Monté la web de un curso en preventa en un solo día

Landing, contador, pago y lista de espera en una jornada, porque no había más días. Qué monté, qué costó y qué dejé fuera a propósito.

La fecha de la preventa estaba anunciada. La web no existía.

No es una historia de superación ni de trabajar bien bajo presión. Es una historia de haberlo dejado para el final. Pero de ahí salió algo útil: cuando solo tienes un día, descubres qué partes de una web de venta hacen falta de verdad y cuáles llevabas años metiendo por costumbre.

Te cuento la jornada entera, con lo que dejé fuera y por qué.

¿Qué lleva la web de un curso que vende?

Cinco cosas. No más.

Una promesa clara en lo primero que se ve. Qué vas a saber hacer al terminar, dicho como lo diría un cliente, no como lo diría el temario.

Para quién es y para quién no. Esto vende más que cualquier lista de beneficios, porque la gente se quiere reconocer.

Qué incluye, en concreto. Módulos, formato, duración, si hay acompañamiento.

El precio, visible. Sin formulario para saberlo, sin "consúltanos".

Un botón que cobra. Y que funcione en el móvil.

Todo lo demás (los testimonios de vídeo, la comparativa con otros cursos, el vídeo de presentación, las cincuenta preguntas frecuentes) es mejora. Ayuda, sí. Pero sin las cinco de arriba no hay web y con ellas ya hay algo que vende.

La mañana: estructura y texto

Lo primero que hice fue lo que nunca hago: escribir el texto entero antes de abrir ninguna herramienta.

Documento en blanco. Las cinco secciones de arriba. Y a rellenar.

Esto lo hice hablando con Claude, pero no como te imaginas. No le pedí "escríbeme una landing de venta", porque lo que sale de ahí es un catálogo de frases huecas que podrían ser de cualquiera. Lo que hice fue contarle el curso en bruto, en voz alta, durante veinte minutos: para quién es, qué problema resuelve, qué me han preguntado sobre él, qué objeciones me han puesto.

Y luego le pedí que me hiciera preguntas. Que me sacara lo que no había dicho. Ahí salieron dos cosas que acabaron siendo lo mejor de la página y que yo no habría escrito solo.

El texto final lo escribí yo. Pero llegué a la página en blanco con las ideas ordenadas en vez de con la angustia habitual.

Dos horas y media. Con el texto terminado, el resto del día fue montaje.

Mediodía: la página

Aquí venía la decisión. Y la tomé por descarte de tiempo, no por criterio técnico.

Podía generar la web con IA y publicarla como sitio estático, o montarla en una herramienta visual. Elegí la segunda para la parte que necesitaba lógica (la lista de espera, el acceso posterior) y la primera para la landing.

La landing es una página estática. Texto, imágenes, un botón. No necesita base de datos ni usuarios ni nada. Le describí a Claude la estructura sección por sección con el texto ya escrito, y salió una página decente en la primera pasada y buena en la tercera.

Lo publiqué en Netlify (enlace de afiliado: así me ayudas a seguir creando contenido), que para esto es lo más rápido que conozco: arrastras la carpeta, tienes URL en treinta segundos, y luego le enchufas tu dominio. El proceso exacto, con el tema del dominio propio y los certificados, lo tengo paso a paso en publicar tu app con dominio propio en Netlify.

La parte de lista de espera la monté con Softr encima de una base de datos sencilla. Quien no compraba en la preventa dejaba su correo y quedaba registrado con la fecha y de qué sección venía.

Unas tres horas entre las dos cosas, contando los tropiezos.

Tarde: el pago, que es lo único que no puede fallar

El botón de compra es la única pieza de una web de venta donde un fallo cuesta dinero de verdad. Todo lo demás se arregla mañana.

Así que aquí fui despacio.

Producto creado en la pasarela, precio de preventa configurado, página de gracias con instrucciones claras, correo automático de confirmación con el acceso, y el registro de la compra cayendo en mi base de datos.

Y luego lo probé. Con una compra real de un euro hecha por mí desde el móvil, con datos reales, hasta el final. Porque el modo de pruebas te dice que funciona y el mundo real a veces opina otra cosa.

Encontré dos fallos en esa prueba. El correo de confirmación tardaba casi un minuto en llegar, que es una eternidad cuando acabas de pagar algo. Y la página de gracias no decía en qué correo iba a llegar el acceso, así que la gente que compra con una dirección y usa otra habitualmente se iba a quedar mirando la bandeja equivocada.

Dos detalles tontos. Los dos generan mensajes de soporte. Los dos se arreglaron en diez minutos porque los busqué.

El montaje completo del cobro, con las decisiones que hay que tomar por el camino, lo desmenucé en cómo cobrar en tu app con Stripe sin código.

Dos horas largas, casi todas en probar.

El contador y por qué casi lo quito

Había un contador de cuenta atrás porque la preventa tenía fecha de cierre real.

Estuve a punto de no ponerlo. Los contadores tienen mala fama merecidísima: los ves en páginas donde se reinician cada vez que entras, o donde la oferta lleva dos años "acabando hoy". La gente ya no se los cree.

Lo puse porque la fecha era verdad y porque cuando la fecha es verdad, se nota. Cerró cuando dijo que cerraba y el precio subió de verdad.

Si tu fecha no es real, quita el contador. No solo por honestidad. Es que la gente lo detecta y a partir de ahí no se cree nada más de tu página.

Lo que dejé fuera a propósito

No hubo vídeo de presentación. No hubo sección de testimonios, porque en una preventa todavía no los tienes. No hubo comparativa con otros cursos. No hubo preguntas frecuentes más allá de tres.

Y no pasó nada.

Lo que sí hubo, y creo que compensó todo lo anterior, fue una sección de "esto no es para ti si" con cuatro casos concretos y honestos. Es la sección que más tiempo pasó la gente leyendo, según los datos que miré después.

Qué costó

En dinero, prácticamente nada. Netlify tiene plan gratuito que sirve de sobra para una landing. Softr va por planes mensuales en el entorno de las decenas de euros según usuarios. La pasarela de pago se lleva su comisión por transacción y ya. Confirma los números actuales en las webs oficiales antes de contar con ellos.

En tiempo, una jornada larga. Ocho horas y pico contando la prueba de compra y los arreglos.

Qué haría distinto

Escribiría el texto una semana antes. La parte de montaje es rápida y predecible. La parte de decidir qué dices y a quién se lo dices es la que necesita reposar, y es justo la que hice con prisa.

Probaría la compra al principio del día, no al final. Los dos fallos que encontré eran fáciles. Si hubieran sido difíciles, me pillan a las once de la noche.

Y no habría dejado la web para el final, obviamente. Aunque si te digo la verdad, la restricción del día único me quitó de encima cinco decisiones estéticas en las que habría perdido una semana entera.

Si estás en el punto de montar tu primera cosa así y no sabes ni qué herramienta te toca, el mapa completo está en crear apps sin programar. Y si quieres hacerlo tú de principio a fin, hablando con Claude y sin depender de nadie, eso es lo que montamos en el curso.

Ver el curso Crea tu web con Claude Code

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