La ventaja injusta que tienes como emprendedor con TDAH y que no estás usando

Llevas años viendo el TDAH como el problema. Pero hay algo en cómo funciona tu cerebro que ningún competidor neurotípico puede replicar. Y probablemente.

Me cansé de hablar del TDAH como si fuera solo un obstáculo.

Sí, tiene costes. Altos. El desorden, la impulsividad, la dificultad para sostener cosas que no te interesan, las relaciones tensionadas por la imprevisibilidad. Todo eso es real y no lo voy a romantizar.

Pero hay algo que los neurotípicos no tienen y que en emprendimiento vale dinero real. No en cualquier emprendimiento. En ciertos tipos de negocio, en ciertos momentos, es una ventaja que no se puede comprar ni aprender en ningún curso.

Y la mayoría de los emprendedores con TDAH la tienen sin saber que la tienen. La confunden con "trabajar de más" o con "suerte" o con "que este tema me gusta". No es ninguna de esas cosas. Es estructural.

¿Cuál es la ventaja injusta del cerebro con TDAH en los negocios?

La velocidad de conexión entre ideas que no parecen relacionadas.

El cerebro con TDAH no procesa la información de forma lineal. Salta. Asocia. Conecta cosas de campos distintos sin el filtro de "esto no tiene nada que ver con aquello". Y en emprendimiento, las mejores ideas casi siempre son exactamente eso: la aplicación de algo de un campo a un problema de otro campo donde nadie lo había aplicado antes.

El neurotípico que ha estudiado marketing durante diez años sabe mucho de marketing. Tú, que has consumido ávidamente marketing, psicología conductual, neurociencia, filosofía estoica, estrategia militar y dos temporadas de un documental de cocina, tienes combinaciones que ese especialista no puede hacer porque no tiene los ingredientes.

El hiperfoco, cuando conecta, produce en horas lo que a otros les costaría semanas. No porque seas más listo. Sino porque cuando estás dentro de ese estado, tu cerebro está procesando a una velocidad y una profundidad que es objetivamente distinta.

Y la tolerancia al riesgo. El emprendedor con TDAH tiene, por defecto, menos aversión a la incertidumbre que su par neurotípico. Lo que para el neurotípico es "esto es demasiado arriesgado para intentarlo", para muchos cerebros con TDAH es "probemos y vemos". Eso es un problema cuando el riesgo es irresponsable. Es una ventaja cuando el mercado premia a quien se mueve antes.

¿Por qué no estás usando esa ventaja?

Porque llevas años en modo de compensación.

Toda tu energía cognitiva ha ido a parecer neurotípico. A que no se note. A tener el calendario impecable, el sistema de notas perfecto, el proceso documentado igual que el de alguien para quien los procesos son naturales. A demostrar que puedes hacer lo que se supone que hay que hacer de la forma que se supone que hay que hacerlo.

Y en ese esfuerzo de compensación, la ventaja se suprime. Porque la ventaja requiere exactamente lo contrario de lo que estás intentando. Requiere dejar que el cerebro salte. Requiere confiar en la conexión aparentemente ilógica. Requiere dejar espacio para el hiperfoco aunque no sea el momento "correcto" según la agenda.

Conozco emprendedores con TDAH que tienen procesos perfectos y resultados mediocres. Y conozco emprendedores con TDAH que tienen procesos caóticos y resultados extraordinarios. La diferencia no es el sistema. Es si han aprendido a usar lo que tienen o si pasan la vida intentando ser lo que no son.

¿Cómo se aprovecha la ventaja sin que el resto se derrumbe?

Diseñando el negocio alrededor de ella en vez de a pesar de ella.

Eso significa identificar en qué momentos el cerebro con TDAH da lo mejor de sí: el inicio de proyectos, la ideación, la conexión de conceptos, la energía de lanzamiento, la adaptación rápida a cambios. Y construir el negocio de forma que esos momentos sean los críticos.

Y delegar o sistematizar los momentos en que el cerebro con TDAH tiene más dificultad: el mantenimiento rutinario, el seguimiento de detalles pequeños durante meses, las tareas repetitivas de bajo estímulo. No porque seas incapaz. Sino porque gastar la ventaja en cosas que puedes externalizar es un desperdicio.

El emprendedor con TDAH como deporte de riesgo no es alguien que aguanta más que los demás. Es alguien que ha aprendido a jugar con sus propias reglas en vez de intentar ganar el juego de otro con las cartas equivocadas.

Es una de esas lecciones que aprendes sin querer.

La ventaja no te la dan. Tienes que verla primero. Y luego tienes que decidir usarla.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

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