Cambias de stack cada tres meses y llamas a eso 'optimizar': no te enganes

Cada trimestre hay una nueva herramienta que lo va a cambiar todo. El emprendedor con TDAH y el síndrome de la herramienta nueva que nunca termina.

Q1: Notion para todo. Databases, wikis, CRM, gestión de proyectos. Notion es la solución definitiva.

Q2: Notion es demasiado lento y no tiene buen móvil. Obsidian para las notas, Linear para los proyectos, Airtable para los datos. Mucho más potente.

Q3: Demasiadas apps, perdes tiempo saltando entre ellas. De vuelta a algo más simple. ClickUp lo tiene todo integrado. Esta vez sí.

Q4: ClickUp tiene demasiadas funciones y se vuelve lento. Hay una app nueva que se llama algo parecido a una fruta o un animal y que promete ser diferente. Empiezas a migrar.

Llevas cuatro años haciendo esto. Tienes más horas invertidas en configurar sistemas de productividad que en producir nada con ellos.

¿Por qué cambiar de herramienta se siente como mejorar el negocio?

Porque en el momento en que lo haces, es verdad.

El sistema nuevo tiene cosas que el anterior no tenía. Hay entusiasmo, hay energía, hay la sensación de que esta vez sí vas a tener el flujo de trabajo perfecto. Tu cerebro libera dopamina ante lo nuevo. La curva de aprendizaje inicial, en lugar de ser un obstáculo, es estimulante. Estás descubriendo, explorando, construyendo.

Durante dos semanas o tres, el sistema nuevo funciona mejor que el anterior. Pero no porque sea mejor el sistema. Sino porque eres nuevo en él. Porque todavía no has acumulado el caos que acumulas en todos los sistemas. Porque aún no tienes 47 proyectos a medias, 200 notas sin clasificar y tres bases de datos que se solapan.

Cuando el sistema nuevo llega a ese punto, ya estás mirando la siguiente herramienta.

El patrón de caer siempre en lo mismo tiene muchas versiones. Esta es la versión tech.

¿Cuánto tiempo real pierdes en cada migración?

Haz el cálculo para la última vez que cambiaste de sistema.

El tiempo de evaluar opciones. Los vídeos de YouTube sobre comparativas. Las pruebas gratuitas de tres herramientas distintas. La migración de los datos. La nueva estructura de carpetas, la nueva taxonomía de etiquetas, los nuevos shortcuts que tienes que aprender. El tiempo de rehacer en la nueva app los templates que ya tenías hechos en la anterior.

Para una migración media, son entre diez y veinte horas si eres optimista. Más si eres honesto.

Diez horas cuatro veces al año son cuarenta horas. Cinco días laborables. Una semana entera al año solo en cambiar de herramienta. Sin contar el coste cognitivo de la interrupción, el tiempo de calentamiento para volver a ser productivo después del cambio, o el dinero de las suscripciones que se superponen durante las transiciones.

Y al final del año tienes exactamente el mismo negocio que al principio, pero con un stack diferente.

¿Cómo saber si el problema es la herramienta o eres tú?

Pregunta de diagnóstico: ¿cuántos proyectos tienes incompletos en el sistema actual?

Si la respuesta es muchos, el problema no es la herramienta. Una herramienta mejor no va a completar los proyectos que tienes a medias. Los proyectos a medias están a medias por razones que no tienen que ver con el software. Tienen que ver con cómo priorizas cuando todo parece urgente, con si tienes claros tus siguientes pasos, con si el trabajo real da miedo y la migración de datos no.

Si el sistema actual tiene un fallo específico que te cuesta dinero o clientes, eso sí es razón para cambiar. Si el sistema actual "se siente pesado" o "no fluye", eso no es razón para cambiar. Eso es aburrimiento. Y el aburrimiento tiene solución, pero no es una app nueva.

¿Qué regla de un año puede salvarte de este ciclo?

No cambias de sistema principal hasta que hayas usado el actual durante un año completo.

Un año en el que hayas pasado por temporadas buenas y malas con él. En el que hayas tenido meses de caos y hayas vuelto a ordenarlo. En el que hayas llegado al límite del sistema y hayas tenido que pensar cómo adaptarlo en lugar de escapar.

Solo después de un año sabrás si el problema es el sistema o eres tú. La mayoría de las veces, después de un año, la respuesta es clara.

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