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Richard Branson dejó el colegio a los 15 y fundó 400 empresas

Dislexia, TDAH y un cerebro que no podía quedarse quieto. La historia de cómo la impulsividad construyó un imperio de 400 empresas.

tdahfamosos

Richard Branson suspendía todo.

No es una exageración. No es una licencia narrativa para empezar el post con drama. Es literal. El tío suspendía todo, su director del colegio le dijo que acabaría en la cárcel o siendo millonario, y a los 15 años dejó los estudios.

Fundó su primera empresa con 16.

Hoy tiene más de 400.

¿Cómo alguien que no podía seguir una clase acaba montando un imperio?

Branson tiene dislexia y TDAH diagnosticados. Él mismo lo ha dicho en entrevistas, libros y hasta en su blog: "Mi TDAH y mi dislexia son mi mayor ventaja en los negocios."

Y mira, cuando un multimillonario dice algo así, lo normal es pensar "claro, fácil hablar desde tu isla privada". Que por cierto, sí, tiene una isla privada. Se llama Necker Island. Trabaja desde allí porque un despacho normal le produce la misma sensación que a ti te produce una sala de espera del médico a las 8 de la mañana un lunes.

Pero la frase tiene más chicha de lo que parece.

Porque Branson no triunfó a pesar de su TDAH. Triunfó porque su cerebro funciona exactamente como funciona el tuyo si estás leyendo esto y te sientes identificado. Con un matiz: él encontró dónde meterlo.

De revista estudiantil a Virgin Galactic

La historia de Branson es como un juego de pinball. La bola sale disparada y va rebotando de una cosa a otra sin parar.

Con 16 años montó una revista estudiantil. Student, se llamaba. Nada del otro mundo. Pero ahí ya se veía el patrón: una idea, acción inmediata, cero análisis parálisis.

De la revista pasó a vender discos por correo. De los discos por correo a una tienda física. De la tienda a un sello discográfico. Virgin Records. Fichó a Mike Oldfield, publicó Tubular Bells, y de repente tenía un éxito.

¿Y qué hizo? ¿Consolidar? ¿Quedarse ahí? ¿Hacer un plan a cinco años?

No.

Se puso a montar una aerolínea.

Virgin Atlantic. Porque su cerebro le dijo "oye, lo de los aviones mola" y eso fue suficiente. Luego vinieron los gimnasios. Los móviles. La banca. Los trenes. Y cuando ya no le quedaban cosas en la Tierra, decidió que lo siguiente era el espacio.

Virgin Galactic.

El tío quería mandar gente al espacio porque se aburría.

Eso no es un plan de negocio. Eso es un cerebro con TDAH funcionando a pleno rendimiento. Y la verdad es que tiene su gracia, porque si le describes ese comportamiento a un psiquiatra sin decirle el nombre, te dice que es un caso de libro de impulsividad y toma de decisiones rápida.

El secreto que no es secreto

Branson no sabe estar quieto. No puede. Lo ha dicho mil veces. No es capaz de sentarse en un escritorio y repasar un Excel durante dos horas. Le pasa lo mismo que te pasa a ti cuando intentas hacer la declaración de la renta: tu cuerpo está en la silla pero tu cabeza está en Marte. Literalmente, en el caso de Branson.

Pero aquí viene lo importante.

Lo que Branson hizo, consciente o inconscientemente, fue construir un sistema alrededor de cómo funciona su cerebro. No intentó cambiarse. No se forzó a ser el CEO que se sienta en reuniones de tres horas a revisar números.

Decidió rápido. Delegó todo lo que le aburría. Y pasó al siguiente proyecto.

Eso es exactamente lo que hace un cerebro con TDAH cuando le dejas funcionar a su manera en vez de obligarle a encajar en un molde que no le va.

Branson es un tío que tiene 400 empresas porque su cerebro no le dejaba tener solo una. Para alguien neurotípico eso suena a caos. Para alguien con TDAH suena a martes.

¿Y qué tiene que ver esto contigo?

No te estoy diciendo que vayas a fundar 400 empresas. Ni que tu TDAH sea una "superpoder" (odio esa palabra, por cierto). Te estoy diciendo algo más simple y más útil.

Tu cerebro no está roto. Funciona diferente.

Branson no podía seguir una clase, pero podía convencer a inversores en cinco minutos. No podía leer un informe sin perderse, pero podía detectar oportunidades de negocio donde nadie más las veía. No podía estar quieto, pero podía montar una aerolínea mientras otros seguían haciendo PowerPoints.

Si llevas años sintiéndote como un fraude porque no aguantas en el mismo trabajo más de dos años, o porque tus amigos te dicen que empiezas muchas cosas y no terminas ninguna, o porque tu cabeza va tan rápido que tu cuerpo no puede seguirla, piensa en esto.

No es que no funciones.

Es que estás intentando funcionar en un sistema que no se diseñó para cerebros como el tuyo. Como intentar meter un cohete en un garaje. El problema no es el cohete. Es el garaje.

Lo que nadie te dice sobre la impulsividad

Cuando tienes TDAH, todo el mundo te dice que la impulsividad es mala. Que pienses antes de actuar. Que cuentes hasta diez. Que hagas listas de pros y contras.

Branson nunca contó hasta diez en su vida.

Y no porque sea un irresponsable. Sino porque su forma de procesar es otra. Ve una oportunidad, siente la descarga, actúa. Y sí, a veces se la pega. Ha tenido fracasos monumentales. Virgin Cola, Virgin Brides, Virgin Cars. Hay un cementerio de empresas de Branson que la gente no conoce.

Pero la diferencia entre Branson y la mayoría no es que él no falle. Es que falla y pasa a lo siguiente sin quedarse rumiando seis meses sobre lo que salió mal. Eso también es muy TDAH. La capacidad de soltar y redirigir la atención hacia algo nuevo. Lo que en el colegio te dicen que es un problema, en el mundo real a veces es exactamente lo que necesitas.

El TDAH en adultos

Empezar por saber

Branson tuvo la suerte de encontrar un entorno donde su cerebro encajaba. Muchos no tienen esa suerte. Muchos siguen pensando que el problema son ellos, que les falta disciplina, que si se esforzaran un poco más todo iría bien.

Y no. No es esfuerzo lo que falta. Es información.

He construido un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No sustituye a un diagnóstico profesional, pero en 10 minutos te da más contexto del que has tenido en años.

Si Branson hubiera esperado a tener todo claro antes de actuar, seguiría sentado en aquel colegio que dejó a los 15. A veces el primer paso es el más impulsivo. Y a veces es el más inteligente.

Hacer el test de TDAH

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