El sesgo que deja a millones de mujeres sin diagnóstico de TDAH

Los criterios del TDAH se crearon estudiando niños varones. Las mujeres no encajaban. El problema nunca fue de ellas, fue del sistema.

Los criterios diagnósticos del TDAH se construyeron mirando a niños varones hiperactivos.

Eso no es una opinión. Es historia de la psiquiatría. Las primeras descripciones clínicas del trastorno, los primeros estudios de prevalencia, las primeras escalas de evaluación: muestras de niños, casi exclusivamente.

Las mujeres no encajaban en ese modelo. Y durante décadas, la conclusión del sistema no fue "quizá el modelo está incompleto". Fue "las mujeres no tienen TDAH tanto como los hombres".

Spoiler: no era eso.

¿Por qué los criterios del TDAH no funcionan para las mujeres?

Porque fueron diseñados para detectar algo que en las mujeres se manifiesta de forma diferente.

El DSM, que es el manual diagnóstico que usan los profesionales en España y en casi todo Occidente, lista síntomas como "corre o salta en situaciones en las que no resulta apropiado" o "a menudo habla en exceso". Esos criterios tienen sentido para describir a un niño de ocho años que no para quieto.

Pero ¿qué pasa con una mujer adulta que no corre por el aula pero que no puede terminar una frase sin empezar otra? ¿Que tiene 47 pestañas abiertas en el navegador y 23 notas de voz a medias? ¿Que lleva años sintiéndose abrumada sin saber exactamente por qué?

Los criterios, tal y como están formulados, la filtran. No la describen. Y si los criterios no la describen, el profesional que los aplica literalmente no puede verla.

No es que los psicólogos y psiquiatras sean malos profesionales. Es que las herramientas que les dieron para diagnosticar fueron construidas con un molde que no encaja con muchas mujeres.

El problema de los estudios de referencia

La investigación sobre TDAH en mujeres es relativamente reciente. Durante décadas, los grandes estudios de prevalencia, de respuesta a medicación, de evolución del trastorno, se hicieron con muestras masculinas o con muestras mixtas donde los hombres eran mayoría.

Eso tiene consecuencias prácticas enormes. Si los rangos de "normal" y "patológico" en una escala de evaluación se calcularon con datos de niños varones, aplicar esa escala a una niña puede dar resultados que la dejan fuera del umbral diagnóstico aunque su impacto funcional sea igual de alto.

Es como calibrar una báscula con objetos de un tipo y luego usarla para pesar objetos de otro tipo. Los números salen. Pero los números están mal.

Esto empieza a cambiar. Hay investigadores trabajando específicamente en TDAH en mujeres, en cómo las hormonas afectan a los síntomas, en cómo el masking distorsiona las evaluaciones. Pero los cambios en las herramientas clínicas van muy por detrás de la investigación.

Lo que dice el diagnóstico tardío sobre el sesgo

Hay un dato que lo ilustra mejor que cualquier argumento: el diagnóstico tardío en mujeres llega entre 10 y 20 años después que en hombres, según registros clínicos de varios países.

No diez días. No diez meses. Diez o veinte años.

En ese tiempo, muchas de esas mujeres habrán recibido diagnósticos de ansiedad generalizada, de depresión, de trastorno de personalidad. No porque sean diagnósticos incorrectos, en muchos casos son condiciones reales que coexisten con el TDAH. Sino porque el TDAH subyacente que las alimenta no se había visto.

Es como tratar los síntomas sin detectar la causa. Funciona a medias, por un tiempo. Y el cansancio de no mejorar del todo se añade a todo lo demás.

El sesgo no es solo histórico

Aquí es donde quiero que prestes atención, porque hay una narrativa cómoda que dice "eso era antes, ahora ya se sabe".

Y sí, se sabe más. Hay más formación, más conciencia, más literatura disponible.

Pero en la práctica clínica real, el sesgo sigue operando. Sigue habiendo profesionales que descartan TDAH en mujeres porque "son funcionales". Porque "sacan buenas notas". Porque "no parecen hiperactivas".

Como si la hiperactividad fuera el único TDAH que existe. Como si compensar durante décadas con un esfuerzo brutal fuera evidencia de que no pasa nada.

Si sospechas que esto puede ser tu caso y un profesional te ha descartado sin una evaluación completa, tienes todo el derecho a buscar una segunda opinión. Esto no sustituye el diagnóstico clínico, que requiere evaluación presencial con un especialista. Pero sí puedes llegar a esa consulta con más información.

Para tener el panorama completo, la guía de TDAH en mujeres lo resume todo. Y si ya has vivido el proceso de descubrir tu TDAH de adulta, el post sobre descubrir el TDAH a los 35 tiene mucho con lo que identificarse.

El test de TDAH que construí no es un diagnóstico. Pero son 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales, y puede ser un punto de partida útil antes de ir a una consulta. Hacer el test de TDAH.

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