Maquillarse con TDAH: del hiperfoco artístico a no tener tiempo

Con TDAH el maquillaje es o una obsesión de dos horas o imposible antes de salir. El extremo sin término medio que nadie te explica y qué hacer con él.

Son las ocho menos cuarto. Tienes que salir a las ocho.

Llevas cuarenta y cinco minutos maquillándote.

No porque seas lenta. Sino porque empezaste con "solo base y rímel" y en algún punto del proceso tu cerebro se fue a "pero qué pasa si hago un delineado gráfico" y de ahí a buscar un tutorial de cejas y de ahí a probar tres productos diferentes y ahora estás a medio terminar, con una ceja hecha y otra sin empezar, y en cinco minutos tienes que salir por la puerta.

Si esto te ha pasado, bienvenida al hiperfoco del maquillaje.

Por qué el TDAH convierte el maquillaje en un problema de dos caras

El maquillaje con TDAH no tiene término medio.

O es hiperfoco total, que puede durar entre veinte minutos y dos horas dependiendo del nivel de estimulación creativa que tenga el cerebro ese día, o es "no tengo tiempo ni para base" y salir sin hacer nada porque la tarea se percibe como demasiado grande para el tiempo que queda.

El hiperfoco ocurre porque el maquillaje tiene exactamente los ingredientes que el cerebro TDAH adora: es visual, es creativo, hay resultados inmediatos, y tiene un componente artístico que puede escalarse infinitamente. Siempre hay otro paso que añadir, otro producto que probar, otra técnica que no habías intentado.

Y el cerebro TDAH en hiperfoco no percibe el tiempo. No hay señal interna de "llevas cuarenta minutos en esto y deberías parar". El tiempo desaparece.

Hasta que alguien te avisa o miras el reloj por casualidad.

Y entonces el colapso. Estás a medias, llegas tarde, y la experiencia de haber "fallado" en una tarea tan básica como prepararte para salir añade otra capa de frustración.

El otro extremo: la parálisis del maquillaje

El hiperfoco tiene su opuesto.

Hay días que no hay hiperfoco. Hay días que el cerebro está en modo bajo, que la iniciativa no aparece, que la rutina de maquillaje se percibe como una cadena de decisiones demasiado larga para gestionarla antes de salir.

¿Qué toca hoy? ¿Base? ¿Corrector? ¿Solo rímel? ¿Qué rímel? ¿Tengo tiempo para los labios? ¿Qué color?

Para un cerebro con buena función ejecutiva, esto es automático. Para el TDAH, es una cascada de microdecisoines que consume energía que a las ocho de la mañana simplemente no está disponible.

Y la solución más fácil en ese estado es no hacer nada.

Así que hay días de maquillaje elaborado y días de nada, y muy pocos días de "algo sencillo y funcional". El término medio es el más difícil de alcanzar.

Cómo salir de los extremos

El maquillaje de cinco ingredientes fijos funciona bien para muchas mujeres con TDAH. No como "el maquillaje de verdad" sino como el maquillaje de los días normales. Base, corrector, rímel, ceja básica, bálsamo labial. Decidido de antemano. Sin variación. Siempre los mismos productos en el mismo orden.

Cuando la decisión ya está tomada, el cerebro no necesita activar la función ejecutiva. Solo ejecuta.

El hiperfoco artístico se puede canalizar deliberadamente. Si saber que tienes tiempo libre el domingo por la tarde, ese puede ser el momento de los tutoriales de cejas y los delineados gráficos. No como "tengo que maquillarme", sino como actividad creativa elegida. El hiperfoco funciona bien cuando es voluntario.

El temporizador es útil pero hay que usarlo bien. No "veinte minutos de maquillaje" sino "cuando suene la alarma, para lo que estés haciendo y sales". El compromiso previo funciona mejor que el control en tiempo real.

Y si hay días que el resultado no es lo que querías porque el cerebro no cooperó, eso no es un fracaso. Es una información sobre el estado del día.

El autocuidado con TDAH no es hacerlo perfectamente todos los días. Es tener sistemas que funcionen la mayoría de los días y no fustigarse cuando no funcionan. Pasa lo mismo con la rutina de skincare: el sistema que funciona es el que realmente haces.

Si reconoces estos patrones y quieres entender mejor cómo funciona tu cerebro, el test de TDAH puede ser un primer punto de partida.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tienes TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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