesta salir de la cama. Días que todo es demasiado. Días que el mismo cerebro que le permite crear canciones increíbles le hace la vida muy difícil.

Eso es algo que Justin Timberlake también ha contado. Que el mismo motor que te hace brillar en el escenario es el que te machaca cuando se apagan las luces. No puedes quedarte con la parte bonita y devolver la otra. Viene en pack.

Lo que el dormitorio de Finneas nos enseña de verdad

Que no necesitas el entorno perfecto. Necesitas el entorno correcto para tu cerebro.

Que un cerebro que no sigue las reglas no es un cerebro defectuoso. Es un cerebro que necesita crear sus propias reglas. Billie no triunfó a pesar de funcionar diferente. Triunfó porque encontró la forma de que su forma de funcionar fuera exactamente lo que la hacía única.

Que esconder lo que te pasa no es una estrategia. Billie habló del Tourette y se quitó un peso de encima. Dejó de luchar contra su propio cuerpo y puso esa energía en otra cosa. En crear. En experimentar. En hacer lo que le daba la gana.

Y que a veces, la habitación pequeña donde nadie te juzga vale más que el estudio más caro del mundo.

Porque no es cuestión de recursos. Es cuestión de encontrar el sitio donde tu cerebro puede ser tu cerebro. Sin pedir perdón. Sin disimular. Sin intentar encajar en un molde que no te va.

Si alguna vez has sentido que tu cabeza funciona de forma diferente al resto, que no encajas en los métodos que funcionan para todos, puede que no sea un problema. Puede que solo necesites entender cómo funciona tu cerebro.

Hacer el test de TDAH

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