Dominio propio en Lovable: por qué el plan gratis no te deja
El dominio propio en Lovable no entra en el plan gratis. Qué plan hace falta, cómo se conecta, qué pasa si cancelas y la vía barata.
La web te queda bien, la publicas y sigue en un subdominio de Lovable.
El dominio propio está fuera del plan gratis, y esa es la línea que separa un experimento de una web de verdad.
Nadie choca contra ese muro el primer día. Chocas cuando ya has hecho el trabajo, estás orgulloso del resultado y vas a enseñárselo a alguien. Ahí es cuando te das cuenta de que tu web de empresa vive en una dirección que lleva el nombre de otro.
¿Puedo poner mi dominio en una web hecha con Lovable?
Sí, pero solo en los planes de pago. La documentación oficial lo dice sin rodeos: los dominios personalizados están disponibles en los planes de pago.
En el plan gratis puedes construir, puedes publicar y puedes enseñar el enlace. Lo que no puedes es que ese enlace sea tuyo. Y de propina, tampoco puedes quitar el distintivo de Lovable de la web, así que la marca va doble: en la dirección y en la página.
Si quieres el detalle de qué cabe exactamente en el gratis, lo tengo desmenuzado en el plan gratis de Lovable y sus créditos diarios.
¿Qué plan hace falta y cuánto cuesta?
Pro. Desde 25 dólares al mes, que es el tramo de entrada de 100 créditos.
No hay un "complemento de dominio" que puedas comprar suelto estando en el gratis. Es el plan entero o nada. Y a los 25 dólares no solo se te desbloquea el dominio: también puedes editar el código, descargarlo y quitar el distintivo. O sea, que el muro del dominio es en realidad el muro de "esto ya no es un juguete".
Yo lo veo así de simple. Si la web es para ti, para probar, para enseñársela a tu socio, el gratis va sobrado. Si la web es la cara de algo que vendes, un dominio propio no es un lujo: es que sin él nadie te toma en serio, y 25 dólares al mes es menos de lo que cuesta un hosting decente con soporte.
Si estás en ese punto, activa Pro en Lovable (enlace de afiliado: así me ayudas a seguir creando contenido) y conecta el dominio esa misma tarde. Es literalmente el único trámite que te separa de tener la web publicada en tu dirección.
¿Cómo se conecta el dominio?
Tienes dos caminos, y conviene saber cuál te toca antes de empezar.
Comprarlo dentro de Lovable. El registro es automático y te configuran el DNS y el certificado SSL ellos. Cero trasteo. Es la vía para quien no quiere ver un panel de DNS en su vida.
Conectar uno que ya tienes. Aquí toca demostrar que el dominio es tuyo con registros DNS. Metes el dominio o subdominio, eliges si va en la raíz o en un subdominio, y añades dos cosas en tu registrador: un registro A que apunta a la IP del borde de Lovable, 185.158.133.1, y un registro TXT de verificación. Luego esperas a que propague y a que se emita el SSL.
Si has tocado alguna vez el DNS de un dominio, esto son diez minutos. Si no lo has tocado nunca, son diez minutos y un sudor frío. No hay más misterio: dos filas en una tabla.
¿Cuánto tarda en propagar?
Los cambios de DNS pueden tardar hasta 72 horas, aunque la mayoría están activos en unas pocas horas.
Y sí, esas horas son incómodas. Vas a refrescar la pestaña treinta veces convencido de que has metido mal un registro. Normalmente no lo has metido mal. Simplemente internet va despacio para estas cosas.
¿Lovable vende dominios o los tengo que comprar fuera?
Los vende. Puedes comprar un dominio directamente como dominio del espacio de trabajo desde la configuración.
Con un matiz de la letra pequeña que conviene saber: los dominios comprados en Lovable se facturan aparte de la suscripción y se renuevan automáticamente por su cuenta. O sea, que son dos cargos distintos y dos cosas que cancelar si algún día te vas.
¿Merece la pena comprarlo ahí? Si te da pereza el DNS, sí, te ahorras el único paso técnico. Si ya tienes tus dominios en un registrador donde los controlas todos juntos, yo no los movería. Tener el dominio fuera de la herramienta que te construye la web es una red de seguridad barata.
¿Puedo alojar la web en otro sitio?
Puedes, y esto es lo más interesante de todo el asunto.
Lovable tiene una asimetría rara en su plan gratis. Descargar el código, no. Editar el código, no. Pero la sincronización con Git, con GitHub o GitLab, sí está en el plan gratis.
Traducido: puedes sacar tu proyecto a un repositorio de GitHub sin pagar un duro, y desde ahí publicarlo donde te dé la gana. Con tu dominio. Gratis.
Te lo cuento aunque juegue en contra de que pagues, porque es verdad y porque si te lo descubres tú solo dentro de tres meses vas a pensar que te lo callé.
¿Y si publico en Netlify en lugar de en Lovable?
Es la ruta de escape natural. Conectas el repositorio de GitHub que te ha generado Lovable, y publicas desde ahí con tu dominio propio, aprovechando el plan gratis. Tengo los límites reales de esa vía en si Netlify es gratis y cómo funcionan sus créditos, y otra alternativa distinta en desplegar una app de IA en Hostinger.
Ahora la parte honesta, que es la que casi nunca se dice.
Ese rodeo funciona bien para una web estática: una landing, un portfolio, una página de producto. Se complica bastante si tu proyecto usa el backend de Lovable Cloud, porque entonces no estás moviendo solo unos archivos, estás moviendo una base de datos y unos servicios que estaban montados para vivir ahí.
Y hay un coste que no se mide en dinero. Cada cambio que hagas en Lovable a partir de ese momento tienes que sincronizarlo, revisar que el despliegue de fuera funciona, y mantener dos sitios en vez de uno. La primera vez es divertido. La quinta ya no.
Por eso la mayoría de la gente que puede hacer el rodeo acaba pagando igual. No porque no sepan, sino porque 25 dólares es más barato que la fricción de cada semana.
¿Si dejo de pagar se cae mi dominio?
No. Y esto me sorprendió, porque es más generoso de lo que esperaba.
Según la documentación de Lovable, los dominios ya conectados siguen sirviendo tu app publicada, y bajar de plan o cancelar no desconecta tus dominios ni despublica tu proyecto.
Lo que sí requiere plan de pago es conectar un dominio nuevo. O sea, que la puerta se cierra por delante, no por detrás.
Antes de que saques la conclusión fácil: si cancelas, tu web sigue en tu dominio, pero vuelves al plan gratis con sus cinco créditos diarios y su tope de treinta al mes, sin editar código y sin descargarlo. Y ojo con los créditos de Cloud, que son los que mantienen el backend en pie. Cancelar no te tira la web. Te deja las manos atadas para tocarla.
A quién le compensa pagar y a quién no
Si estás probando, aprendiendo o montando algo que no va a ver nadie más que tú, quédate en el gratis. De verdad. El subdominio de Lovable no te va a costar ni un cliente porque no tienes clientes todavía.
Si lo que has construido es la web de tu negocio, un producto que vas a vender o cualquier cosa que le vayas a enseñar a un desconocido, paga. No por el dominio en sí, sino porque en ese mismo escalón se te desbloquea todo lo que necesitas para que la web sea tuya de verdad: el código, la edición y quitar la marca ajena de tu página. Ponte en Pro y publica en tu dominio sin darle más vueltas.
Y si mientras leías esto has pensado "para eso me la monto yo", esa opción también existe y no es tan lejana como parece.
En el curso de crear tu web con Claude Code te enseño a construirla y publicarla en tu propio dominio desde cero, sin saber programar y sin depender del plan de nadie.
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