Aprendí una habilidad con IA en vez de con un curso

Aprendí a llevar campañas de anuncios sin comprar ningún curso, solo con IA. Lo que funcionó, lo que se me atascó y lo que me faltó.

Quería aprender a llevar campañas de anuncios de pago.

Nunca las había tocado. Tengo cursos, tengo web, tengo audiencia, y todo lo que había hecho hasta entonces era orgánico. En algún momento tienes que meter dinero para que la gente te vea, y yo no tenía ni idea de por dónde se empieza.

Lo normal habría sido comprar un curso. Hay cientos. Los conozco, los he visto anunciados hasta en la sopa. Y en lugar de eso hice una cosa: monté el aprendizaje entero con IA y me di tres meses.

Te cuento cómo fue de verdad, incluido lo que no funcionó.

¿Se puede aprender algo serio solo con IA?

Se puede, con condiciones. Y la condición principal no es la que te esperas.

No es que la IA sepa. Sabe de sobra. El problema de aprender solo es que no sabes lo que no sabes. No tienes un mapa. Cuando compras un curso, lo que compras de verdad no es la información, que está en internet gratis desde hace años. Lo que compras es el orden. Alguien decidió qué va primero, qué va después y qué te puedes saltar.

Eso es exactamente lo que le pedí a la IA antes de aprender nada. Que me hiciera el temario.

Le describí el punto de partida real. Programador, sé de webs, sé de analítica básica, no he hecho una campaña en mi vida, tengo un producto que ya vende en orgánico, quiero llegar a poder gastar dinero sin tirarlo. Y le pedí un plan de doce semanas con lo que tenía que entender cada semana y en qué orden.

Lo que me devolvió era mejor que el índice de la mayoría de cursos que había visto anunciados. Primero medición, después oferta, después creatividades, y solo al final la parte de configurar campañas dentro de la plataforma. Que es justo lo contrario de lo que hace casi todo el mundo, que se lanza a tocar botones el primer día.

Cómo monté el sistema por dentro

Dos herramientas, nada más.

NotebookLM para la parte de estudiar. Es la herramienta de Google que te deja meter documentos, vídeos y páginas y luego preguntarle solo sobre eso. La clave es esa: solo responde con lo que le has metido. Si le preguntas algo que no está en tus fuentes, te dice que no está.

Metí ahí la documentación oficial de la plataforma de anuncios, un par de libros que tenía en PDF, varias charlas en vídeo y las guías públicas de gente que sí sabe. Unas cuarenta fuentes en total. Y a partir de ahí, cada semana del plan tenía su cuaderno.

Y Claude Code para la parte de trabajar. Ahí es donde vive mi documentación, mis notas y mis proyectos. Cada semana le pasaba lo que había entendido y él me lo dejaba escrito en archivos, con mis palabras, no con las del libro.

Ese detalle importa mucho más de lo que parece. Cuando te obligas a explicarle a la máquina lo que acabas de aprender y ella te repregunta lo que no cuadra, se te caen las medias verdades. No puedes fingir que lo entiendes delante de un sistema que te va a pedir el número concreto.

Es la misma lógica que uso para estudiar cualquier cosa que me tenga que meter en la cabeza. Explicar es el examen.

Lo que costó en tiempo y en dinero

En dinero, cero en formación. Las suscripciones que ya pagaba y punto. Sí gasté en la parte práctica, que era el objetivo: presupuesto pequeño de anuncios para probar, cantidades de las que aprendes sin que te duela.

En tiempo, unas cinco horas a la semana durante tres meses. Menos de lo que me habría llevado tragarme un curso de veinte horas de vídeo, porque no había relleno. Nadie me contó su historia de superación antes del módulo tres.

Y una cosa que no me esperaba: acabé teniendo material propio. Al final de los tres meses tenía una carpeta con mis notas, mis plantillas de campaña, mis checklists de lanzamiento y mis errores documentados. Un curso te deja un certificado. Esto me dejó documentación que sigo usando.

Dónde se atascó todo esto

Aquí viene la parte honesta, que es la que suele faltar cuando alguien cuenta que aprendió algo con IA.

Primer atasco: la IA no te corrige lo que no le enseñas. Yo hacía la campaña, la campaña iba regular, y le contaba a la máquina mi versión de por qué iba regular. Y ella razonaba sobre mi versión. Si mi diagnóstico era malo, la conversación entera se construía sobre un diagnóstico malo. Un profesor te mira la pantalla y te dice "eso que has hecho ahí está mal". La IA se cree lo que le cuentas.

Lo resolví a medias exportando los datos reales y pasándoselos en crudo en vez de resumidos por mí. Mejoró bastante. Pero no es lo mismo.

Segundo atasco: no sabes cuándo estás listo. En un curso hay un módulo final y una sensación de haber terminado. Aprendiendo así, nunca sabes si te queda mucho o poco. Me pasé dos semanas dando vueltas a la parte de medición porque no tenía a nadie que me dijera "esto ya lo tienes, pasa a lo siguiente".

Tercer atasco: la comunidad. No tenía a nadie con quien contrastar. Y en un tema donde las reglas cambian cada seis meses porque las plataformas cambian, no tener a nadie que te diga "eso ya no funciona desde marzo" es un agujero de verdad. Ese es el punto donde eché de menos un curso, y no me duele reconocerlo.

¿Y qué haría distinto la próxima vez?

Tres cosas.

Le pediría el temario a dos IAs distintas y compararía. Cuando los dos planes coinciden en el orden, vas bien. Cuando no coinciden, ahí es donde tienes que investigar tú, porque significa que ese trozo es discutible.

Me pondría exámenes de verdad. No "explícame esto", sino ejercicios con datos que no había visto antes. Le pedía a la máquina que me inventara casos con números y me hiciera diagnosticar. Empecé a hacerlo tarde y fue lo que más me hizo aprender.

Y compraría un curso igual, pero al final. Suena raro, pero tiene sentido. Cuando ya tienes el mapa hecho y sabes lo que no entiendes, un curso deja de ser un temario y se convierte en una segunda opinión. Y ahí sí que rinde.

Entonces, ¿curso o IA?

Depende de dos cosas: de si el tema tiene información pública buena y de si el error se paga caro.

Para aprender a llevar anuncios, la información pública es abundante y el error se paga con presupuesto pequeño. Ahí la IA gana de calle.

Para aprender algo donde la información buena está detrás de una puerta cerrada, o donde equivocarte tiene consecuencias serias, no. Ahí paga a alguien que lo haya hecho mil veces.

A mí me sirve el mismo criterio que aplico a casi todo lo que he ido metiendo en el día a día con IA: la máquina es buenísima ordenando, explicando y aguantando preguntas tontas a las once de la noche. Es mala diciéndote que te estás equivocando cuando ni tú lo sabes.

Por cierto, este mismo sistema es el que uso desde hace tiempo para aprender polaco sin apps de idiomas, y ahí funciona todavía mejor, porque el feedback es inmediato y no hay ambigüedad.

Lo importante no es que te ahorres el curso. Lo importante es que aprender ha dejado de ser algo que compras y ha pasado a ser algo que montas.

Si no sabes por dónde meter la IA en lo que haces cada día, hice un test corto que te dice en qué punto estás y qué te conviene atacar primero.

Hacer el test de IA

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