Tu cerebro te dice que eres un fraude cada lunes a las 9
Son las 9 de la mañana del lunes. Abres el portátil y tu cerebro te recuerda que eres un fraude. No es verdad, pero se siente como si lo fuera.
Lunes. 9:03 de la mañana. Café en la mesa. Portátil abierto. Bandeja de entrada con 12 emails sin leer. Y ahí está. Puntual. Como un reloj.
La voz.
"¿Quién te crees que eres para vender esto?"
No es una voz literal. No estoy loco. Bueno, un poco. Pero es ese pensamiento que aparece cada lunes como si tuviera una suscripción activa a tu cerebro. Imposible de cancelar. Sin botón de baja.
Y lo peor es que no importa lo que hayas conseguido. Da igual si la semana pasada cerraste el mejor mes de tu vida. Da igual si un cliente te escribió para darte las gracias. Da igual si tienes pruebas objetivas de que lo que haces funciona.
El lunes a las 9, tu cerebro te dice que eres un fraude. Y tú le crees.
¿Por qué el síndrome del impostor ataca los lunes?
A ver, ataca todos los días. Pero los lunes tienen algo especial.
Los lunes empiezas de cero. El fin de semana ha puesto un corte limpio entre lo que hiciste y lo que tienes que hacer. Y tu cerebro TDAH, que ya de por sí tiene la memoria de trabajo de un pez con jet lag, ha borrado las victorias del viernes.
Así que cuando te sientas el lunes a las 9, no te acuerdas de nada bueno. Te acuerdas de que tienes que responder esos emails, de que tienes que preparar ese contenido, de que tienes que facturar algo este mes. Y la presión de todo eso activa al impostor.
"Tú no sabes lo que haces. Cualquier día te pillan."
El fraude que no eres
Déjame que te diga algo que seguramente necesitas escuchar: el síndrome del impostor no es una señal de que seas un fraude. Es una señal de que te importa.
La gente a la que no le importa no tiene síndrome del impostor. Los que venden humo y lo saben duermen como bebés. Los que realmente son un fraude no se preguntan si lo son.
Si tú te preguntas cada lunes si eres suficiente, es porque tienes estándares altos y un cerebro que se especializa en decirte que no los cumples.
Con TDAH esto se amplifica por tres razones:
Primera: tu historial de "fracasos" es más largo. Más cosas a medias, más proyectos abandonados, más veces que te dijeron "no cumples". Y todo eso alimenta al impostor.
Segunda: la regulación emocional. El TDAH dificulta regular emociones, y la duda sobre ti mismo es una emoción. No puedes simplemente "dejar de pensarlo". Tu cerebro no tiene ese interruptor.
Tercera: la comparación. El cerebro TDAH es experto en compararte con el highlight reel de otros. Ya lo sabes si alguna vez has abierto LinkedIn y visto a alguien de 23 facturando más que tú.
Mis lunes a las 9
Yo llevo 14 productos publicados. Tengo una escuela online, una comunidad, clientes recurrentes. Facturo lo suficiente para vivir en otro país haciendo lo que me gusta.
Y hay lunes que abro el portátil y pienso: "Hoy es el día que todo se cae".
No es racional. Los números están ahí. Las reseñas están ahí. Los alumnos que sacan resultados están ahí. Pero mi cerebro dice "sí, pero ¿y si todo eso es suerte? ¿Y si la próxima vez no sale?"
Te lo cuento porque quiero que sepas que no se va. No con el tiempo, no con el éxito, no con las pruebas. Tengo 14 productos y hay mañanas que me siento un fraude. Es un inquilino permanente.
Lo que cambia es lo que haces con esa voz.
Lo que hago yo cuando el impostor aparece
Nada.
En serio. No hago nada.
No lucho contra él. No me digo frases motivacionales. No pongo música épica de Gladiator. No hago journaling sobre mis logros. Nada de eso funciona con mi cerebro.
Lo que hago es reconocerlo. "Ah, hola, impostor. Es lunes, claro." Y empiezo a trabajar. Con la voz ahí. Sin esperar a que se calle. Porque si espero a que se calle para empezar, no empiezo nunca.
El impostor se calla solo. Pero no se calla cuando le prestas atención. Se calla cuando estás tan metido en el trabajo que se te olvida que existía. Suele pasar sobre las 11. A veces a las 12. Los lunes malos, a las 3 de la tarde.
Pero se calla.
A ti, que estás leyendo esto un lunes
Si estás leyendo esto un lunes a las 9 de la mañana con el café en la mesa y el portátil abierto y ese pensamiento de "quién me creo que soy", te digo esto:
Eres exactamente la persona que debería estar haciendo lo que hace. No porque seas perfecto. Sino porque los que se preguntan si son fraudes son los únicos que se esfuerzan lo suficiente como para no serlo.
Los fraudes reales no leen posts sobre el síndrome del impostor. Están demasiado ocupados vendiendo cosas que no funcionan.
Tú estás aquí. Y eso dice más que cualquier voz en tu cabeza.
Así que abre los emails. Contesta el primero. Y deja que el impostor se aburra solo.
Que es lo que mejor hace emprender con TDAH: funcionar a pesar de todo.
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