Tus patrones de autosabotaje no son raros. Son los mismos de siempre con distinto disfraz

El autosabotaje no es aleatorio. Tienes los mismos patrones que se repiten con distintos proyectos, distintos momentos y siempre con la misma excusa.

Si llevas suficiente tiempo emprendiendo, has visto el patrón.

Algo va bien. Mejor de lo que esperabas. Un lanzamiento que funciona, un cliente que refiere, un mes que cierra en verde por primera vez en mucho tiempo. Y entonces, en algún punto entre el éxito y la siguiente fase, algo pasa.

No sabes qué. Solo que de repente tienes mil ideas nuevas y ninguna que ver con lo que estabas haciendo. O de repente el proyecto que funcionaba te parece aburrido. O de repente aparece una razón perfectamente razonable para no hacer lo que tocaba hacer ese día.

Y al cabo de dos semanas estás exactamente donde estabas antes de que empezara la racha buena.

Eso no es mala suerte. Es un patrón. Y tiene nombre.

¿Qué es exactamente un patrón de autosabotaje y cómo se diferencia de un problema real?

Un problema real viene de fuera. Un patrón de autosabotaje viene de dentro pero se disfraza de problema real.

La diferencia está en el momento en que aparece. El autosabotaje tiene una tendencia llamativa a surgir justo cuando las cosas empiezan a ir bien. Justo antes de un lanzamiento importante. Justo cuando tienes que tomar una decisión que te comprometería de verdad con algo.

No siempre es la procrastinación obvia. A veces es hiperperfeccionismo. Revisas el trabajo mil veces hasta que se te pasa la fecha o hasta que ya no tienes energía para lanzarlo. A veces es sobrediversificación: en vez de profundizar en lo que funciona, abres tres frentes nuevos y diluyes el foco hasta que ninguno avanza.

A veces es socavar. Lanzas algo y antes de que tenga tiempo de funcionar ya estás buscando sus fallos. Ya estás preparando la narrativa del por qué no va a funcionar. Como si anticipar el fracaso te protegiese de él.

El miedo al éxito

¿Cómo identificas cuáles son tus patrones específicos?

No buscando en el presente. Buscando en el pasado.

Los patrones no cambian mucho. Cambia el proyecto, cambia el contexto, pero la estructura del sabotaje es reconocible si la buscas en retrospectiva. Piensa en los últimos dos o tres momentos en que algo que iba bien se torció. ¿Qué hiciste justo antes? ¿Qué pensamientos tuviste? ¿Qué decisión tomaste que en el momento parecía razonable pero que en perspectiva no lo era tanto?

El patrón está ahí. Y una vez lo ves, no puedes dejar de verlo.

Con TDAH hay patrones especialmente comunes. La distracción estratégica: cuando algo requiere un esfuerzo sostenido que tu cerebro no quiere hacer, aparece una urgencia de otro proyecto que justifica no hacerlo. La parálisis por análisis en el peor momento posible. La búsqueda de validación externa antes de actuar, que se convierte en no actuar hasta que alguien te diga que está bien.

¿Para qué sirve reconocer el patrón si no puedes controlarlo?

Para quitarle velocidad.

No vas a eliminar el autosabotaje. Eso no funciona así. Pero si sabes que en el momento en que algo empieza a ir bien tu cerebro va a intentar boicotearlo, puedes crear una pequeña pausa entre el impulso y la acción.

Ves que aparece el impulso de abrir un proyecto nuevo justo cuando el actual empieza a funcionar. Reconoces el patrón. Y en vez de seguirlo automáticamente, haces una pregunta: ¿estoy abriendo esto porque tiene sentido ahora o porque algo me da miedo en lo que estoy haciendo?

No siempre la respuesta va a cambiar lo que haces. Pero a veces sí. Y ese "a veces" es la diferencia entre repetir el mismo ciclo para siempre o ir saliendo de él de manera gradual.

¿Qué haces cuando te atrapas en medio del patrón?

No te fustigas. Documenta.

Cuando te das cuenta de que llevas dos semanas saboteando algo que funcionaba, la reacción inútil es el autorrechazo. El discurso de "siempre lo mismo, nunca aprendo". Ese discurso no cambia nada, solo consume energía que podrías usar en retomar lo que estabas haciendo.

La reacción útil es escribir qué pasó. Qué desencadenó el patrón. Qué hiciste. Cuánto tardaste en darte cuenta. Y qué vas a hacer distinto la próxima vez que aparezca.

El autoconocimiento

¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

Relacionado

Sigue leyendo