El verano sin cole: supervivencia para madres con TDAH
El verano sin colegio es dos meses y medio sin estructura. Para una madre con TDAH, eso no es vacaciones. Es el mayor test de supervivencia del año.
Llega junio.
Los niños están eufóricos. Los profes están eufóricos. Las redes sociales están llenas de "¡por fin vacaciones!" y fotos de piscinas y helados.
Y tú estás mirando el calendario de septiembre pensando cómo diablos vas a sobrevivir los próximos setenta y tres días sin horario, sin estructura y con dos menores en casa que necesitan entretenimiento, comida, atención, supervisión y básicamente que alguien funcione de adulto responsable cada hora del día.
Bienvenida al verano con TDAH.
No es que no quieras disfrutar del verano. Es que el verano sin cole elimina la única estructura que mantenía tu semana en pie. Y cuando tienes TDAH, la estructura no es un lujo organizativo. Es el andamio que evita que todo se derrumbe.
¿Por qué el verano es especialmente duro para las madres con TDAH?
El colegio hace algo que nadie valora hasta que desaparece: toma decisiones por ti. A qué hora sale el niño. Qué come al mediodía. Qué actividades hace. Con quién está. Esa estructura funciona también para ti, porque tu día se organiza alrededor de esos puntos fijos.
Sin colegio, todo eso desaparece.
Ahora tienes que decidir tú a qué hora se levantan, qué hacen por la mañana, dónde comen, si van al parque o a casa de alguien, qué hacen por la tarde, a qué hora cenan, cuánto rato de pantallas. Cada día. Sin repetición garantizada. Sin nadie que te recuerde que el niño tenía actividad a las once.
Para un cerebro con TDAH, tomar 47 decisiones pequeñas al día es agotador. No porque sean decisiones difíciles. Sino porque la fatiga de decisión en el TDAH llega antes que en otros cerebros, y cuando llega, el sistema se colapsa.
Y luego está el aburrimiento del niño. Que en verano tiene una frecuencia de aparición que solo puede describirse como "constante". "Mamá, me aburro." "Mamá, ¿a qué jugamos?" "Mamá, ¿podemos ir a...?" Y tú, que ya llevas tres horas gestionando el caos de no tener rutina, tienes que activarte y generar entretenimiento de la nada.
Lo que funciona no es planificar el verano entero en mayo. Eso es el sueño de la Rubén organizada que no existe. Lo que funciona es crear bloques fijos pequeños. No el día completo. Solo un ancla: cada mañana hay algo a las diez. No importa qué. Una actividad, un plan, una salida al parque. Ese ancla da al cerebro un punto de orientación que el resto del día puede seguir.
El otro truco, si hay recursos para ello, es un campamento de verano aunque sean dos semanas. No por deshacerte de los niños. Por darte a ti la estructura que el colegio te daba a ti también.
Hay una cosa que nadie te dice sobre el verano con TDAH: el cansancio que sientes no es proporcional a lo que "has hecho". Puedes haber tenido un día aparentemente tranquilo, de playa y helados, y llegar a las nueve de la noche completamente destruida. Porque el esfuerzo no estaba en las actividades. Estaba en gestionar la ausencia de estructura de principio a fin durante horas, en responder a cada "mamá, ¿qué hacemos ahora?" con algo coherente, en mantener la lógica de un día sin guion.
Eso agota. Y es normal que agote más cuando tienes TDAH.
Otra cosa que ayuda: bajar el listón de lo que cuenta como "buen verano". Un buen verano no es el de Instagram. Es el que llegáis todos al final con una relación intacta y sin episodios de los que arrepentirse demasiado. La barra es baja. Intencionalmente.
Cuando llega septiembre y vuelta al cole
Si quieres entender mejor por qué tu cerebro necesita esa estructura de una forma diferente al resto, la guía completa sobre TDAH en mujeres tiene una sección específica sobre esto.
Y una última cosa: si tienes pareja, el verano es el momento del año en que la desigualdad en la gestión del hogar se hace más visible. Porque de repente el contenido de "lo que hay que gestionar" se duplica y todo ese peso extra suele caer del mismo lado. Si el verano te está aplastando más a ti que a la otra persona que vive en esa casa, eso merece una conversación.
El verano no tiene que ser perfecto. Solo tiene que sobrevivirse. Y con eso es más que suficiente.
Si quieres comprobar si lo que describes te suena a más que cansancio normal, el test que construí te puede dar algo concreto con lo que trabajar. 43 preguntas, sin romanticismos. Aquí lo tienes.
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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.
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