El algoritmo no te odia: publicas contenido que no le importa a nadie
Culpas al algoritmo de que no llegas a nadie. Pero el problema no es la distribución. Es que tu contenido no le importa a nadie lo suficiente.
El algoritmo no te odia.
No tiene sentimientos. No sabe quién eres. No se despierta por las mañanas pensando "hoy voy a hundirle el alcance al de los carruseles azules". El algoritmo es una máquina que hace una cosa muy simple: mostrar a la gente lo que la gente quiere ver.
Y si la gente no quiere ver tu contenido, el algoritmo simplemente no lo muestra. No es personal. Es matemáticas.
Pero es más fácil culpar al algoritmo que mirar tu propio contenido y preguntarte por qué no le interesa a nadie. Lo primero no duele. Lo segundo es como mirarte al espejo un lunes a las 7 de la mañana sin haber dormido.
¿Por qué tu contenido no funciona?
Porque es genérico. Porque no dice nada que no haya dicho ya cualquier otro. Porque suena a reciclado. Porque lo escribiste pensando en qué funciona en vez de pensando en qué necesita tu audiencia.
Te lo digo por experiencia. He publicado cientos de piezas de contenido. Y las que funcionan nunca son las que planifico con precisión quirúrgica. Son las que escribo desde las tripas. Las que salen de una frustración real, de algo que me ha pasado, de algo que me cabrea.
Las que no funcionan son las que escribo pensando "qué puedo publicar hoy que tenga buen engagement". Porque esas no tienen alma. Tienen SEO, tienen estructura, tienen hashtags. Pero no tienen alma.
Y la gente nota la diferencia. A lo mejor no sabe explicarla, pero la nota. Pasa tu post de largo y ni siquiera sabe por qué.
La verdad sobre el contenido que funciona
Funciona lo específico. No "5 tips de productividad". Funciona "el día que me pasé 3 horas configurando Notion y no mandé ni un email". Funciona lo que huele a real.
Funciona lo que toma posición. No "la IA tiene pros y contras". Funciona "la IA me ahorra 2 horas al día y si no la usas estás perdiendo el tiempo". Te puede gustar o no, pero tiene una opinión que puedes apoyar o rebatir.
Funciona lo que duele un poco al publicarlo. Si no te da ni un poquito de vergüenza darle a publicar, probablemente no es lo suficientemente honesto.
Yo tengo un post sobre cómo facturar 5.000 y tener 200 en la cuenta. Me costó publicarlo. Porque admitir públicamente que no sabía gestionar mi dinero no es cómodo. Pero ese tipo de contenido es el que conecta. Porque la gente que factura 5.000 y tiene 200 piensa "hostia, no soy el único".
El error de intentar gustarle a todo el mundo
Cuando tu contenido intenta gustarle a todo el mundo, no le gusta a nadie. Es la paradoja más absurda del marketing.
Si vendes cursos de productividad para emprendedores con TDAH y publicas contenido sobre "cómo organizar tu semana", le estás hablando a 47 millones de personas. Y a ninguna en particular.
Si publicas "organicé mi semana con TDAH y el miércoles me olvidé de que existía el lunes", le estás hablando a alguien concreto. Alguien que se siente visto. Alguien que piensa "este tío me entiende".
Esa persona te va a seguir. Esa persona va a abrir tus emails. Esa persona va a comprarte. Las otras 47 millones no.
El algoritmo no es tu enemigo, es tu espejo
No te está castigando. Te está diciendo la verdad. Una verdad que no quieres oír: tu contenido no conecta.
Y eso tiene arreglo. No cambiando de plataforma. No comprando un curso de crecimiento orgánico. No usando las trending audios del momento.
Se arregla siendo más tú. Más honesto. Más específico. Más incómodo.
El día que dejé de intentar hacer contenido "profesional" y empecé a hacer contenido que sonaba como hablo en mi casa, todo cambió. Mi audiencia creció, mis ventas subieron, y el famoso algoritmo empezó a funcionar a mi favor.
No porque cambiara. Porque mi contenido por fin merecía ser distribuido.
Así que la próxima vez que vayas a quejarte del algoritmo, abre tu último post y léelo en voz alta. Si no te emociona ni a ti, imagínate a un desconocido con 300 posts más en su feed. ¿Por qué se iba a parar en el tuyo?
Esa es la pregunta. Y cuando la respondas de verdad, el algoritmo dejará de ser un problema. Porque emprender es un deporte de riesgo. Y crear contenido que importa es parte del juego.
¿Tu contenido no convierte porque tu negocio tiene un problema más profundo? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo el TDAH afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.
Sigue leyendo
Tu cerebro te dice que eres un fraude cada lunes a las 9
Son las 9 de la mañana del lunes. Abres el portátil y tu cerebro te recuerda que eres un fraude. No es verdad, pero se siente como si lo fuera.
No puedes hacerlo todo y lo sabes pero sigues intentándolo
"Llevas el marketing, las facturas, el soporte y los emails. Tu cerebro dice que nadie lo hará como tú. Y eso es justo el problema."
La culpa de ganar dinero haciendo lo que te gusta
Disfrutas tu trabajo y ganas dinero con él. Y en vez de celebrarlo, sientes que no te lo mereces. La culpa del emprendedor feliz.
Ves el éxito de otros y te preguntas qué estás haciendo mal
Abres LinkedIn, ves que alguien de 24 factura más que tú y te preguntas qué haces mal. El problema no es tu negocio. Es lo que miras.