Aprender más rápido con TDAH: qué es la transferencia lateral

El TDAH no te hace malo aprendiendo, te hace rápido. Qué es la transferencia lateral y por qué conectas disciplinas mejor que nadie.

Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes escrito.

Toda la vida nos han dicho a los que tenemos TDA que somos unos desastres aprendiendo. Y es mentira. Lo que se nos da mal es memorizar, no aprender. Aprender aprendemos increíblemente bien. Y hay una razón con nombre para eso: la transferencia lateral.

No es un superpoder exclusivo del TDA (hay gente neurotípica que lo tiene), pero sí es algo que compartimos la gran mayoría de los que funcionamos así. Te cuento qué es y por qué te hace avanzar a una velocidad que a la gente le cuesta entender.

¿Qué es la transferencia lateral?

Es la capacidad de conectar cosas que en principio no tienen nada en común, pero que para tu cabeza sí lo tienen.

Cuando una persona neurotípica quiere aprender algo nuevo, empieza desde cero. Nivel uno, y a subir poco a poco. Los que tenemos esta capacidad no partimos de cero: enganchamos cosas que ya hemos aprendido en otras disciplinas y encontramos la conexión. "Ah, vale, esto es como cuando hago esta otra cosa que es muy parecida." Y de repente ya sabes por dónde va.

Funcionamos mucho por esos clics mentales. Alguien te suelta una palabra, se te hace un clac en la cabeza y de golpe todo tiene sentido. Momento epifánico, acabas de subir de nivel. Nos pasa constantemente.

Me hace gracia porque en Ludosport tenía una profesora que, cuando yo le contaba una movida completamente distinta para explicar algo, me decía: "Si para tu mente de ingeniero eso tiene sentido, okay." Y ya está. No entendía qué le contaba, pero si a mí me servía y lo hacía bien, perfecto.

Un ejemplo real: aprender bachata en Wrocław

Ahora mismo, aquí en Wrocław, me he apuntado a bailar bachata. ¿Por qué? Ni idea. Me apeteció, me dio por ahí. Como buen TDA, de repente te da por algo y lo haces. Yo, que jamás me había interesado por ese tema en la vida.

Y lo que está pasando es que aprendo a una velocidad bastante interesante. No me considero un gran bailarín ni de lejos, llevo muy poco tiempo. Pero en pocos días ya hago bastantes figuras, el cuerpo se me ha soltado, entiendo cómo funciona el ritmo, improviso más. Comparado con otra persona que empieza desde cero, avanzo muchísimo más rápido.

¿Y por qué? Por la transferencia lateral. Yo ya tengo habilidades que hacen que no tenga que aprender ciertas cosas desde cero.

¿De dónde salen esas habilidades que reutilizo?

De cosas que ni parecen relacionadas con bailar.

Desde crío he tocado instrumentos de cuerda: guitarra, laúd, bandurria, un montón. No soy bueno tocando, pero puedo dominar la técnica básica de casi cualquiera en muy poco tiempo. Sobre todo si son del mismo tipo. Y ahí no solo aprendes a tocar: aprendes a sentir la música. Si sabes leer una partitura con un instrumento, leerla con otro es prácticamente lo mismo. Lo único que cambia es cómo transfieres lo que ves a los movimientos de tu cuerpo. La lectura es la misma.

Luego están las jotas. Mi familia es muy jotera. Es el folklore tradicional de la zona donde nací (Aragón, también en Navarra y otros sitios): baile, canto e instrumentos. Estuve hasta los 17 o 18 años tocando, cantando y bailando. Ahí me quité el miedo escénico. Aprendí a improvisar cuando algo sale mal en un escenario.

Y me salió todo mal alguna vez. En Villanúa, un pueblo del Pirineo que no voy a olvidar en mi vida, en mitad del escenario se me fue una castañuela a tomar por saco, al cambiar de paso me tropecé, me caí y encima se me cayó la faja. Todo en unos segundos. Desastroso. Y sales de ahí, te ríes de ti mismo y no pasa nada. También aprendes lo contrario: cómo hacer que la gente sienta algo. Si la jota me ha dado algo es ver a abuelos llorando. Eso es espectacular.

Todo eso lo transfiero ahora a la bachata. Hay conceptos que para mí son iguales, no toca aprenderlos otra vez.

Y va más lejos. Cuando hacía parkour, y luego con Ludosport, aprendí a rotar. Me he fijado en que las vueltas de la bachata tienen el mismo tipo de movimiento de pies que una convergencia o una divergencia dentro de Ludosport. Aprender a rotar en una disciplina hace que sepas rotar en otras. Entiendes muy bien cómo mover cada parte del cuerpo por separado: los hombros por un lado, el pecho por otro, las caderas por otro.

¿Significa esto que puedo ser el mejor en algo?

No. Y este es el matiz importante.

Esta es la maldición del TDA. Es muy raro que lleguemos a ser los mejores en un área. Lo normal es quedarte en "eres lo suficientemente bueno". Por encima de la media, sí, pero de ahí no pasas. Ahí entras en la meseta, cuando la cosa empieza a costarte más.

Hay quien sigue trabajando y la pasa. A mí me pasa con Ludosport: seguí dándole caña porque me gusta muchísimo. Pero en la mayoría de disciplinas es donde llega el abandono, cuando se apaga la obsesión y entramos en ese vacío hasta que encontramos algo nuevo con lo que seguir construyéndonos.

A esto la gente le llama "aprendiz de todo, maestro de nada" y le sienta fatal. Perdona: soy lo suficientemente bueno en muchas cosas, y no soy el mejor en nada ni pretendo serlo. Mi cualidad no es esa. Mi cualidad es que cuanto más aprendo, más fácil me resulta aprender cosas nuevas.

¿Por qué se aprende cada vez más rápido?

Porque cuanto más grande es tu biblioteca de conocimiento, más alta es la velocidad a la que aprendes lo siguiente. Tienes muchas más cosas de las que enganchar. Y toda esa memoria muscular sigue ahí.

Entran dos factores a la vez. Uno es la transferencia lateral: todo lo que hiciste antes te sirve ahora. El otro es la obsesión. Cuando algo se nos mete entre ceja y ceja, nuestra vida gira en torno a eso y no existe otra cosa. Ese nivel de obsesión hace que avancemos a una velocidad casi antinatural.

¿Qué haces con las críticas?

Van a llegar. Mucha gente no lo entiende y te va a criticar fuerte. Pero en el momento en que eso te empieza a dar igual es cuando empiezas a brillar.

A mí me ha costado toda una vida entender esto, y ahora es mi identidad. No pretendo ser el mejor en nada. Pretendo seguir construyéndome cada día y aprender cosas nuevas que alimenten esta curiosidad insaciable. Porque cuando no estoy aprendiendo, me marchito, me pudro. Son los peores momentos de mi vida. Necesito sentir que crezco, que me estoy construyendo.

Cuando aceptas eso, se convierte en tu identidad y lo que diga la gente te da igual. Ahí te das cuenta de que eso es justo lo que te hace feliz.

Así que sí, hoy estoy aprendiendo bachata. Es probable que dentro de un año esté con otra cosa. West Coast Swing, un instrumento nuevo, otra tecnología, yo qué sé. Ni siquiera sé lo que voy a hacer mañana. Y gracias a eso soy quien soy hoy.

Por aquí te dejo cómo aplico todo esto al estudio de verdad, con el sistema de estudio que uso con Claude, y por qué el mejor aprendizaje es el que haces con las manos y no memorizando.

Si te has visto reflejado en todo esto, a lo mejor tu cerebro funciona como el mío. Te dejo un test gratuito para salir de dudas: ¿tienes rasgos de TDAH?. No es un diagnóstico clínico (yo no soy médico), pero te dice si merece la pena que lo revises con un profesional.

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